El documento presenta una nueva estrategia para combatir la pobreza en Honduras, destacando que a pesar de un aumento en las asignaciones presupuestarias, la pobreza se ha mantenido estancada. Se recalca que las remesas de migrantes desempeñan un papel crucial en la reducción de la pobreza, siendo más efectivas que las políticas públicas actuales. Además, se propone un enfoque multidimensional para medir la pobreza y se sugiere la creación de una nueva agenda de desarrollo que reoriente los esfuerzos del gobierno y la cooperación internacional.