El documento describe cómo los estados latinoamericanos iniciaron su camino hacia la industrialización entre las décadas de 1930 y 1950, impulsados por la crisis financiera de 1930. La industrialización alteró profundamente las estructuras económicas, sociales y políticas de la región, acelerando el proceso de expansión económica. Aunque las políticas durante seis décadas buscaron sustituir importaciones por productos nacionales, el potencial de integración regional se desaprovechó.