La cultura Mollo, ubicada en los valles mesotermos del departamento de La Paz, funcionó como mediadora entre Tiwanaku y los Incas, destacándose por su cerámica que integra elementos de distintas regiones. Su estructura sociopolítica se desarrolló tras la caída de Tiwanaku, creando identidades propias en diversas etnias que hablaban Aymara y otros idiomas antiguos. Además, existen vínculos con culturas cercanas, donde la economía se basaba en la agricultura y la cría de camélidos, y la cosmovisión estaba estrechamente relacionada con elementos naturales considerados sagrados.