Jesús fue crucificado y murió en la cruz. Fue llevado al lugar de la Calavera junto con dos ladrones, donde fue crucificado. Uno de los ladrones se burló de Jesús, mientras que el otro lo defendió. Jesús le dijo al segundo ladrón que ese día estarían juntos en el paraíso. Antes de morir, Jesús dijo "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu".