La Cuaresma es un tiempo de conversión espiritual y renovación para prepararse a celebrar la Pascua. Es un llamado a examinar la propia vida, reconocer los pecados cometidos y volver a Dios a través de la oración, el ayuno y la limosna. La indiferencia hacia los demás es una tentación que los cristianos deben superar durante este periodo para acoger el amor misericordioso de Dios.