El documento habla sobre la Cuaresma y la necesidad de prepararse espiritualmente para la Pascua a través de la oración, la penitencia, la caridad y el ayuno. Señala que los primeros cristianos se tomaban más en serio este tiempo y que una Pascua sin preparación corre el riesgo de ser solo una fiesta de primavera. Exhorta a los fieles a plantearse un programa cuaresmal para fortalecer su fe a través del encuentro con Dios en la oración y el silencio.