El Proceso Unificado de Desarrollo de Software es una metodología que guía la transformación de requisitos de usuario en un sistema de software a través de un marco iterativo e incremental, compuesto de cuatro fases: inicio, elaboración, construcción y transición. Este proceso está centrado en la arquitectura y dirigido por casos de uso, y se estructura en flujos de trabajo que facilitan la gestión de riesgos y la calidad del producto final. Las principales ventajas incluyen la reducción de riesgos, mayor adaptabilidad a las necesidades del cliente y un ritmo de desarrollo acelerado.