La publicidad subliminal intenta influir en el comportamiento del consumidor mediante estímulos que no son percibidos conscientemente pero que afectan al subconsciente. Estos estímulos pueden incluir imágenes ocultas, frases de doble sentido o luces y sonidos de baja intensidad. Aunque algunos estudios no han encontrado una conexión clara entre los mensajes subliminales y el comportamiento del consumidor, sigue siendo una técnica prohibida en muchos países.