El capítulo 11 aborda la naturaleza y función de los ángeles como seres espirituales creados por Dios, enfatizando su papel como mensajeros y ministros en el contexto del Antiguo y Nuevo Testamento. Se contrasta su adoración y culto en diversas culturas con la superioridad del Hijo de Dios, quien es el verdadero Salvador y heredero de todas las cosas. La obra de los ángeles se reconfigura tras la llegada de Jesús, quien otorga libertad a los creyentes frente a la esclavitud que representan los ángeles.