Este documento discute cómo las políticas educativas en Colombia están cada vez más influenciadas por instituciones financieras internacionales, adoptando un enfoque neoliberal que ve la educación como un bien de mercado en lugar de un derecho. Esto ha llevado a que la docencia pierda su fundamento pedagógico y ético, y en su lugar se enfoque en medidas cuantitativas de rendimiento. El autor argumenta que la educación debe recuperar su naturaleza como servicio cultural y la profesión docente como un campo práctico basado en el