El reciclaje implica transformar objetos usados en nuevas materias primas para su reutilización industrial. En España, los consumidores separan los residuos en contenedores amarillos, azules y verdes para su recogida por los ayuntamientos y procesamiento. El reciclaje reduce la necesidad de extraer nuevos recursos, ahorra energía y disminuye la contaminación de los vertederos.