Las redes neuronales artificiales (RNA) simulan el funcionamiento del sistema nervioso biológico mediante modelos matemáticos implementados en circuitos electrónicos u ordenadores. Están compuestas de unidades simples (neuronas artificiales) conectadas entre sí, que aprenden de los datos de entrada para producir salidas similares a las del cerebro. Al igual que el cerebro, distribuyen el procesamiento a través de unidades no muy inteligentes individualmente, pero capaces de procesar información de forma masivamente paralela y no estrictamente algorítmica.