Wi-Fi utiliza ondas de radio en lugar de cables para transmitir datos a velocidades de hasta 600 Mbps según el estándar utilizado. Ofrece movilidad, facilidad de instalación, y bajo costo al permitir la conexión inalámbrica de dispositivos. Existen dos modos de configuración: Ad-hoc para comunicación directa entre dos dispositivos sin punto de acceso, e infraestructura para que los dispositivos se conecten a través de un punto de acceso central.