El documento destaca la necesidad crucial de minería en la transición hacia energías renovables no convencionales (ERNC), argumentando que sin metales como el cobre, la producción de tecnologías solares y eólicas sería inviable. A medida que la demanda eléctrica aumenta, se estima que se requerirá 12,28 veces más cobre para la producción eléctrica baja en carbono hacia 2030. Además, se presenta un círculo virtuoso donde las ERNC y la minería se benefician mutuamente, impulsando el desarrollo económico y la sostenibilidad en el sector minero.