La revolución rusa se produjo en un contexto de imperio agrario multiétnico gobernado por el zar. Tras las derrotas en la guerra con Japón y la Primera Guerra Mundial, hubo protestas populares que llevaron a la abdicación del zar en febrero de 1917 y al establecimiento de un gobierno provisional, pero los bolcheviques tomaron el poder en octubre aprovechando el descontento obrero y campesino y estableciendo los sóviets como nueva forma de gobierno.