La revolución rusa de 1917 derrocó al zar Nicolás II y estableció un nuevo gobierno bolchevique bajo Lenin. Los bolcheviques tomaron el poder en octubre de 1917 aprovechando el descontento popular con la guerra y las condiciones económicas difíciles. Lenin aplicó reformas como redistribuir la tierra a los campesinos y nacionalizar la industria para construir una economía socialista planificada. La revolución rusa tuvo un gran impacto internacional y propagó el miedo al comunismo en otros países.