El documento describe la sociedad y el gobierno de la Rusia zarista, caracterizado por una extrema polarización social, una monarquía absoluta y un campesinado que vivía en condiciones miserables. A pesar de sus grandes recursos naturales, Rusia tenía un gran retraso económico y social. Tras la abolición de la servidumbre en 1861, la mayoría de la población continuó viviendo en la pobreza. Esto creó las condiciones para el surgimiento de ideologías revolucionarias.