Los riesgos naturales más frecuentes en España son de origen geológico como los seísmos, erupciones volcánicas y movimientos de ladera, y climáticos como las inundaciones y sequías. Para mitigar estos riesgos, se construyen infraestructuras de drenaje y control de caudales, y se crean sistemas de previsión, vigilancia y planes de emergencia coordinados por Protección Civil. También se realizan acciones de prevención a través de normas y educación a la población.