La civilización romana se originó en la región del Lacio, donde se fundó Roma en 753 a.C. y se desarrolló a través de tres etapas: monarquía, república e imperio, cada una marcada por un sistema político y social distinto. La expansión territorial y los conflictos sociales llevaron a la democratización de las instituciones y, finalmente, a la crisis del imperio, que culminó con su división en 395 d.C. y la caída del imperio romano de occidente en 476 d.C.