UNIVERSIDAD JOSE CARLOS MARIATEGUI 
Facultad de Cs. Jurídicas, Empres. y Pedagógicas 
Ingeniería Comercial VII Ciclo 
Presentado en cumplimiento parcial del curso 
Alumno: Juan Sabata Velásquez Quico 
Docente.- Rene Ramos 
Arequipa 18 Octubre de 2014
RESEÑA HISTORICA DE GAMARRA 
En los inicios de los años 70, unos jóvenes empresarios decidieron invertir en construir pequeñas galerías 
comerciales en una calle poco conocida: Jirón Prolongación Gamarra, en La Victoria, dentro de la zona 
“difícil” de Lima. 
Cuentan que, por aquella época, Gamarra era una mezcla de casas, pequeños restaurantes, bares, 
hostales y además algo de prostitución. 
Disputan la autoría de la primera inauguración los hermanos Pedro y Nemesio Guizado, Vicente Díaz 
Arce, Alcibíades Torrejón, Alberto Venero y Leonardo Salinas. Ellos se arriesgaron con Gamarra, pues el 
negocio se movía unas calles más allá, en los alrededores del Mercado Mayorista de La Parada, al otro 
lado de la avenida Aviación. 
Treinta y tantos años después, son más de 140 galerías las que pueblan lo que ya nadie duda en llamar 
“emporio comercial”. Hoy estar ahí cuesta caro. Una tienda puerta a la calle en la mejor esquina se han 
llegado a vender a 15 mil dólares el metro cuadrado y hay empresarios que están pagando 10 mil dólares 
mensuales de alquiler por menos de cien metros con puerta a la calle. 
En los inicios, sin embargo, no fue sencillo animar a los primeros inquilinos. Los potenciales clientes no 
tenían dinero, eran comerciantes ambulantes a los cuales se les ofrecía un espacio para que se inicien en 
la industria de la confección. Eso sí, se vivían tiempos donde el mercado interno estaba protegido y 
existía tensión entre el gobierno y las grandes fábricas, algunas de las cuales cerraban por las políticas 
industriales instauradas en el Velascato. Con dedicación, el riesgo podía dar sus frutos rápidamente.Los 
comerciantes ambulantes no disponían de mucho capital, tenían que comprar máquinas usadas, no 
tenían experiencia en la fabricación de ropa y el gran mercado de prendas de vestir tenía como actores 
centrales al Mercado Central y a los grandes almacenes de la época. 
¿Cómo hicieron los primeros inversionistas inmobiliarios para convencerlos que entren a alquilar 
una tienda en un espacio que no era una zona comercial? 
No te preocupes- Entra, vamos viendo, has negocio primero y cuando empiece a caminar me pagas la 
renta-, 
así fue como los primeros empresarios inmobiliarios de Gamarra comenzaron a llenar sus galerías. Y a 
sus inquilinos les fue yendo bien y comenzaron a pagar. 
Lo mismo ocurrió durante muchos años con los insumos, con las telas, con las máquinas. 
» Lleva nomás, no te preocupes, después me pagas. Has la plata para que puedas pagarme«. 
En Gamarra todos eran provincianos esforzados y confiaban entre ellos. Por otro lado, la mayoría de los 
dueños de las fábricas de tela e insumos, eran judíos y árabes que habían llegado al Perú años atrás, 
amantes de las ventas y sin ningún tipo de prejuicio respecto al origen provinciano de sus clientes. 
Eran tiempos en los que no existían muchos competidores, la posibilidad del perro muerto era reducida, 
todos estaban tratando de crecer, portarse bien era importante. Había oportunidad para todos, había que 
cuidar el nombre. 
Estos jóvenes provincianos habían comenzado su vida laboral en Lima como comerciantes ambulantes, 
albañiles, meseros de restaurantes, empleadas domésticas, enfermeras, operarios de confección. Cuando 
iniciaron su proceso de migración, dar el salto al negocio propio no estaba en sus planes. Se hicieron
empresarios: se instalaron en Gamarra, comenzaron a producir, salían a buscar a sus clientes, recorrían 
las provincias llevando su mercadería.Con su crecimiento, tuvieron necesidad y oportunidad de albergar a 
otros provincianos. Los acogían brindándoles empleo. Así, con los más avispados empleados de los 
pioneros, Gamarra comenzó a generar su propia masa empresarial: nuevos confeccionistas, 
comerciantes de telas e insumos, inversores inmobiliarios. 
En 1992 Ramón Ponce contó 4 mil tiendas y talleres. Para 1998 la revista Gamarra contó 12 mil. En el 
2002, Prompyme 17 mil. De ser una calle pasó a tener más de veinte manzanas densamente pobladas de 
negocios. Hoy en día, da empleo directo a entre 50 y 60 mil personas. Básicamente jóvenes vendedoras y 
operarios de confección. Sin dudas, Gamarra, es el centro comercial del Perú y no existe lugar en 
Latinoamérica que concentre tanta oferta junta, tanta clientela diaria, tantas transacciones comerciales por 
minuto. 
Para rascarse la cabeza. 
Pueda que a muchos les cueste entender el éxito comercial de Gamarra: 
· Punto uno, está rodeada por Tacora, La Parada y el Porvenir, los barrios más bravos de Lima. 
· Punto dos, depende del municipio más ineficiente de Lima lo que hace que sus servicios de 
limpieza, ornato y seguridad, sean lamentables. 
· Punto tres, como centro comercial no tiene una administración centralizada; por tanto, es 
complicadísimo que las empresas que la pueblan respeten códigos de conducta, no existe autoridad 
oficial, sólo unos pocos líderes legitimados que son constantemente serruchados por parlanchines. 
· Punto cuatro, llegar y salir para el cliente es un ejercicio de paciencia y, a veces, deporte de 
aventura: pueden arrancarte la cartera o el paquete. 
¿Cómo puede ser pues que Gamarra no caiga? ¿Cómo y por qué sigue creciendo? ¿Cómo es que ha 
podido adaptarse de la economía del mercado cerrado a la economía competitiva del mercado abierto 
con importaciones asiáticas incluidas? ¿Cómo pudo haber resistido a la mar de ambulantes que la 
asfixiaban? ¿Por qué el resurgimiento de los grandes almacenes no frenó su desarrollo? ¿Por qué hay 
empresarios que siguen invirtiendo comprando o alquilando locales? ¿Por qué a pesar de que en cada 
campaña navideña los medios de comunicación la acusan de ser “una bomba de tiempo” es el lugar con 
mayor concurrencia cada año? ¿Por qué con todo en contra la gente sigue yendo a comprar? 
No tengo las respuestas. Solo una certeza: ahí están los clientes. Gamarra es un imán y es mucho más 
fácil imaginarse que pasará cuando los temas urbanos se solucionen que imaginarse a Gamarra caer. 
Coming soon, con Gamarra hay esperanza. 
El marketing interno. 
Con miles de competidores hay que invertir mucha neurona en cómo lograr que a uno lo ubiquen y le 
vayan a comprar. Imaginémonos nada más cómo hacer para que el cliente pise nuestro lado de la cuadra, 
entre a nuestra galería, suba a nuestro piso, elija nuestro pasadizo y finalmente entre a nuestra tienda. 
Les doy números: existen más de 30 lados de cuadras interesantes, en las cuadras más pobladas 10 
galerías por lado, en algunas galerías hasta 10 pisos y en cada uno más de setenta tiendas repartidas en 
cinco o más pasadizos. 
Entre las cuadras 6 y 7 de Gamarra hay alrededor de 8 mil pequeñas tiendas y sólo las Galerías Guizado 
tienen más de 1200 y el Rey de Gamarra sumado al Rey de Barranca cerca de 1000, dígame ¿cómo 
hace uno para diferenciarse?
Una primera decisión de marketing para un confeccionista es ubicar una tienda con afluencia importante 
de clientes. Por ello, el alquiler en las galerías más exitosas es tan caro. Si no se puede, la tienda en 
Gamarra sirve sobretodo como un punto de referencia para clientes externos a los cuales se visita 
ofreciendo mercadería y muchas veces es también la sede del taller de confección. 
Aun así, quienes hacen moda para un público diferenciado o ropa industrial o cortinas, pueden elegir estar 
en cualquier punto de Gamarra y confiar en que los “clientes caminantes” los ubiquen, luego los 
recomienden y poco a poco crear una demanda que los busque, pues lograron convertirse en un dato 
valioso.Con el éxito y la acumulación de capital, la tendencia final es, sin embargo, tratar de tener un o 
más puntos de venta puerta a la calle y llevar el taller a un lugar donde el costo del alquiler sea menor.El 
nombre es también un factor diferenciador. Es distinto llamarse Confecciones Jenny o Creaciones Sylvia 
que llamarse Polofoto, Brujhas, Chikokos. En el caso de los dos primeros al inicio no apuntaron a 
construir una marca, simplemente comenzaron ofreciendo productos y servicios baratos y con el nombre 
rindieron homenaje a la hermana y a la madre.En el caso de Polofoto, la elección del nombre jugó un 
papel estratégico en su posicionamiento. Cuando recién llegó esa tecnología el éxito de Polofoto fue 
notable. El sólo nombre desplazó a los competidores, cuando algún despistado preguntaba en Gamarra 
“¿dónde puedo estampar una foto en mi polo?” Todos sabían donde tenían que mandarlo. 
Brujhas y Chikokos eligieron un camino distinto, ambas son marcas que aspiraron y obtuvieron un 
reconocimiento por su calidad y diseño. El precio es más alto, pero el cliente está pagando moda. Estas 
marcas como otras similares en Gamarra buscan con el auspicio de programas de televisión y radio 
generar un efecto de masificación y lo logran.El Emporio de la ModaGamarra debe estar cerca de 
convertirse en un emporio real de la moda. Bastaría con que diez de los estupendos nuevos jóvenes 
diseñadores peruanos tomen parte de un piso en una galería y empiecen. Cualquier galería, cualquier 
piso, pero todos juntos. Esa es una decisión de marketing que puede partir de un dueño de galería, de un 
promotor o de un diseñador de modas que anime a otros pares. La presencia de estos diseñadores 
agrupados revolucionaría la zona. Quizás puedan usar el mismo concepto de los pioneros: entren, 
prueben, cuando el negocio empiece a marchar pagan. El resto es historia conocida, por los factores de 
competencia e imitación en poco tiempo la propuesta de diseño en Gamarra daría un salto cualitativo. 
El Centro Comercial del Perú. 
Gamarra debe estar cerca de convertirse en un estupendo centro comercial atractivo para todos. Bastaría 
con que se geste algún tipo de administración centralizada y que los gobiernos municipales de La Victoria 
y Lima Metropolitana resuelvan sus problemas urbanos concretos. Se requiere un poco de marketing 
gremial o político y políticos que recojan el clamor popular. El capital necesario es nada para el beneficio 
resultante, debería ser un asunto fácil. Con presupuesto y autoridad, una gerencia profesionalizada podría 
permitirle a Gamarra un gran salto. 
La consolidación de nuevos empresarios peruanos. 
La gerencia, las ventas, la producción en Gamarra ha sido llevada durante años por empresarios, 
vendedores y operarios nacidos de la experiencia práctica. La oportunidad del TLC puede ser el gancho 
para que utilicen los institutos de capacitación, consultores empresariales, agencias de publicidad y
empresas financieras para vincularse más activamente con las empresas de Gamarra. Gamarra es un 
magnífico campo de ensayo y creación para crear modelos que dinamicen las relaciones entre las 
empresas profesionalizadas y las empíricas. Hay aquí también una decisión de marketing que está en la 
sala de espera. 
Gamarra, gran emporio comercial textil en el distrito de La Victoria y es uno de los 43 que forman 
parte de la provincia de Lima, en el departamento homónimo. Esta localizado en la parte central 
del Área consolidada de la ciudad. Limita por el norte con el Cercado y El Agustino, por el oeste 
con Cercado y Lince, por el sur con San Isidro, y por el este con San Borja y San Luis. Altitud: 133 
msnm Longitud Oeste: 76Aº 01' 52" Longitud Sur: 12Aº 03' 54" 
Lima - Perú La Industria Textil en el Distrito de La Victoria, tiene sus inicios desde hace mas de 120 
ajaos, en los territorios al sur del cercado de Lima, cruzando los antiguos muros que circundaban 
Lima donde hoy es la Av. Grau, zona conocida en la Época como Villa Victoria. Se vincula al 
nombre de pila de la esposa del Presidente José© Rufino Echenique, Victoria. 
En 1889 el italiano Bartolomé© Baggio y el norteamericano Enrique Price fundan la Fabrica de Tejidos 
Santa Catalina, trajo al país la maquinaria mas moderna y dio ocupación a 300 operarios, entre ellos 160 
mujeres. En 1894 se constituye la fábrica San Jacinto, de Guio Batta Isola y Giacomo Gerbolini. 
Trajo expertos desde Italia que formaron la primera escuela de químicos en el arte del tinte. En 1898 se 
crea Tejidos La Victoria, propiedad de la familia Pardo. Nace el Distrito de La Victoria: Durante el gobierno 
de Leguía, La Victoria se convirtió en Distrito el 02 de febrero de 1920, con grandes proyecciones 
urbananisticas. 
Durante los años 30, el gobierno frente a la coyuntura de convulsión social y política desatada por el 
aprismo y el comunismo fue la de una política que combinaba la represión militar y un activo paternalismo 
asistencial como mecanismos para así desmovilizar y contestar a los grupos populares; esa fue la política 
que intenta impulsar Sánchez Cerro (su asesinato, en 1933, frena este proyecto) y la dictadura del
general Benavides, entre 1933 y 1939.En esta década, se construyeron mas de 4 mil unidades de 
vivienda para los obreros, como parte del plan por neutralizar la violencia social. Aunque este ambicioso 
programa promovido por el estado en favor de los obreros, especialmente en materia de vivienda, queda 
cancelado en 1939 con la llegada al poder de Manuel Prado, quien deja la iniciativa privada la 
construcción de viviendas y barrios para los sectores más pobres de Lima. Pero ya el destino de La 
Victoria como barrio popular estaba trazado. Son claros ejemplos el barrio obrero (García Naranjo), 
Matute y El Porvenir. En el plano textil y comercial continuaba el afincamiento de nuevas empresas: En 
1941, Alfredo Ferrand funda en La Victoria la empresa La Parcela, donde se empezaron a fabricar 
productos de algodón y sintéticos. La Parada: En 1945, se construye el Mercado Mayorista y Minorista de 
Lima en los terrenos cedidos por la familia Canepa, haciendo que se concentre en La Victoria un 
movimiento comercial sin precedentes. Todo mercado implica movimiento y el movimiento necesita de 
empresas vinculadas al transporte tanto de pasajeros como de mercadería y pan llevar. Los paraderos y 
corralones estaban en 28 de Julio, Aviación y Gamarra. Comerciantes y visitantes provincianos 
caminaban por la zona, por lo que popularmente se le denomina La Parada. El poblamiento del Cerro San 
Cosme es consecuencia de este movimiento comercial que implicaba migración, iniciado en 1946, 
símbolo de la barriada limeña. 
El agricultor y comerciante provinciano dejaba su mercadería y 
Que luego con dinero se convertía en un cliente en búsqueda de artículos complementarios, como 
artefactos, muebles, artículos ferreteros, ropa, etc. Es así como la Parada se llega a diversificar y así a 
zonificar. La Zona Textil: Ya en 1950 existían establecimientos formales dedicados a la venta de telas en 
los alrededores del Jirón Gamarra pertenecientes a familias de origen Árabe, como Emilio Fara Sedan. Se 
instalan también Los Mufarech, asía también otros empresarios textiles como Eduardo Salem y Raúl 
Abusabal. En el Jirón Antonio Bazo cuadra 7, Moisés Zilberman, de origen judio, funda la empresa 
ZILTEX, fábrica de tapasoles, cortinas y confecciones con fibras sintéticas. Esto facilita la oferta y 
transacción de productos textiles en la zona ya que se convirtieron en proveedores de almacenes, 
comerciantes interprovinciales, asía como de ambulantes de productos textiles que se establecieron en la 
zona de La Parada y especialmente para la zona del cruce de Aviación con Unanue, como un brazo que 
llegaría a Gamarra en pocos años, para establecerse definitivamente. Gamarra hasta el momento, era 
una zona no comercial pero de transito entre las fábricas textiles proveedoras y el mercado de La Parada; 
curiosamente era ya el centro de masa de un insospechado movimiento textil que recién arrancará de 
manera notoria una década después. En 1955, la Municipalidad entrega a los ambulantes la berma 
central de la Avenida Aviación. El desarrollo del comercio creció tanto que incluso motiva que la zona 
tuviera tiendas de departamentos como Monterrey, etc. y en años posteriores Lau Chun. El Jirón 
Gamarra: A finales de los 50, el Jirón Gamarra paralela al oeste de la Av. Aviación, era de zonificación 
residencial, proyectada a casas y pequeños edificios multifamiliares, como las que hasta hoy podemos 
encontrar en calles aledañas y donde era posible solo instalar un negocio con puerta a la calle. Es en
Esta época donde aparecen ya algunos de los conocidos personajes que son considerados en la Historia 
de Gamarra. Somos consientes que Esto fue un proceso donde participaron muchos personajes, incluso 
precursores anónimos, que propusieron, impulsaron e impusieron el comercio textil en la zona, pero 
lamentablemente no trascendieron en el tiempo. Iniciamos Esta recopilación de Historias con una breve 
declaración de un fundador: AÅ“ Hace mas de 50 años, provincianos como yo llegamos a Lima en busca 
de un futuro promisorio y salimos adelante con la guía de Dios, con nuestro propio sacrificio, pero sin el 
apoyo de ninguna autoridad, subraya Vicente Díaz 
Quien en efecto, en 1956 puso su primer negocio de confecciones en la cuadra siete del Jr. Gamarra, 
bautizado como Tienda Gamarra 716Â. Historias similares a Esta la tuvieron muchos precursores a inicios 
y a lo largo de toda la década de los 60 donde existían ya muchos negocios textiles de producción y 
comercio, pertenecientes a los Árabes, judíos ya mencionados, asía como italianos, chinos, etc.; es decir 
TODAS LAS SANGRES, pero era necesaria una consolidación, pues también habían muchos otros 
negocios o giros que pudieron imponerse también en Gamarra, como terminales terrestres, continuación 
del mercado de abastos, incluso bares y locales de dudosa reputación, etc. Gamarra inicia el 
conglomerado de pequeños núcleos de producción: En los años 60s la proliferación de talleres de 
confección y negocios textiles se hace ya notoria en Gamarra, estando limitados por la zonificación que 
no permitía el crecimiento y dejaba en la ilegalidad a los núcleos productivos instalados y negocios sin 
puerta a la calle. Los 2 principales motivos del rápido crecimiento y rentabilidad fueron: - Los servicios 
tercerizados, fabricantes basados en el núcleo familiar y la informalidad, abarataban costos de 
producción. - El mercado provinciano y clase trabajadora era un mercado desatendido para la moda, lo 
que generaba una gran oportunidad y Gamarra la tomaba este segmento no era muy exigente en cuanto 
a calidad ni diseño, se trataba de bajo precio y funcionalidad lo que dio esa flexibilidad para el 
aprendizaje en campo del nuevo confeccionista provinciano y su proliferación en la zona. Era de Las 
Galerías: Es en 1972, donde Gamarra ingresa a la era de las galerías, producto de una resolucion de 
alcaldía, que permitía el cambio de zonificación, solucionando un problema de años que limitaba el 
crecimiento. Para este año existían ya numerosos empresarios textiles consolidados, del perfil migrante-provinciano, 
con la capacidad de inversión y gestión, quienes con mucha visión ingresaron al segmento 
inmobiliario.
GAMARRA 2013 LIMA PERU

caratula

  • 1.
    UNIVERSIDAD JOSE CARLOSMARIATEGUI Facultad de Cs. Jurídicas, Empres. y Pedagógicas Ingeniería Comercial VII Ciclo Presentado en cumplimiento parcial del curso Alumno: Juan Sabata Velásquez Quico Docente.- Rene Ramos Arequipa 18 Octubre de 2014
  • 2.
    RESEÑA HISTORICA DEGAMARRA En los inicios de los años 70, unos jóvenes empresarios decidieron invertir en construir pequeñas galerías comerciales en una calle poco conocida: Jirón Prolongación Gamarra, en La Victoria, dentro de la zona “difícil” de Lima. Cuentan que, por aquella época, Gamarra era una mezcla de casas, pequeños restaurantes, bares, hostales y además algo de prostitución. Disputan la autoría de la primera inauguración los hermanos Pedro y Nemesio Guizado, Vicente Díaz Arce, Alcibíades Torrejón, Alberto Venero y Leonardo Salinas. Ellos se arriesgaron con Gamarra, pues el negocio se movía unas calles más allá, en los alrededores del Mercado Mayorista de La Parada, al otro lado de la avenida Aviación. Treinta y tantos años después, son más de 140 galerías las que pueblan lo que ya nadie duda en llamar “emporio comercial”. Hoy estar ahí cuesta caro. Una tienda puerta a la calle en la mejor esquina se han llegado a vender a 15 mil dólares el metro cuadrado y hay empresarios que están pagando 10 mil dólares mensuales de alquiler por menos de cien metros con puerta a la calle. En los inicios, sin embargo, no fue sencillo animar a los primeros inquilinos. Los potenciales clientes no tenían dinero, eran comerciantes ambulantes a los cuales se les ofrecía un espacio para que se inicien en la industria de la confección. Eso sí, se vivían tiempos donde el mercado interno estaba protegido y existía tensión entre el gobierno y las grandes fábricas, algunas de las cuales cerraban por las políticas industriales instauradas en el Velascato. Con dedicación, el riesgo podía dar sus frutos rápidamente.Los comerciantes ambulantes no disponían de mucho capital, tenían que comprar máquinas usadas, no tenían experiencia en la fabricación de ropa y el gran mercado de prendas de vestir tenía como actores centrales al Mercado Central y a los grandes almacenes de la época. ¿Cómo hicieron los primeros inversionistas inmobiliarios para convencerlos que entren a alquilar una tienda en un espacio que no era una zona comercial? No te preocupes- Entra, vamos viendo, has negocio primero y cuando empiece a caminar me pagas la renta-, así fue como los primeros empresarios inmobiliarios de Gamarra comenzaron a llenar sus galerías. Y a sus inquilinos les fue yendo bien y comenzaron a pagar. Lo mismo ocurrió durante muchos años con los insumos, con las telas, con las máquinas. » Lleva nomás, no te preocupes, después me pagas. Has la plata para que puedas pagarme«. En Gamarra todos eran provincianos esforzados y confiaban entre ellos. Por otro lado, la mayoría de los dueños de las fábricas de tela e insumos, eran judíos y árabes que habían llegado al Perú años atrás, amantes de las ventas y sin ningún tipo de prejuicio respecto al origen provinciano de sus clientes. Eran tiempos en los que no existían muchos competidores, la posibilidad del perro muerto era reducida, todos estaban tratando de crecer, portarse bien era importante. Había oportunidad para todos, había que cuidar el nombre. Estos jóvenes provincianos habían comenzado su vida laboral en Lima como comerciantes ambulantes, albañiles, meseros de restaurantes, empleadas domésticas, enfermeras, operarios de confección. Cuando iniciaron su proceso de migración, dar el salto al negocio propio no estaba en sus planes. Se hicieron
  • 3.
    empresarios: se instalaronen Gamarra, comenzaron a producir, salían a buscar a sus clientes, recorrían las provincias llevando su mercadería.Con su crecimiento, tuvieron necesidad y oportunidad de albergar a otros provincianos. Los acogían brindándoles empleo. Así, con los más avispados empleados de los pioneros, Gamarra comenzó a generar su propia masa empresarial: nuevos confeccionistas, comerciantes de telas e insumos, inversores inmobiliarios. En 1992 Ramón Ponce contó 4 mil tiendas y talleres. Para 1998 la revista Gamarra contó 12 mil. En el 2002, Prompyme 17 mil. De ser una calle pasó a tener más de veinte manzanas densamente pobladas de negocios. Hoy en día, da empleo directo a entre 50 y 60 mil personas. Básicamente jóvenes vendedoras y operarios de confección. Sin dudas, Gamarra, es el centro comercial del Perú y no existe lugar en Latinoamérica que concentre tanta oferta junta, tanta clientela diaria, tantas transacciones comerciales por minuto. Para rascarse la cabeza. Pueda que a muchos les cueste entender el éxito comercial de Gamarra: · Punto uno, está rodeada por Tacora, La Parada y el Porvenir, los barrios más bravos de Lima. · Punto dos, depende del municipio más ineficiente de Lima lo que hace que sus servicios de limpieza, ornato y seguridad, sean lamentables. · Punto tres, como centro comercial no tiene una administración centralizada; por tanto, es complicadísimo que las empresas que la pueblan respeten códigos de conducta, no existe autoridad oficial, sólo unos pocos líderes legitimados que son constantemente serruchados por parlanchines. · Punto cuatro, llegar y salir para el cliente es un ejercicio de paciencia y, a veces, deporte de aventura: pueden arrancarte la cartera o el paquete. ¿Cómo puede ser pues que Gamarra no caiga? ¿Cómo y por qué sigue creciendo? ¿Cómo es que ha podido adaptarse de la economía del mercado cerrado a la economía competitiva del mercado abierto con importaciones asiáticas incluidas? ¿Cómo pudo haber resistido a la mar de ambulantes que la asfixiaban? ¿Por qué el resurgimiento de los grandes almacenes no frenó su desarrollo? ¿Por qué hay empresarios que siguen invirtiendo comprando o alquilando locales? ¿Por qué a pesar de que en cada campaña navideña los medios de comunicación la acusan de ser “una bomba de tiempo” es el lugar con mayor concurrencia cada año? ¿Por qué con todo en contra la gente sigue yendo a comprar? No tengo las respuestas. Solo una certeza: ahí están los clientes. Gamarra es un imán y es mucho más fácil imaginarse que pasará cuando los temas urbanos se solucionen que imaginarse a Gamarra caer. Coming soon, con Gamarra hay esperanza. El marketing interno. Con miles de competidores hay que invertir mucha neurona en cómo lograr que a uno lo ubiquen y le vayan a comprar. Imaginémonos nada más cómo hacer para que el cliente pise nuestro lado de la cuadra, entre a nuestra galería, suba a nuestro piso, elija nuestro pasadizo y finalmente entre a nuestra tienda. Les doy números: existen más de 30 lados de cuadras interesantes, en las cuadras más pobladas 10 galerías por lado, en algunas galerías hasta 10 pisos y en cada uno más de setenta tiendas repartidas en cinco o más pasadizos. Entre las cuadras 6 y 7 de Gamarra hay alrededor de 8 mil pequeñas tiendas y sólo las Galerías Guizado tienen más de 1200 y el Rey de Gamarra sumado al Rey de Barranca cerca de 1000, dígame ¿cómo hace uno para diferenciarse?
  • 4.
    Una primera decisiónde marketing para un confeccionista es ubicar una tienda con afluencia importante de clientes. Por ello, el alquiler en las galerías más exitosas es tan caro. Si no se puede, la tienda en Gamarra sirve sobretodo como un punto de referencia para clientes externos a los cuales se visita ofreciendo mercadería y muchas veces es también la sede del taller de confección. Aun así, quienes hacen moda para un público diferenciado o ropa industrial o cortinas, pueden elegir estar en cualquier punto de Gamarra y confiar en que los “clientes caminantes” los ubiquen, luego los recomienden y poco a poco crear una demanda que los busque, pues lograron convertirse en un dato valioso.Con el éxito y la acumulación de capital, la tendencia final es, sin embargo, tratar de tener un o más puntos de venta puerta a la calle y llevar el taller a un lugar donde el costo del alquiler sea menor.El nombre es también un factor diferenciador. Es distinto llamarse Confecciones Jenny o Creaciones Sylvia que llamarse Polofoto, Brujhas, Chikokos. En el caso de los dos primeros al inicio no apuntaron a construir una marca, simplemente comenzaron ofreciendo productos y servicios baratos y con el nombre rindieron homenaje a la hermana y a la madre.En el caso de Polofoto, la elección del nombre jugó un papel estratégico en su posicionamiento. Cuando recién llegó esa tecnología el éxito de Polofoto fue notable. El sólo nombre desplazó a los competidores, cuando algún despistado preguntaba en Gamarra “¿dónde puedo estampar una foto en mi polo?” Todos sabían donde tenían que mandarlo. Brujhas y Chikokos eligieron un camino distinto, ambas son marcas que aspiraron y obtuvieron un reconocimiento por su calidad y diseño. El precio es más alto, pero el cliente está pagando moda. Estas marcas como otras similares en Gamarra buscan con el auspicio de programas de televisión y radio generar un efecto de masificación y lo logran.El Emporio de la ModaGamarra debe estar cerca de convertirse en un emporio real de la moda. Bastaría con que diez de los estupendos nuevos jóvenes diseñadores peruanos tomen parte de un piso en una galería y empiecen. Cualquier galería, cualquier piso, pero todos juntos. Esa es una decisión de marketing que puede partir de un dueño de galería, de un promotor o de un diseñador de modas que anime a otros pares. La presencia de estos diseñadores agrupados revolucionaría la zona. Quizás puedan usar el mismo concepto de los pioneros: entren, prueben, cuando el negocio empiece a marchar pagan. El resto es historia conocida, por los factores de competencia e imitación en poco tiempo la propuesta de diseño en Gamarra daría un salto cualitativo. El Centro Comercial del Perú. Gamarra debe estar cerca de convertirse en un estupendo centro comercial atractivo para todos. Bastaría con que se geste algún tipo de administración centralizada y que los gobiernos municipales de La Victoria y Lima Metropolitana resuelvan sus problemas urbanos concretos. Se requiere un poco de marketing gremial o político y políticos que recojan el clamor popular. El capital necesario es nada para el beneficio resultante, debería ser un asunto fácil. Con presupuesto y autoridad, una gerencia profesionalizada podría permitirle a Gamarra un gran salto. La consolidación de nuevos empresarios peruanos. La gerencia, las ventas, la producción en Gamarra ha sido llevada durante años por empresarios, vendedores y operarios nacidos de la experiencia práctica. La oportunidad del TLC puede ser el gancho para que utilicen los institutos de capacitación, consultores empresariales, agencias de publicidad y
  • 5.
    empresas financieras paravincularse más activamente con las empresas de Gamarra. Gamarra es un magnífico campo de ensayo y creación para crear modelos que dinamicen las relaciones entre las empresas profesionalizadas y las empíricas. Hay aquí también una decisión de marketing que está en la sala de espera. Gamarra, gran emporio comercial textil en el distrito de La Victoria y es uno de los 43 que forman parte de la provincia de Lima, en el departamento homónimo. Esta localizado en la parte central del Área consolidada de la ciudad. Limita por el norte con el Cercado y El Agustino, por el oeste con Cercado y Lince, por el sur con San Isidro, y por el este con San Borja y San Luis. Altitud: 133 msnm Longitud Oeste: 76Aº 01' 52" Longitud Sur: 12Aº 03' 54" Lima - Perú La Industria Textil en el Distrito de La Victoria, tiene sus inicios desde hace mas de 120 ajaos, en los territorios al sur del cercado de Lima, cruzando los antiguos muros que circundaban Lima donde hoy es la Av. Grau, zona conocida en la Época como Villa Victoria. Se vincula al nombre de pila de la esposa del Presidente José© Rufino Echenique, Victoria. En 1889 el italiano Bartolomé© Baggio y el norteamericano Enrique Price fundan la Fabrica de Tejidos Santa Catalina, trajo al país la maquinaria mas moderna y dio ocupación a 300 operarios, entre ellos 160 mujeres. En 1894 se constituye la fábrica San Jacinto, de Guio Batta Isola y Giacomo Gerbolini. Trajo expertos desde Italia que formaron la primera escuela de químicos en el arte del tinte. En 1898 se crea Tejidos La Victoria, propiedad de la familia Pardo. Nace el Distrito de La Victoria: Durante el gobierno de Leguía, La Victoria se convirtió en Distrito el 02 de febrero de 1920, con grandes proyecciones urbananisticas. Durante los años 30, el gobierno frente a la coyuntura de convulsión social y política desatada por el aprismo y el comunismo fue la de una política que combinaba la represión militar y un activo paternalismo asistencial como mecanismos para así desmovilizar y contestar a los grupos populares; esa fue la política que intenta impulsar Sánchez Cerro (su asesinato, en 1933, frena este proyecto) y la dictadura del
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    general Benavides, entre1933 y 1939.En esta década, se construyeron mas de 4 mil unidades de vivienda para los obreros, como parte del plan por neutralizar la violencia social. Aunque este ambicioso programa promovido por el estado en favor de los obreros, especialmente en materia de vivienda, queda cancelado en 1939 con la llegada al poder de Manuel Prado, quien deja la iniciativa privada la construcción de viviendas y barrios para los sectores más pobres de Lima. Pero ya el destino de La Victoria como barrio popular estaba trazado. Son claros ejemplos el barrio obrero (García Naranjo), Matute y El Porvenir. En el plano textil y comercial continuaba el afincamiento de nuevas empresas: En 1941, Alfredo Ferrand funda en La Victoria la empresa La Parcela, donde se empezaron a fabricar productos de algodón y sintéticos. La Parada: En 1945, se construye el Mercado Mayorista y Minorista de Lima en los terrenos cedidos por la familia Canepa, haciendo que se concentre en La Victoria un movimiento comercial sin precedentes. Todo mercado implica movimiento y el movimiento necesita de empresas vinculadas al transporte tanto de pasajeros como de mercadería y pan llevar. Los paraderos y corralones estaban en 28 de Julio, Aviación y Gamarra. Comerciantes y visitantes provincianos caminaban por la zona, por lo que popularmente se le denomina La Parada. El poblamiento del Cerro San Cosme es consecuencia de este movimiento comercial que implicaba migración, iniciado en 1946, símbolo de la barriada limeña. El agricultor y comerciante provinciano dejaba su mercadería y Que luego con dinero se convertía en un cliente en búsqueda de artículos complementarios, como artefactos, muebles, artículos ferreteros, ropa, etc. Es así como la Parada se llega a diversificar y así a zonificar. La Zona Textil: Ya en 1950 existían establecimientos formales dedicados a la venta de telas en los alrededores del Jirón Gamarra pertenecientes a familias de origen Árabe, como Emilio Fara Sedan. Se instalan también Los Mufarech, asía también otros empresarios textiles como Eduardo Salem y Raúl Abusabal. En el Jirón Antonio Bazo cuadra 7, Moisés Zilberman, de origen judio, funda la empresa ZILTEX, fábrica de tapasoles, cortinas y confecciones con fibras sintéticas. Esto facilita la oferta y transacción de productos textiles en la zona ya que se convirtieron en proveedores de almacenes, comerciantes interprovinciales, asía como de ambulantes de productos textiles que se establecieron en la zona de La Parada y especialmente para la zona del cruce de Aviación con Unanue, como un brazo que llegaría a Gamarra en pocos años, para establecerse definitivamente. Gamarra hasta el momento, era una zona no comercial pero de transito entre las fábricas textiles proveedoras y el mercado de La Parada; curiosamente era ya el centro de masa de un insospechado movimiento textil que recién arrancará de manera notoria una década después. En 1955, la Municipalidad entrega a los ambulantes la berma central de la Avenida Aviación. El desarrollo del comercio creció tanto que incluso motiva que la zona tuviera tiendas de departamentos como Monterrey, etc. y en años posteriores Lau Chun. El Jirón Gamarra: A finales de los 50, el Jirón Gamarra paralela al oeste de la Av. Aviación, era de zonificación residencial, proyectada a casas y pequeños edificios multifamiliares, como las que hasta hoy podemos encontrar en calles aledañas y donde era posible solo instalar un negocio con puerta a la calle. Es en
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    Esta época dondeaparecen ya algunos de los conocidos personajes que son considerados en la Historia de Gamarra. Somos consientes que Esto fue un proceso donde participaron muchos personajes, incluso precursores anónimos, que propusieron, impulsaron e impusieron el comercio textil en la zona, pero lamentablemente no trascendieron en el tiempo. Iniciamos Esta recopilación de Historias con una breve declaración de un fundador: AÅ“ Hace mas de 50 años, provincianos como yo llegamos a Lima en busca de un futuro promisorio y salimos adelante con la guía de Dios, con nuestro propio sacrificio, pero sin el apoyo de ninguna autoridad, subraya Vicente Díaz Quien en efecto, en 1956 puso su primer negocio de confecciones en la cuadra siete del Jr. Gamarra, bautizado como Tienda Gamarra 716Â. Historias similares a Esta la tuvieron muchos precursores a inicios y a lo largo de toda la década de los 60 donde existían ya muchos negocios textiles de producción y comercio, pertenecientes a los Árabes, judíos ya mencionados, asía como italianos, chinos, etc.; es decir TODAS LAS SANGRES, pero era necesaria una consolidación, pues también habían muchos otros negocios o giros que pudieron imponerse también en Gamarra, como terminales terrestres, continuación del mercado de abastos, incluso bares y locales de dudosa reputación, etc. Gamarra inicia el conglomerado de pequeños núcleos de producción: En los años 60s la proliferación de talleres de confección y negocios textiles se hace ya notoria en Gamarra, estando limitados por la zonificación que no permitía el crecimiento y dejaba en la ilegalidad a los núcleos productivos instalados y negocios sin puerta a la calle. Los 2 principales motivos del rápido crecimiento y rentabilidad fueron: - Los servicios tercerizados, fabricantes basados en el núcleo familiar y la informalidad, abarataban costos de producción. - El mercado provinciano y clase trabajadora era un mercado desatendido para la moda, lo que generaba una gran oportunidad y Gamarra la tomaba este segmento no era muy exigente en cuanto a calidad ni diseño, se trataba de bajo precio y funcionalidad lo que dio esa flexibilidad para el aprendizaje en campo del nuevo confeccionista provinciano y su proliferación en la zona. Era de Las Galerías: Es en 1972, donde Gamarra ingresa a la era de las galerías, producto de una resolucion de alcaldía, que permitía el cambio de zonificación, solucionando un problema de años que limitaba el crecimiento. Para este año existían ya numerosos empresarios textiles consolidados, del perfil migrante-provinciano, con la capacidad de inversión y gestión, quienes con mucha visión ingresaron al segmento inmobiliario.
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