E ste salmo celebra las perfecciones divinas que se revelan en sus obras maravillosas: éxodo, maná, alianza, tierra prometida, fiestas.  S ervir a un Dios semejante es la verdadera sabiduría. L as maravillas del éxodo son una pálida figura de las maravillas que Dios Padre ha realizado, en y a través de su Hijo encarnado, a favor del nuevo pueblo, la Iglesia.
D oy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.
E splendor y belleza son su obra, su generosidad dura por siempre; ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente.
E l da alimento a sus fieles, recordando siempre su alianza; mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de los gentiles.
J usticia y verdad son las obras de sus manos, todos sus preceptos merecen confianza: son estables para siempre jamás, se han de cumplir con verdad y rectitud.
E nvió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza, su nombre es sagrado y temible.
P rimicia de la sabiduría es el temor del Señor, tienen buen juicio los que lo practican; la alabanza del Señor dura por siempre.
No rezo solo, Señor . Rezo con mis hermanos, con mi familia, con mi grupo; grupo de amigos que, en tu nombre y con tu gracia, vivimos y trabajamos juntos por la venida de tu Reino. Rezo en el grupo y con el grupo, hago mías las oraciones de cada uno, y sé que cada uno hace suyas mis súplicas. Y esto no es simplemente multiplicar el número de los labios que alaban tu nombre, sino dar a la oración un sentido nuevo, una dimensión nueva, una profundidad mayor, porque el grupo, por pequeño que sea, representa a tu Pueblo entero, y así, la plegaria que hacemos juntos es la plegaria de tu Pueblo ante ti. Tú amas a tu Pueblo y te gusta verlo rezar junto. También a nosotros nos gusta rezar juntos ante ti. «Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea». Bendice a nuestro grupo, Señor . Somos pocos, pero trabajamos mucho; somos distintos, pero buscamos la unión; incluso nos hacemos sufrir unos a otros a veces, pero nuestro amor puede más que nuestra envidia, y nuestro compromiso mutuo más que nuestras quejas. Bendícenos a lo largo del día en las actividades que nos reúnen para trabajar por tu causa, en momentos de tensión y de expansión, en la conversación y en el trabajo, en la responsabilidad y en la oración. Bendice nuestros planes, nuestras actividades, nuestro esfuerzo, para comprometer en unidad al grupo entero en lo que cada uno de nosotros hace a su manera. Bendice nuestro camino hacia la unidad con sus nobles ideales y su realidad terrena. Haz que de veras seamos la «compañía de los rectos » , para que te agrade la alabanza de nuestra asamblea. «Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea».
D ios de esplendor y belleza: las obras de tus manos son justicia y verdad: no permitas que nos falte nunca el alimento de tu palabra, a fin de que así alcancemos los frutos de tu redención.

Salmo 110

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    E ste salmocelebra las perfecciones divinas que se revelan en sus obras maravillosas: éxodo, maná, alianza, tierra prometida, fiestas. S ervir a un Dios semejante es la verdadera sabiduría. L as maravillas del éxodo son una pálida figura de las maravillas que Dios Padre ha realizado, en y a través de su Hijo encarnado, a favor del nuevo pueblo, la Iglesia.
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    D oy graciasal Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.
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    E splendor ybelleza son su obra, su generosidad dura por siempre; ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente.
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    E l daalimento a sus fieles, recordando siempre su alianza; mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de los gentiles.
  • 7.
    J usticia yverdad son las obras de sus manos, todos sus preceptos merecen confianza: son estables para siempre jamás, se han de cumplir con verdad y rectitud.
  • 8.
    E nvió laredención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza, su nombre es sagrado y temible.
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    P rimicia dela sabiduría es el temor del Señor, tienen buen juicio los que lo practican; la alabanza del Señor dura por siempre.
  • 10.
    No rezo solo,Señor . Rezo con mis hermanos, con mi familia, con mi grupo; grupo de amigos que, en tu nombre y con tu gracia, vivimos y trabajamos juntos por la venida de tu Reino. Rezo en el grupo y con el grupo, hago mías las oraciones de cada uno, y sé que cada uno hace suyas mis súplicas. Y esto no es simplemente multiplicar el número de los labios que alaban tu nombre, sino dar a la oración un sentido nuevo, una dimensión nueva, una profundidad mayor, porque el grupo, por pequeño que sea, representa a tu Pueblo entero, y así, la plegaria que hacemos juntos es la plegaria de tu Pueblo ante ti. Tú amas a tu Pueblo y te gusta verlo rezar junto. También a nosotros nos gusta rezar juntos ante ti. «Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea». Bendice a nuestro grupo, Señor . Somos pocos, pero trabajamos mucho; somos distintos, pero buscamos la unión; incluso nos hacemos sufrir unos a otros a veces, pero nuestro amor puede más que nuestra envidia, y nuestro compromiso mutuo más que nuestras quejas. Bendícenos a lo largo del día en las actividades que nos reúnen para trabajar por tu causa, en momentos de tensión y de expansión, en la conversación y en el trabajo, en la responsabilidad y en la oración. Bendice nuestros planes, nuestras actividades, nuestro esfuerzo, para comprometer en unidad al grupo entero en lo que cada uno de nosotros hace a su manera. Bendice nuestro camino hacia la unidad con sus nobles ideales y su realidad terrena. Haz que de veras seamos la «compañía de los rectos » , para que te agrade la alabanza de nuestra asamblea. «Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea».
  • 11.
    D ios deesplendor y belleza: las obras de tus manos son justicia y verdad: no permitas que nos falte nunca el alimento de tu palabra, a fin de que así alcancemos los frutos de tu redención.