Este salmo trata sobre la vanidad de las riquezas y la brevedad de la vida. Señala que aunque los ricos prosperan en esta vida, al final todos morimos y no podemos llevarnos nuestras riquezas. Solo Dios puede salvarnos de la muerte. El salmista quiere calmar el temor de los pobres al comparar su situación con la de los poderosos, recordando que la muerte es igual para todos y que solo la fe en Dios puede darnos esperanza más allá de la tumba.