La mortalidad materna en México es un grave problema que impacta negativamente a las familias, especialmente a los niños que quedan huérfanos, y muchas de estas muertes son prevenibles. A pesar de los programas de salud implementados, los fallos en la atención obstétrica, la falta de recursos y la ausencia de atención prenatal adecuada contribuyen significativamente a esta tragedia. Para reducir la mortalidad materna, es crucial mejorar la calidad de la atención, garantizar el acceso sin barreras y educar a la comunidad sobre signos de alarma en complicaciones obstétricas.