Ezequiel fue un profeta judío llevado cautivo a Babilonia en el siglo VI a.C. Su misión fue combatir la idolatría y las ideas erróneas sobre el pronto regreso a Jerusalén, y consolar a los desterrados pintando esperanzas mesiánicas. Más tarde, Ezequiel Moreno fue un misionero dominico canonizado en 1992, tomado como modelo de fidelidad al evangelio y ardiente amor a Dios.