El documento aborda el concepto de santidad desde una perspectiva bíblica, destacando su importancia en la vida cristiana y como un llamado divino a vivir separado para Dios. La santidad se presenta como un proceso interno que requiere despojarse del viejo yo y permitir que Dios gobierne nuestras vidas. Además, se subraya que, a través de Jesucristo, los creyentes son considerados santos y deben reflejar esa santidad en su comportamiento diario.