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2023
Artículos sobresalientes
EJÉRCITO
En la presente Separata se recogen los artículos que a lo largo de 2022 se
han incluido en diferentes publicaciones militares y que por su calidad
e interés podemos considerar sobresalientes.
ARTÍCULOS
SOBRESALIENTES
Modernización de los carros de combate
ante los últimos conflictos
Don Jesús Ángel Garrido Robres
Coronel de Infantería DEM
Evolución y futuro de los misiles contracarro
Don Álvaro Ojeda Soler
Capitán de Infantería
La artillería autopropulsada,
una mirada al futuro
Don Fernando Saiz Quevedo
Teniente coronel de Artillería DEM
¿Necesitamos una reserva militar en España?
Don Roberto José García Ortega
Capitán de Infantería
1.º
2.º
3.º
4.º
PRIMERO
Modernización de los carros de combate ante los últimos conflictos
Don Jesús Ángel Garrido Robres
Coronel de Infantería DEM
24 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022
Jesús Ángel Garrido Robres
Coronel de Infantería DEM
Los avances tecnológicos y las lec-
ciones aprendidas de los recien-
tes conflictos tienen su reflejo en
las fuerzas acorazadas de los dis-
tintos países. Las fuerzas acora-
zadas españolas no permanecen
ajenas a este proceso de moder-
nización, intentando asegurar así
su supremacía en las operaciones,
fundamentalmente en el combate
de alta intensidad.
Este artículo presenta las mejoras o
elementos que se han ido desarro-
llando últimamente para perseguir la
finalidad anteriormente mencionada,
los cuales incrementan notablemente
las cualidades de estos sistemas de
combate.
El documento no expone moderni-
zaciones realizadas a plataformas
similares al Vehículo de Explora-
ción de Caballería (VEC), que jun-
to al Leopardo 2E son las dos prin-
cipales plataformas de combate de
los regimientos acorazados, ya que
a corto plazo será reemplazado por
el VCR «Dragón».
La evolución tecnológica ya propor-
ciona, de por sí, notables progresos a
los carros de combate. Las cámaras
de combate, y en menor medida, las
de conducción, poseen un alto com-
ponente eléctrico-óptico y electróni-
co. La tecnología actual es muy su-
perior a la existente a finales de los
años 90 o principios del s. XXI, y eso
se ha plasmado en unos elementos
que ofrecen unas prestaciones muy
superiores a los que hace veinte años
podríamos imaginarnos.
Red multiespectral Barracuda en Leopard 2A7
DE LOS CARROS DE COMBATE
MODERNIZACIÓN
ANTE LOS ÚLTIMOS CONFLICTOS
25
Para realizar una descripción de di-
chos elementos que aumentan las
capacidades de los medios acoraza-
dos, vamos a centrarnos en las tres
cualidades emblemáticas del carro
de combate: movilidad, protección y
potencia de fuego. También aborda-
remos la función de mando y control.
MOVILIDAD
Los elementos que potencian la movi-
lidad del carro son de carácter estruc-
tural,queriendosignificarconelloque
mejoran sustancialmente la operativi-
dad del carro, con independencia del
tipo de operación o actividad que el
vehículo esté realizando.
En primer lugar, y dado el salto tec-
nológico en las dos últimas décadas,
la unidad de potencia auxiliar (UPA)
y la unidad de potencia hidráulica
(UPH), junto con las baterías, han
sufrido una modernización, redu-
ciéndose su volumen y mejorando
sus prestaciones, de tal forma que
se consigue una mayor eficiencia,
ahorro de combustible y permite
operar con el carro con una mayor
autonomía eléctrica, sin necesidad
de arrancar frecuentemente el carro.
Análogamente, la electrónica de
la torre de los modernos carros de
combate presenta asimismo una re-
novación en sus componentes. Este
elemento, verdadero corazón del
funcionamiento de la torre en los
modos de estabilización y de obser-
vación, proporciona energía a todos
los elementos electroópticos, ser-
vos, giróscopos y electrónicos de la
torre, aumentando así la fiabilidad
de sus componentes y la simplici-
dad en su mantenimiento.
PROTECCIÓN
Las medidas de protección de los ca-
rros de combate han sido quizá las
más notorias, y donde ha habido un
mayor campo de avance, con motivo
de las nuevas y variadas amenazas a
las que el carro de combate debe en-
frentarse (municiones merodeadoras,
UAV de distinto tipo, misiles contraca-
rro de última generación…). En este
aspecto, los carros de combate están
desarrollando medidas, tanto pasivas
como activas, encaminadas a la su-
pervivencia del vehículo y, por consi-
guiente, de la tripulación.
Ente las primeras, podemos destacar
las redes multiespectrales destina-
das a reducir que el carro de combate
sea detectado por el enemigo, tanto
en canal diurno (visión normal) o bien
con cámara térmica, infrarroja o sim-
plemente, mediante un intensificador
de luz estelar. A tal respecto, la adop-
ción de redes multiespectrales y el
uso de difusores de escape reducen
notablemente la detección del medio
acorazado.
También debemos citar la incor-
poración de medidas «soft kill», no
destructivas, tendentes a interfe-
rir la acción enemiga mediante la
incorporación de alertadores lá-
ser integrados con otros elemen-
tos del carro, como son el sistema
lanzaingenios, la dirección de tiro y
la telemetría láser. Hoy en día, exis-
ten sistemas de carácter «dual»,
que pueden ser también empleados
Leopard 2A7 alemán dotado con APS Trophy
26 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022
como sistemas de entrenamiento de
combate de duelo en actividades de
instrucción LFX.
Sin embargo, cuando pensamos en la
protección de estos sistemas de com-
bate, quizá la primera imagen que se
nos venga a la cabeza sea la de los
sistemas de protección activa (APS),
capaces de utilizar medidas «hard
kill» de destrucción del misil o dispa-
ro enemigo, e incluso de localizar e
informar sobre el origen del mismo.
De los APS existentes, el «Trophy» ha
demostrado su eficacia en combate,
protegiendo satisfactoriamente a los
Merkava IV contra las armas contra-
carro de Hezbollah en el año 2011.
Recientemente, la empresa germa-
na Rheinmetall ha presentado el sis-
tema «Strikeshield», con una muy
interesante configuración híbrida de
medidas «soft-hard kill» y de compo-
sición modular. En el primer conflicto
del Donbass (2014-2015), los siste-
mas de protección activa de los T-90
rusos jugaron un buen papel contra
las armas contracarro ucranianas.
También, como consecuencia de la
guerra del Líbano de 2006 y de las
guerras de Afganistán e Irak, se de-
riva la necesidad de disponer de una
protección incrementada en los bajos
de los vehículos, orientada a enfren-
tarse a los IED, a lo que cabría aña-
dir la incorporación de inhibidores
multifrecuencia. La proliferación de
escenarios urbanos exige rejas de
protección, alargamiento de los fal-
dones y diversos acoples de naturale-
zamodular,paraquelaprotecciónsea
escalable a la amenaza planteada. En
2016, los Leopard 2A4 turcos en Si-
ria se vieron obligados por el DAESH
a luchar en escenarios urbanos, su-
friendo graves daños al principio, es-
pecialmente en sus partes laterales
traseras.
Y, por supuesto, no podemos olvidar
la amenaza de los drones, lo cual ha
obligado a aumentar el blindaje de la
parte superior de la torre, entre otras
medidas. Aunque empleados con asi-
duidadenelconflictoenUcrania,yaen
elconflictodeNagornoKarabaj(2020)
las fuerzas de Azerbaiyán empleaban
drones armados contra el escaso blin-
dajedelastorresdelosT-72armenios.
El escaso blindaje en la parte supe-
rior de la torre fue aprovechado tam-
bién por los rebeldes en el conflicto
Leopard 2A7 del ejército de Qatar dotado de estación de armas remota FLW200
27
de Chechenia (1999), disparando sus
RPG desde los tejados de los edificios
contra los blindados rusos.
POTENCIA DE FUEGO
Actualmente, los modernos carros de
combate integran cámaras de tercera
y cuarta generación que superan con
creces las prestaciones de cámaras
diseñadas hace veinte o treinta años.
Gracias a ella, se consigue ampliar el
rango de detección, identificación y
adquisición de objetivos, que en este
momento es el principal limitador a la
hora de aumentar la distancia de en-
frentamiento con el carro.
También se está produciendo una
variación en el armamento de los
carros de combate, integrando una
ametralladora de calibre interme-
dio entre el del cañón principal (nor-
malmente de 120 mm cañones oc-
cidentales y de 125 mm en los de
origen soviético/ruso) y las ame-
tralladoras coaxiales o de defensa
inmediata (que, por ejemplo, en el
carro de combate Leopardo 2E es
de 7,62 mm). Los conflictos en am-
bientes urbanos, la destrucción de
objetivos ligeramente protegidos sin
necesidad de recurrir al empleo del
cañón principal, la reducción de da-
ños colaterales y la posibilidad de
hacer frente a dos amenazas al mis-
mo tiempo son razones que aconse-
jan esta medida, cubriendo de ese
modo el espacio existente y tan pro-
nunciado entre los calibres señala-
dos anteriormente.
Algunas de estas ametralladoras se
operan desde el interior de la cáma-
ra de combate, evitando la exposición
del soldado al fuego directo enemi-
go. Ejemplos de carros dotados de
RCWS ellos son el Leopardo 2 A7+, el
M1 Abrahms A2 dotado de su kit de
supervivencia urbana TUSK (Tactical
Urban Survival Kit), o alguna versión
del T-90 ruso, con su ametralladora
KORD.
Existe un debate a este respecto y es
si tal RCWS debería ser operada por
el jefe de carro o por el cargador. Qui-
zá este artículo se desviaría de su pro-
pósito si abordáramos en profundidad
esta cuestión, pero no es menos cierto
que el jefe de carro es el que de mejor
manera puede influir en el transcurso
del combate. Por ello, tradicionalmen-
te los carros de combate de origen
norteamericano ya incorporaban una
ametralladora de 12,70 mm en la es-
cotilla del jefe de carro (M-48, M-60,..).
Los jefes de vehículo que no dispo-
nen de una RCWS normalmente in-
tervienen en el campo de batalla
efectuando la vigilancia apoyándose
en su periscopio, tanto en canal diur-
no como nocturno. Este periscopio
puede incluso elevarse mediante un
mástil telescópico (el T-62 ó el T-90
ruso lo incorporan), consiguiendo
una efectiva observación del frente
(la tradicional «desenfilada de to-
rre»), permitiendo al mismo tiempo
que el carro no se vea expuesto a la
observación directa enemiga.
Volviendo al cañón, existen ya pro-
totipos de carros de combate que
adoptan un cañón de 130 mm. Este
hecho puede tener importantes re-
percusiones en la estructura inter-
na del carro de combate: un menor
número de disparos disponibles, un
mayor peso de cada disparo… lo cual
podría llevar a extender la adopción
de un cargador automático (como ya
lo hacen desde años los carros ru-
sos con su munición de 125 mm).
Considero que el actual catálo-
go existente de municiones de 120
mm., permite adoptar una solución
adecuada a los efectos deseados.
Entre otras, munición con una alta
velocidad inicial, disparos «canis-
ter» contra personal de infantería a
pie desprotegido o munición frag-
mentada en el aire, con múltiples
submuniciones guiadas (munición
«airburst»).
Los modernos
carros de
combate integran
cámaras de
tercera y cuarta
generación
que superan
con creces las
prestaciones
de cámaras
diseñadas hace
veinte o treinta
años
MANDO Y CONTROL
La mayor parte de los carros de
combate actuales adoptan un sis-
tema de mando y control integrado
que facilitan el mando táctico hasta
el escalón batallón.
28 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022
El siguiente reto es el de la integra-
ción de equipos radio de alta capa-
cidad definidas por software (SDR),
que mejorará sustancialmente el in-
tercambio de información y voz entre
unidades y vehículos, y marcará el
rumbo para realizar la transición des-
de el concepto C2I al de C4 ISTAR,
donde el «dato» en tiempo y forma
oportunos, y la integración de siste-
mas y otras plataformas serán clave
para adelantar el ciclo de decisión
propio al del enemigo.
EL LEOPARDO 2ER
Dentro de este artículo, no quisiera
olvidar a los carros de recuperación,
encuadrados normalmente en las
unidades de apoyo logístico de los
batallones acorazados y que realizan,
entre otras importantes labores, la
evacuación de combate de los carros
averiados o dañados por el enemigo.
Actualmente,elsistemaadoptadopor
países como Alemania y Suiza entre
otros, consiste en llevar plegada con
carácter permanente la «V» de remol-
que en la parte trasera del carro de
recuperación, regulándola en altura
mediante un cabestrante accionado
por el conductor y valiéndose de la cá-
mara trasera del vehículo para realizar
el enganche.
Con ello, la tripulación del vehícu-
lo no se expone en la zona próxima
al vehículo a recuperar. Una vez en-
ganchado el carro averiado, la eva-
cuación se realiza con el CREC mar-
chando hacia adelante, con lo que su
visibilidad, maniobrabilidad y veloci-
dad es mucho mayor que realizándo-
la marcha atrás.
CONCLUSIONES
Como resultado de las lecciones
aprendidas en conflictos anteriores
y también como consecuencia de
las innovaciones tecnológicas que
se han ido produciendo en estos úl-
timos años, se han diseñado nuevos
elementos que incrementan la super-
vivencia y la potencia de fuego del ca-
rro de combate.
Pero, ¿tienen todos ellos la misma
importancia? A mi juicio, son funda-
mentales aquellos que garantizan la
operatividad del carro, y que hemos
descrito como «estructurales», inclu-
yendo el referido al carro de recupe-
ración.
En segundo lugar, requieren una es-
pecial importancia aquellas medidas
queaumentanlasupervivenciadelca-
rro en el campo de batalla. Inicialmen-
te, mediante elementos que eviten o,
al menos dificulten, ser detectados.
Ello se está consiguiendo mediante la
dotación de sistemas de enmascara-
miento,tantoencanal diurnocomoen
térmico. Posteriormente, en caso de
ser detectados, deben emplearse los
sistemas de protección, con medidas
tanto «soft» como «hard kill».
Tambiénhayquedestacarlaintroduc-
ción de una ametralladora o cañón de
calibre intermedio (12,70 mm, o inclu-
so 20-30 mm), que evite así el vacío
existente entre las ametralladoras de
pequeño calibre y el arma principal.
Esta ametralladora debe combatir
en cualquier ambiente y ser operada
desdeelinteriordelcarrodecombate.
En un conflicto convencional de alta
intensidad, la maniobra seguirá pre-
cisando de las fuerzas acorazadas,
las cuales deberán enfrentarse a
T-62 M con mástil de observación
29
múltiples y variadas amenazas que
intentarán impedir su actividad. Por
un lado, los carros deben protegerse
adecuadamente sin que ello suponga
un excesivo aumento de su tonelaje,
de tal forma que no perjudique su mo-
vilidad. Una vez mejorada su protec-
ción, las unidades acorazadas esta-
rán en condiciones de liderar la acción
ofensiva mediante sistemas de armas
variados y multipropósito.
En un conflicto
convencional de
alta intensidad, la
maniobra seguirá
precisando
de las fuerzas
acorazadas
Las nuevas municiones y drones han
puesto en duda el papel resolutivo
de los carros de combate en el con-
flicto de Ucrania. Este debate ya se
ha producido en anteriores con-
flictos a lo largo del s. XX con otras
amenazas, pero el carro se ha sobre-
puesto a ella y ha seguido siendo un
elemento resolutivo. Por tanto, este
debate no es más que una exten-
sión o un episodio más de la eterna
disputa entre coraza-proyectil, am-
pliada ahora al campo electromag-
nético, o a una mayor variedad de
municiones, pero el carro seguirá
sin duda sobreponiéndose a ellas y
actuando contra el enemigo de for-
ma poderosa.
ÍNDICE DE ABREVIATURAS
— APS: Active Protection System.
— C2I: Command, Control and Inte-
lligence.
— C4 ISTAR: Command, Control,
Communications, Computers, In-
telligence, Surveillance, Targeting
Acquisition and Reconnaissance.
— CREC: Carro de Recuperación.
— eFP: enhanced Forward Presence.
— IED: Improvised Explosive Device.
— LFX: Live Fire Exercise.
— RCWS: Remote Controlled Wea-
pon Station.
— RPG: Lanzagranadas contracarro
portátil en ruso.
— UAV: Unmanned Aerial Vehicle.
— VCR: Vehículo de Combate sobre
Ruedas.
BIBLIOGRAFÍA
- FERNÁNDEZ, J.J. (2021) La nueva
vida de los carros de combate: por
qué pasan de trastos viejos a armas
clave.
- FERNÁNDEZ, J.J. (2021) De blinda-
do puntero a un carro del montón:
el Leopardo español se queda ob-
soleto.
- JORDÁN, J. (2019) Algunas leccio-
nesdelcombateterrestreenelDon-
bass (2014-2015): artillería, fuerzas
acorazadas y mecanizadas.
- RAMÍREZ PERETE, J.L. y TAMAYO
RODRÍGUEZ. L.M. (2022) ¿Cómo
podemos mejorar las prestaciones
del Leopardo 2E?
- SÁNCHEZ SÁNCHEZ, C. (2022).
Lecciones aprendidas de los con-
flictos actuales y tendencias en ve-
hículos de combate de los países de
nuestro entorno.
- TRAPERO, V. (2019). Sistema de
protección pasiva para carros de
combate.■
Carro Leopard de recuperación del ejército suizo
SEGUNDO
Evolución y futuro de los misiles contracarro
Don Álvaro Ojeda Soler
Capitán de Infantería
66 / Revista Ejército n.º 980 � Extraordinario noviembre 2022
E VOLUCI ÓN Y FU T URO
DE LOS MISILES CONTRACARRO
El presente artículo realiza un análisis de cómo la evolución tecnológica, tanto de los
misiles contracarro como la previsible mejora en los sistemas de defensa activa de los
vehículos o su empleo en masa, pueden llevar a la necesidad de tener que combinar
diferentes generaciones de misiles en el campo de batalla. Asimismo, se valoran
también las restricciones económicas y logísticas inherentes a los misiles de última
generación y así, se aboga por ampliar el empleo táctico que se hace de los misiles para,
no solo utilizarlos como fuegos directos defensivos, sino también como fuegos directos
ofensivos y fuegos indirectos. Antes de introducir la tesis se realiza una explicación de
la evolución histórica de los misiles, haciendo hincapié en los aspectos más relevantes
de cada generación
El siguiente texto pretende reflexio-
nar sobre el hecho de que la reciente
evolución tecnológica en el ámbito de
los misiles contracarro y la previsible
mejora en las medidas de protección
activa de los vehículos acorazados
pueden llevar a tener que plantear el
desarrollo de tres conceptos o em-
pleos tácticos diferentes para cada
una de las ya existentes o incipientes
generaciones de misiles. Así, de ma-
nera deliberada, convivirían algunas
de estas generaciones en el campo de
batalla. Esta tesis de coexistencia tra-
ta, por un lado, de ofrecer nuevas op-
ciones de empleo ventajoso a mode-
los ya maduros (que presumiblemente
podrían ser fabricados en masa), y
por otro lado, de preservar en el futu-
ro la ventaja coste-beneficio que han
alcanzado actualmente los misiles
frente a los vehículos. Esta preemi-
nencia podría estar en entredicho si,
dadosloselevadoscostesylalimitada
capacidad de fabricación de los mo-
delos más recientes, toda la defensa
contracarro recayera sobre uno de es-
tos novísimos sistemas enfrentados a
plataformas terrestres dotadas de de-
fensa activa o empleadas en masa.
Álvaro Ojeda Soler | Capitán de Infantería
67
Así, se plantea el distinguir misiles
contracarro según el concepto doc-
trinal original, es decir, fuegos direc-
tos defensivos, de otros empleados
como fuegos indirectos (contra obje-
tivos puntuales de alto rendimiento) y
unos terceros a modo de fuegos di-
rectos ofensivos. Sobre estos últimos
recaerá el peso del presente texto.
Para lograr esto, primeramente se
realizará un breve repaso de la evo-
lución histórica de los misiles con-
tracarro, haciendo hincapié en las
cualidades más importantes de cada
generación. Posteriormente se desa-
rrollará la triple disociación planteada
anteriormente, con el apoyo de algu-
nos ejemplos históricos y de actuali-
dad.
HISTORIA Y EVOLUCIÓN
Tras la finalización de la Segunda
Guerra Mundial, los países occiden-
tales se lanzaron al desarrollo de sis-
temas de armas y conceptos para ser
capaces de detener las masas acora-
zadas soviéticas en caso de confron-
tación bélica. Las potencias occiden-
tales continuaron así la senda que ya
habían abierto los alemanes. No solo
resultófundamentallatecnologíager-
mana de la carga hueca, que permitía
penetrar el blindaje, sino también los
sorprendentes (y menos conocidos)
avances que ya habían realizado en
el campo de las armas teledirigidas,
como los misiles antibuque HS-293,
aire-aire Ruhrstahl X-4 o contracarro
Ruhrstahl X-7. Existe controversia so-
bre si este último sistema llegó a tener
uso operacional.
Independientemente de esto, esta
proto-generación permitió que
en 1955 los franceses comenzaran a
fabricar en grandes cantidades el SS-
10, cuyo concepto y tecnología fue
rápidamente replicado por aliados
y adversarios. Estos misiles no eran
otra cosa que un vector filodirigido
(aunque hubo modelos por radiocon-
trol) cuyo vuelo era conducido prácti-
camente a simple vista por el tirador
hacia el objetivo; una suerte de aero-
modelismo kamikaze sin asistencia
de cámaras ni sensores. Este guiado
llamado MACLOS (manual command
to line of sight) permitía producir mo-
delos baratos, pero de relativo corto
alcance dadas las limitaciones del ojo
humano. Además, requerían de gran
pericia por parte del tirador. Sin em-
bargo, empleados en masa resulta-
ban efectivos, tal y como demostró el
Sagger soviético en 1973 durante la
Guerra del Yom Kipur.
La segunda generación supuso
un gran salto en la efectividad y el
alcance efectivo de los misiles, no
solo por incorporar sistemas de vigi-
lancia y adquisición de objetivos, sino
también porque suponían el interfaz
mediante el cual el tirador dirigía el
misil hacia el objetivo. En esta genera-
ción convivieron grosso modo dos so-
luciones técnicas, el guiado láser y el
guiado por medio de candela, ambos
enmarcados en la categoría SACLOS
(Semi-automatic command to line of
sight). A esta generación pertenecen
los archiconocidos TOW, MILAN o el
Kornet, profusamente utilizados en
los conflictos sirio e iraquí de la última
década y evidentemente en el vigente
conflicto Rusia-Ucrania.
La tercera generación incorpora bus-
cadores al morro del misil (el más co-
mún es el de tipo electro-óptico del
Javelin, aunque hay sistemas como
el Springer, que emplean autoguia-
do por radar), quedando así abierta
la posibilidad de emplearlo en modo
«dispara y olvida». Esta modalidad
tiene notables aplicaciones tácticas,
ya que permite reducir el intervalo de
tiempo entre dos disparos sucesivos
desde un mismo puesto de tiro o bien
abandonar la posición mientras la
munición está aún en el aire.
A la cuarta generación se adscribe
nuestro Spike LR, que a las ventajas
de la generación anterior incorpora la
Los misiles Sagger resultaron claves en el éxito egipcio en la guerra del Yom Kippur
68 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022
posibilidad de actualizar el punto de
enganche en vuelo (modo «dispara y
actualiza»). Esto se logra porque, al
efectuarse el disparo, el tirador pasa
a ver por la cámara que tiene el misil
en su morro. Esto aumenta no solo las
probabilidades de impacto y la efec-
tividad del mismo, sino que además
facilita la evaluación de daños, permi-
te obtener información sobre poten-
ciales objetivos posteriores, al mis-
mo tiempo que posibilita disparar a
objetivos ocultos tras algún obstácu-
lo o terreno pero sobre el cual se tie-
ne línea de visión. Sin embargo, sus
capacidades para disparar contra ob-
jetivos localizados por un observador
son muy limitadas; no es su empleo
táctico natural.
La quinta generación de misiles a
la que pertenecen el Spike 2 o el
Akeron francés trata de resolver este
desafío técnico: hacer blanco sobre
un objetivo cuyas coordenadas son
conocidas, pero sobre el cual no se
tiene visión directa ni referencia al-
guna. Llegados a este punto, la línea
entre misil contracarro y munición
merodeadora (loitering munition)
comienza a difuminarse.
LOS MISILES CONTRACARRO
COMO FUEGOS DIRECTOS
DEFENSIVOS
Resulta evidente que en la actuali-
dad y en el futuro cercano los misiles
contracarro siguen teniendo vigencia
para el rol táctico para el que fueron
concebidos, esto es, un papel defen-
sivo o reactivo incluso en el marco de
operaciones ofensivas. Así lo recoge
nuestra doctrina al decir que las Uni-
dadesdeDefensaContracarroson«la
base de la defensa contracarro
próxima del batallón, tanto en defen-
siva como en ofensiva».
En situaciones defensivas (fijas o
móviles) son de gran rendimiento
no solo por su alcance y efectivi-
dad, sino también por la potencia
de sus elementos ópticos. Esto per-
mite detectar e identificar al enemi-
go, aportando información que ayu-
da a confirmar una línea de acción
u otra.Permite asimismo concentrar
fuegos potentes y precisos sobre
penetraciones locales siempre que
se tenga visión directa.
Vuelo de un misil TOW en el asalto contra los hijos de Sadam. Mosul, julio de 2003
operaciones ofensivas. Así lo recoge
nuestra doctrina al decir que las Uni-
dadesdeDefensaContracarroson«la
base de la defensa contracarro
u otra.Permite asimismo concentrar
fuegos potentes y precisos sobre
penetraciones locales siempre que
se tenga visión directa.
Lanzamiento de un misil TOW
69
Las primeras semanas de la guerra
de Ucrania han mostrado la letalidad
de las armas contracarro frente a ele-
mentos acorazados. Si bien es cierto
quesepodríaargumentarque,eneste
caso concreto, los elementos acora-
zados no desplegaban con el debido
apoyo de infantería ni aprovechaban
su movilidad, parece razonable de-
cir que en estos momentos los misi-
les contracarro parecen haber cogi-
do cierta ventaja. Es por ello que en la
próxima década es muy probable que
veamos cómo los sistemas de protec-
ción activa de los vehículos terminan
por desarrollarse e implantarse para
cerrar esa ventana de vulnerabilidad.
Noesdescabelladopensarqueende-
sarrollos ulteriores llegaran estos sis-
temasde protecciónnosoloadestruir
el misil en vuelo, sino a calcular y batir
el punto de origen de fuego con algún
tipo de munición inteligente.
Las primeras
semanas de la
guerra de Ucrania
han mostrado
la letalidad
de las armas
contracarro frente
a elementos
acorazados
Dejando soluciones técnicas de lado,
los misiles contracarro solo podrían
seguir siendo capaces de derrotar a
estos sistemas de protección acti-
va si se emplearan en masa con el fin
de saturar el sistema de defensa ac-
tiva. Este tipo de tácticas han sido ya
empleadas de manera efectiva contra
el sistema Trophy israelí en Gaza en
el 20061
. Evidentemente, para lograr
esto es necesaria una excelsa coordi-
nación del fuego, que podría requerir
adaptaciones en el empleo y configu-
ración de las unidades. Sin embargo,
el verdadero factor limitante sería la
disponibilidad de la munición, hecho
que tiene una relación directa con su
coste de fabricación y por ende con
su grado de desarrollo tecnológico.
Los previsiblemente escasos misiles
de 5.ª generación pueden no ser la
mejor solución para enfrentarse a ca-
rros de combate dotados de protec-
ción activa, siendo quizás preferible el
empleo combinado de misiles de 2.ª
y 3.ª/4.ª generación. Un ejemplo de
este empleo combinado se encuen-
tra en las secciones contracarro de
los marines en las que conviven (o al
menos han convivido) el TOW (2.ª ge-
neración) y el Javelin (3.ª generación).
Una munición merodeadora (loite-
ring munition) a una altura suficien-
te como para quedar fuera del radio
de acción del radar del vehículo ene-
migo podría ser una solución válida,
aunque también podría ser vulne-
rable a contramedidas electromag-
néticas. Construir toda la defensa
contracarro sobre estos sistemas
relegaría estas armas a labores de-
fensivas (reactivas) de las pequeñas
unidades, desperdiciando quizás las
posibilidades que brindan de batir
objetivos de mayor rendimiento en
profundidad.
LOS MISILES CONTRACARRO
COMO FUEGOS OFENSIVOS
DIRECTOS
Dado nuestro encuadramiento de
medios actual, lo «normal» es que,
en situaciones ofensivas, los medios
contracarro queden alejados del es-
fuerzo principal, relegados a cubrir
flancos e intervalos, en un segundo
escalón (pero constreñidos bajo dis-
ciplinas de fuego muy restrictivas) o
como reserva frente a una amenaza
acorazada que puede no llegar nunca
a concretarse. Tanto es así que un es-
tudio de Rand Corporation publicado
en 1990 concluyó que la mayoría de
los jefes de unidad tipo batallón asig-
naban cometidos banales a sus uni-
dades TOW en el transcurso de ope-
raciones ofensivas.
Fuerzas rusas empleando un misil de 2.ª generación contra un punto fuerte ucraniano
Uso del visor térmico del Spike LR para observar tiro de mortero de 81 mm
70 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022
Supongamos que una unidad motori-
zada emprende una acción ofensiva.
Si en su sector existen medios acora-
zados enemigos, sería necesario lo-
calizarlos y destruirlos por medio de
fuegos indirectos (aviación, ACA o
misiles de 5.ª generación, tal y como
se explicará posteriormente) antes de
empeñar a las unidades. Si en su zona
de acción no existen medios acoraza-
dos, ¿tiene sentido alejar un medio
con tantas capacidades como un mi-
sil del esfuerzo principal o de los pun-
tos de resistencia enemiga?
Evidentemente no. Durante la guerra
de las Malvinas (1982), librada en un
terreno donde no tenían cabida los
vehículos acorazados, los ingleses
comenzaron a emplear sus misiles
MILAN contra las posiciones fuertes
argentinas tales como bunkers, edi-
ficaciones o nidos de ametralladora.
Así, el libro No Picnic recoge al me-
nos tres situaciones tácticas diferen-
tes en las que los británicos se sirvie-
ron oportunamente de los misiles. En
el glosario de términos de este libro
(obra del general jefe de la 3.ª Briga-
da de comandos), se define el misil
MILAN como «misil contracarro guia-
do muy útil contra búnkeres».
Este ejemplo se da en condiciones
ideales: certeza de la inexistencia de
medios acorazados y un stock de mu-
niciones garantizado por el limitado
alcance de la campaña (participaron
«solo» dos brigadas terrestres y duró
dos meses). EE. UU. también ha em-
pleado sus misiles Javelin en Afganis-
tán de esta manera.
Se define el misil
MILAN como
«misil contracarro
guiado muy útil
contra búnkeres»
Evidentemente, dado nuestro encua-
dramiento actual en el que todas las
unidades de DCC están dotadas del
misil Spike LR (4.ª generación), em-
plearlo de manera sistemática para
batir puntos fuertes podría estar fue-
ra de lugar. Primeramente, porque
asumir que se van a dar condiciones
tácticas en las que se tiene informa-
ción perfecta sobre la inexistencia o
neutralización de medios acorazados
omecanizadosenlazonadeacciónes
una idealización peligrosa. E incluso
bajo estas condiciones, hacerlo sería
un suicidio logístico-económico en el
medio plazo. Tanto es así que algunos
analistas han valorado que Occiden-
te no puede sostener el aprovisiona-
miento de Javelin a los ucranianos y
menos si los emplean como fuegos
directos (que lo hacen).
El paradigma de doctrina codificada
que recoge el empleo de misiles con-
tracarro como unidades de fuego di-
rectoloencontramosenladelosmari-
nes estadounidenses. Anteriormente
se ha comentado el encuadramiento
orgánico mixto de sus misiles. Pero,
además, contemplan generar unida-
des tácticas ad hoc2
, combinando, en
diferentes proporciones según la mi-
sión, misiles, ametralladoras pesadas
MILAN (misil de 2.ª generación)
71
ylanzagranadasautomáticos,paraasí
aprovechar su «movilidad, maniobra-
bilidad y potencia de fuego». Esto no
es otra cosa que tener la posibilidad
de llevar potencia de fuego allá donde
se necesita. En el 2003, la 101.ª Divi-
siónAerotransportadaestadouniden-
se se sirvió de misiles TOW para asal-
tar la edificación de Mosul donde se
refugiaban dos de los hijos de Sadam.
Así,eldisponerdeunidadescontraca-
rro de generaciones mixtas a nivel GT
y S/GT permitiría emplear los menos
avanzados tecnológicamente (2.ª ge-
neración) como unidades de fuego di-
recto, mientras que los más avanza-
dos mantendrían el papel táctico de
defensa contracarro «puro» frente a
eventuales contrataques. Estos misi-
les de segunda generación tendrían
que sufrir algunas adaptaciones téc-
nicas para aumentar su rendimiento.
Primeramente, habría que mejorar su
óptica poniéndola al nivel de las ac-
tuales, así como adaptar sus muni-
ciones para emplearlas no ya contra
coraza, sino contra personal o fortifi-
caciones. En este último aspecto, los
fabricantes ya anuncian un abanico
de posibilidades que va más allá de
la tradicional carga hueca en tándem.
Además, «acercar» estos visores tér-
micos a la primera línea y dotarlos
asimismo de un telémetro láser abre
la posibilidad de facilitar la corrección
de las acciones de fuego de la artille-
ría o de los morteros en condiciones
nocturnas. El poner a disposición de
acciones de asalto medios con una
precisión tan elevada permite ade-
más disponer de fuegos hasta el úl-
timo momento o incluso durante el
mismo asalto. El danger close de las
municiones convencionales de mor-
tero o artillería impiden esto.
Tampocodebedespreciarseelimpac-
to sobre la moral enemiga que puede
tener el hecho de recibir ataques pre-
cisos de misil sobre posiciones críti-
cas, especialmente en situaciones es-
táticas o guerras de posiciones.
MISIL CONTRACARRO COMO
FUEGO INDIRECTO
Los avanzadísimos misiles de 5.ª ge-
neración prometen ser capaces de,
dadas unas coordenadas, dirigirse
a la zona para que una vez sobre ella
el tirador enganche sobre el objetivo.
Con alcances rondando los cinco ki-
lómetros, esta prometedora tecno-
logía abre la posibilidad de batir ob-
jetivos levantados por observadores
orgánicos de la unidad de DCC, otras
unidades o cualquier otro medio de
adquisición como pudiera ser un
RPAS (remotely piloted aircraft sys-
tem); se aumenta así el área de in-
fluencia de los lanzadores más allá del
concepto lineal actual de «su sector».
Sin embargo, el elevado coste de esta
tecnología, así como la elevada can-
tidad de componentes electrónicos
(cuyo abastecimiento puede quedar
en entredicho en determinadas cir-
cunstancias), sumado a la lentitud
en su fabricación, lo convierten en un
bien preciado y escaso. Así, la dispo-
nibilidad de una masa crítica suficien-
te en un conflicto de duración exten-
dida o tras un periodo con polvorines
infradotados podría no estar asegura-
da. Además, las reducidas existencias
de estas municiones para el adiestra-
miento, así como el elevado precio de
sus componentes, podrían arrastrar a
las unidades de defensa contracarro
a un entrenamiento en seco crónico.
No solo la previsible escasez de mu-
niciones de alta tecnología supone
un reto. También las futuribles répli-
cas técnicas de las plataformas te-
rrestres a las mismas, como las ya
comentadas medidas de protección
activa. Pero a esta se debe sumar
el eventual empleo en masa de ve-
hículos. Un adversario que hiciera la
consciente elección estratégica de
Lanzamiento de un misil Javelin
72 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022
Lanzador AKERON (misil de 5.ª generación)
Simulación de vuelo AKERON (misil de 5.ª generación)
73
mantener operativa una gran flota
de vehículos obsoletos y al mismo
tiempo pequeñas unidades de élite
podría emplear a las primeras (local
o globalmente) para forzar un pun-
to culminante logístico en materia
de misiles, para después explotar el
éxito. Este escenario sería particu-
larmente preocupante en el caso de
que España encontrara severamen-
te limitada su capacidad de proyec-
ción de carros de combate al teatro
de operaciones, por tener, por ejem-
plo, que cruzar el mar, mientras que
el adversario gozase de una mayor
libertad de acción.
Es por ello que debería valorarse que
los misiles de 5.ª generación queda-
ran encuadrados exclusivamente en
las compañías de defensa contraca-
rro, con el fin de permitir su empleo
especializado como fuegos indirec-
tos al mismo tiempo que pudieran
mantener su rol contracarro tradicio-
nal hasta la eventual revolución que
supondrán de los sistemas de pro-
tección activa. Esto permitiría batir
con oportunidad y precisión objeti-
vos de elevado rendimiento localiza-
dos por medios ISTAR (intelligence,
surveillance, target acquisition, re-
connaissance). El encuadrar estos
medios a nivel brigada mantendría
ágil el flujo de información entre la
unidad productora de fuegos y loca-
lizadora (caballería y compañías de
inteligencia), al ser reducido el nú-
mero de niveles entre ellos. Si bien
es cierto que el alcance de los misi-
les es limitado (5-6 km), podría te-
ner ventajas frente a las municiones
inteligentes de artillería, ya que su
movilidad y su capacidad de disper-
sión los hacen menos vulnerables a
los fuegos de contrabatería.
Este rol como fuego indirecto po-
dría optimizarse mucho más inclu-
so integrando los misiles en el sis-
tema de mando y control de fuegos
TALOS. Sobre esta posibilidad se
ha conjeturado en la Compañía de
Defensa Contracarro de la Brigada
Almogávares VI de Paracaidistas.
Abrir la senda de la dualidad fuegos
contracarro-fuegos indirectos a las
compañías de defensa contracarro
podría crear también un nicho de
especialización en el cual recaerían
las municiones merodeadoras cuan-
do nuestro ejército las adquiriese.
Los
avanzadísimos
misiles de 5.ª
generación
prometen ser
capaces de,
dadas unas
coordenadas,
dirigirse a la zona
para que una
vez sobre ella el
tirador enganche
sobre el objetivo
El encuadramiento exclusivo a nivel
brigada sería discutible bajo la óptica
de que el GT fuera considerado el ele-
mento de combate. Dejando de lado
el hecho de que el conflicto de Ru-
sia-Ucrania ha mostrado las limitacio-
nes en lo que a capacidades del nivel
GT se refiere y que quizás fuera ne-
cesario «escalar» de nuevo los agru-
pamientos tácticos a nivel de gran
unidad, el motivo que justifica este
encuadramiento a nivel brigada es de
eficienciaenesteprocesodedesarro-
llo de capacidades y en la instrucción
necesariaparasostenerlayafianzarla.
Disgregar los sistemas y sobre todo la
munición disponible entre todos los
pelotones de DCC, sin valorar la ma-
yor rotación de personal que se da en
las unidades de DCC de nivel batallón
y compañía, podría retrasar o com-
prometer esta nueva capacidad.
CONCLUSIONES
El conflicto entre Rusia y Ucrania vuel-
ve a poner el foco de «el combate para
el que se preparan los ejércitos» so-
bre uno de alta intensidad. La venta-
ja que parecen haber cogido los mi-
siles contracarro en la interminable
carrera flecha contra coraza augura el
desarrollo de medidas de protección
activa para proteger las plataformas
acorazadas. Sin embargo, la contien-
da también ha sacado a la luz los peli-
gros de las balas de plata, tecnológi-
camente muy avanzadas y efectivas,
pero cuyo efecto se diluye en un con-
flicto de duración extendida al dar-
se problemas de aprovisionamiento.
Esta vulnerabilidad estratégico-eco-
nómica ha quedado evidenciada con
misiles Javelin de tercera generación.
Sindudaalguna,el problemasemani-
festaría con mayor celeridad y grave-
dad en el caso de misiles de 4.ª y 5.ª
generación.
Es por ello por lo que este texto ha
planteado la necesaria convivencia
de misiles de diferentes generacio-
nes. Se debería quizás aprovechar
la capacidad de fabricación en masa
de los misiles de 2.ª generación para
apoyar las acciones ofensivas me-
diante fuegos directos, así como, en
combinación con misiles de 3.ª y 4.ª
generación, para tratar de saturar los
sistemas de protección activa con los
que pudieran dotarse las plataformas
terrestres. Esta mayor disposición de
municiones también sería una protec-
ción frente al empleo en masa de ve-
hículos; el conflicto de Yom Kippur ya
evidenció la importancia de disponer
de una masa crítica de misiles.
Esto no implica que no debamos do-
tarnos de medios tecnológicamen-
te avanzados como los misiles de 5.ª
generación, sino que este aprovi-
sionamiento debe ser selectivo. Así,
encuadrados exclusivamente en las
Compañías de DCC, se generaría un
nicho de especialidad (adecuada-
mente dotado) donde poder comen-
zar a desarrollar el capital intangible
que abriría la posibilidad a emplearlos
en conjunción con municiones mero-
deadoras, no solo como medios con-
tracarro convencionales, sino tam-
bién como fuegos indirectos.
NOTAS
1. Army and marine corps active pro-
tection systems effort. Congres-
sional research service. Agosto
2016.
2. Conocidos como CAAT (combined
anti-armor team) y MAP (mobile
assault platoon).■
TERCERO
La artillería autopropulsada, una mirada al futuro
Don Fernando Saiz Quevedo
Teniente coronel de Artillería DEM
40 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022
LA ARTILLERÍA
AUTOPROPULSADA,
UNA MIRADA
AL FUTURO
Fernando Saiz Quevedo | Teniente coronel de Artillería DEM
Obús autopropulsado M-109 Sahara 1974
41
42 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022
En la magnífica Sala Histórica del
Regimiento Mixto de Artillería 32, en
Melilla, se encuentra el guion de una
unidad denominada Batería de Carros
de Asalto de Artillería, que recibió, en
1925, la Medalla Militar Colectiva1
.
Esta unidad, que fue la pionera en
el empleo de medios acorazados en
España, demuestra que el vínculo de
la artillería con los sistemas de cade-
nas es tan antiguo como el empleo de
estos medios.
De hecho, la Batería de Carros de
Asalto de Artillería, creada el 4 de
enero de 1922, fue la primera uni-
dad acorazada del Ejército español
y la primera que entró en combate el
14 de marzo de 1922, fecha en la que
recibió su bautismo de fuego.
Sirva esta efeméride para destacar
el papel tan relevante que la artille-
ría ha desempeñado en el origen y en
la posterior evolución de los medios
acorazados y mecanizados en nues-
tro Ejército hasta constituir lo que hoy
conocemos como artillería autopro-
pulsada (ATP).
La idea de disponer de cañones sobre
un vehículo de cadenas es práctica-
mente contemporánea con respecto
al nacimiento del carro de combate.
Después de la Primera Guerra Mun-
dial, los estudios teóricos de John F.C.
Fuller y Liddell Hart mostraron que los
tanques debían usarse en grandes
unidades completamente mecaniza-
das, en cooperación con otras armas.
En particular, estaba claro que artille-
ría e infantería, para operar en conjun-
to, tendrían que disponer de vehículos
de cadenas. Durante la Segunda Gue-
rra Mundial, se empezó a aumentar el
calibre de la artillería autopropulsa-
da y a disminuir su blindaje, ya que
no debían operar en primera línea.
De hecho, durante el último año de la
guerra, el ejército de los Estados Uni-
dos comenzó a desarrollar una serie
de obuses autopropulsados práctica-
mente sin blindaje, pero con mayores
calibres (M40 de 155 y M43 de 203),
dando origen al actual concepto de
artillería autopropulsada, que des-
pués de la Segunda Guerra Mundial
se extendió a todas las fuerzas arma-
das del mundo.
Batería de Carros
Medalla Militar de la Batería de Carros
43
SITUACIÓN ACTUAL
El Ejército español ha tenido en do-
tación varias piezas autopropulsa-
das como el obús M-37 de calibre
105/19, el M-44 de calibre 155/23,
el M-107 de calibre 175/60 o el últi-
mo que fue retirado, el obús M-110
203/40,5. Actualmente el único ma-
terial autopropulsado que se encuen-
tra en servicio es el obús M-109 A-5E.
El obús M-109 pasó a formar parte
de la artillería autopropulsada espa-
ñola en 1970. Posteriormente se ad-
quirieron versiones mejoradas de este
obús como el M-109 A-1, con calibre
155/39, o el M-109 A-1B. Hasta que
en el año 1999 se implantó una nue-
va versión en las piezas actuales (M-
109 A-5E), que incorporaba varias
mejoras, como la introducción del
cañón M-204 manteniendo el calibre
155/39, y una necesaria actualización
de los sistemas de motor, de suspen-
sión y de transmisión. Sin embargo,
estas mejoras no fueron suficientes.
En primer lugar, los siete pares de ba-
rras de torsión en este modelo no es-
tán adaptados al incremento de peso
del calibre 155/39, por lo que son
frecuentes las roturas; por el mismo
motivo, las cadenas sufren de pro-
blemas de holgura de los eslabones y
perdida de tensión que pueden impe-
dir el movimiento.
La renovación del M-109 A-5E lleva
siendo una prioridad para el Ejérci-
to desde hace varias décadas. En un
artículo de la revista Ejército de mayo
de 19922
ya se estudiaban los nuevos
materiales que en el campo de la ar-
tillería de campaña estaban desarro-
llando los países de nuestro entorno.
Algunos llegaron a convertirse en una
realidad, como el PzH 2000, mientras
que otros, como el programa AFAS
del Ejército de los EE. UU., nunca lle-
garon a concretarse.
La realidad es que, en los últimos
30 años, como consecuencia prime-
ro del fin de la Guerra Fría y posterior-
mente con los atentados del 11S y la
intervenciónenAfganistán,laartillería
ha quedado totalmente descuidada.
Los acontecimientos recientes han
demostrado que hemos estado si-
guiendo una línea de acción equivo-
cada y que tenemos un retraso de al
menos dos décadas en relación con
otros actores internacionales.
Durante las últimas décadas, se prio-
rizó la preparación para enfrentarse a
un enemigo muy inferior, en escena-
rios donde la superioridad en fuegos
era tan abrumadora que resultaba in-
necesario invertir en medios produc-
tores de fuegos.
El resultado es un ejército muy enfo-
cadoenel combatedebajaintensidad
contra enemigos que ni siquiera me-
recen ese nombre, que ha perdido la
capacidad de conducir operaciones
contra adversarios simétricos.
El cambio de orientación se pone
de manifiesto con la creación de las
Multi-Domain Task Forces (MDTF) en
base a Brigadas de Artillería por parte
del Ejército de los EE. UU. y el refuerzo
de los fuegos de División.
ELEMENTOS DE VALORACIÓN
Salvando las distancias con otras na-
ciones y centrándonos en el realismo
de lo necesario y a la vez posible, la
M-109 A5E
44 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022
necesidad de actualizar las capacida-
des de fuegos por parte de nuestras
Fuerzas Armadas es evidente.
Analizando los conflictos más re-
cientes vemos que hay tres factores
de disrupción en el ámbito militar: el
empleo de sistemas UAV, la inteligen-
cia artificial y el empleo de los fuegos
como elemento principal en el com-
bate de alta intensidad.
En el campo de los fuegos de preci-
sión en profundidad, el Ejército de
los EE. UU. está desarrollando el pro-
grama LRPF (Long Range Precision
Fires), que incluye una gran variedad
de materiales, desde la mejora de los
clásicos obuses ATP hasta el desarro-
llo de misiles hipersónicos con alcan-
ces cercanos a 3000 kilómetros3
.
En cualquier caso, resulta evidente
que la iniciativa norteamericana está
más allá de las posibilidades presen-
tes o futuras de otras naciones, pero
sí define cual será el futuro, «la combi-
nación de sensores avanzados y fue-
gos de precisión dominarán el cam-
po de batalla»4
, minimizando el papel
de la maniobra. Todo ello sin perder
de vista el actual conflicto en Ucrania,
donde es habitual el empleo en canti-
dades elevadas de munición conven-
cional ante la escasez de munición de
precisión.
Dentro del mismo programa, también
está previsto que en 2023 el Ejército
de EE. UU. disponga del primer GACA
con obuses ATP ERCA (Extended
Range Cannon Artillery) de 155/58,
con alcances de hasta 70 kilómetros.
No es necesario recalcar que, tenien-
do en cuenta los alcances buscados
en los desarrollos descritos, el cam-
po de la adquisición de objetivos debe
desarrollarse en paralelo.
El enlace entre los medios de adquisi-
ción y los medios productores de fue-
go debe ser inmediato, de tal modo
que estén integrados en el mismo sis-
tema. Tal y como indica nuestra doc-
trina:
El sistema de fuego indirec-
to (IFS) es un sistema de sis-
temas (…) que incluye los si-
guientes sistemas: un sistema
de información para mando y
control (…); una familia de sis-
temas de vigilancia y adquisi-
ción de objetivos (…); sistemas
de armas (…); municiones (…);
sistema de reposición de la
munición.
Tomando el ejemplo de otros ejérci-
tos, el Ejército francés tiene en sus
unidades de artillería, como medios
orgánicos, radares de vigilancia del
campo de batalla y de adquisición de
objetivos, así como sistemas UAV mi-
cro y mini5
.
La necesidad de integrar todos los
medios de adquisición de objetivos
y vigilancia del campo de batalla
dentro del mismo sistema permiti-
rá materializar el concepto fuegos
en red6
.
El objetivo último es que se eviten di-
laciones en la aplicación de los fue-
gos sobre los objetivos previstos. En
palabras del jefe de Artillería de Cam-
paña retirado y general de División To-
ney Stricklin:
Nuestros sistemas automa-
tizados de planeamiento de
apoyos de fuego de nivel su-
perior a inferior han dificul-
tado nuestra capacidad para
proporcionar fuegos oportu-
nos y precisos (...); los pun-
tos de intervención del usua-
rio, cuando están permitidos,
añaden latencia al proceso de
dirección del fuego, al requerir
la acción del usuario en cada
punto, ralentizando nuestra
capacidad para proporcionar
fuegos7
.
Según estimaciones del Ejército de
los EE. UU., cada nivel de toma de de-
cisiones impuesto al sistema de fuego
indirecto añade ocho minutos al tiem-
po necesario para el disparo.
Podemos afirmar que, independien-
temente de la tecnología empleada,
el factor determinante para propor-
cionar apoyo de fuego sincronizado
con la maniobra es la integración de
los medios de adquisición de objeti-
vos en el sistema de fuegos indirectos
y la reducción de los niveles interme-
dios de toma de decisiones, mediante
la delegación y el planeamiento pre-
vio. En resumen, la tecnología no ha
alterado de manera fundamental la
evidencia histórica de que, cuantos
más niveles o intervinientes afectan al
proceso de toma de decisiones, ma-
yor es el tiempo que se necesita para
entrar en acción.
Sistema de Fuego Indirecto ATP
45
Por último, habrá que definir qué me-
dio es el más adecuado para el siste-
ma de fuego indirecto, ruedas o ca-
denas.
Las ruedas proporcionan grandes
ventajas por su mayor velocidad so-
bre ciertas superficies. Disfrutan de
mayor movilidad, pero sobre todo de
menores costes de producción, man-
tenimiento y consumo de combusti-
ble. Del mismo modo, su carga logís-
tica puede ser menor.
Por otro lado, donde las ruedas no lle-
gan, las cadenas se mueven sin pro-
blemas; los vehículos de cadenas han
mostrado mayor protección balística
para la tripulación debido a su mayor
capacidad para soportar blindaje.
En cualquier caso, la decisión entre
ruedas o cadenas deberá venir deter-
minada por la movilidad de la unidad
de combate apoyada. Pero también
hay que tener en cuenta la movilidad
de la cadena logística asociada a los
medios de cadenas. En este aspec-
to, recalcar que los medios ATP se
componen de dos vehículos, la pieza
de artillería y el vehículo de municio-
namiento, que, en el caso del M-109
A-5E, también transporta a parte de
la tripulación.
Por ello, a la hora de decidir entre
cadenas o ruedas, hay que tener en
cuenta la movilidad de la unidad apo-
yada, el entorno en el que se va a ope-
rar y la capacidad logística para abas-
tecer a estos medios.
Como resultado del análisis anterior,
podemos concluir que las necesida-
des de la artillería de campaña del
futuro pasan por considerar las ca-
racterísticas que se necesitan en los
combates presentes y futuros. En pa-
labras del teniente general D. José
Carrasco Gabaldón:
Las unidades de artillería tie-
nenquecumplirtrescondicio-
nes: en primer lugar, movili-
dad para asegurar el apoyo de
fuego; en segundo lugar, cam-
bios de asentamiento para
evitar los fuegos de contraba-
tería enemigos; y, por último,
mantener el alcance para po-
der apoyar la maniobra8
.
OPCIONES DE FUTURO
El futuro de la Artillería de Campaña
y el empleo de medios ATP pasa por
considerar el sistema de fuego indi-
recto en su conjunto, no pudiendo
separar un elemento del sistema de
los otros y siendo conscientes de que
todos los elementos del sistema no
tienen por qué tener las mismas ca-
racterísticas.
Si hablamos de fuegos en profundi-
dad de nivel división o superior, la ar-
tillería maniobrará mediante los fue-
gos de gran alcance y puede que los
vehículos de rueda sean la platafor-
ma óptima. Siempre hay que valorar
el binomio alcance–obtención. No
tiene sentido disponer de medios con
alcances de 70 km si los medios de
obtención orgánicos no acompañan
estas capacidades.
Enestecaso,elenlaceesdeterminan-
te y la rapidez en la transmisión de la
información es la garantía de un apo-
yo de fuego eficaz.
Sin embargo, las grandes unidades
que maniobran en primera línea, para
el combate rápido y decisivo que van
a conducir, necesitan fuegos que res-
pondan con rapidez a sus necesida-
des y para ello están los grupos con
misión de apoyo directo. Estos gru-
pos deben reunir determinadas ca-
racterísticas:
— Deben tener un alcance suficiente
para desplegar dentro de la zona
M-109 A5E en tiro
46 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022
de acción de la Brigada y alcanzar
la retaguardia de la gran unidad
enemiga; esto nos exige alcances
superiores a los 40 kilómetros.
— Gran potencia de fuego, con ca-
dencias superiores a los seis dis-
paros por minuto.
— Elevada movilidad táctica9
de los
medios productores de fuego,
para ofrecer una capacidad de
respuesta menor a un minuto y
una puesta en posición de marcha
en el mismo tiempo para evitar la
contrabatería enemiga.
— El sistema de adquisición de obje-
tivos debe tener un alcance similar
al de los medios productores de
fuego, incluyendo los vehículos de
observador avanzado, que deben
tener la misma movilidad táctica
que las unidades que apoyan.
— El sistema de mando y control
debe tener capacidad para trans-
mitir datos y fonía en toda la zona
de acción de la brigada. Desde
la posición más avanzada de los
observadores avanzados hasta el
puesto de mando retrasado.
Analizando estas exigencias vemos
quelasplataformasidóneasparaapo-
yar a las brigadas deben ser las mis-
mas que las unidades apoyadas para
todo el sistema de fuegos indirectos.
Los medios productores de fuego
para apoyar a unidades mecaniza-
das o acorazadas deben ser preferi-
blemente sobre cadenas. Si bien es
cierto que la artillería maniobra con
los fuegos supliendo la limitación de
la movilidad táctica, hay que tener en
cuenta que la supervivencia de los
medios implica rápidos cambios de
asentamiento. Indistintamente de la
plataforma, deben tener los alcances
ya descritos, ser capaces de emplear
munición de precisión y tener una
gran cadencia de fuego.
Por otro lado, los grupos de apoyo di-
recto a unidades mecanizadas o aco-
razadas deben dotarse de medios de
obtención capaces de acompañar la
maniobra rápida, profunda y decisiva
para la que están diseñadas estas uni-
dades.ParaellodebencontarconUAV
clase I10
, tipo Mini y Micro, con al me-
nos 50 km de alcance y vehículos es-
pecíficos de observación y vigilancia
del campo de batalla. En este momen-
to la Artillería de Campaña no dispone
de vehículos específicos de observa-
ción avanzada, con la excepción del
prototipo Pizarro VCOAV Fase II, que
dispone de sistemas optrónicos con
alcances de 20 km complementados
con otros sistemas, pero solo existe
una única unidad en el GACA XII.
CONCLUSIONES
Como conclusión, el futuro de la ar-
tillería ATP pasa por considerar en su
conjuntoel sistemadefuegosindirec-
tos y dotar de medios similares a las
organizaciones operativas apoyadas,
basándonos en dos premisas:
— Los sistemas de adquisición de
objetivos y vigilancia del campo de
batalla deben tener exactamente
la misma movilidad táctica que la
unidad apoyada.
— Para el acompañamiento de uni-
dades mecanizadas o acorazadas,
son necesarios medios producto-
res de fuego sobre plataformas
cadena y en su defecto se deberá
contar con alcances mayores para
suplir la falta de movilidad.
La disyuntiva entre cadenas y ruedas
se prolongará en el tiempo y probable-
mente nunca tendrá fin. Es evidente
que el factor económico hace que en
este momento las ruedas sean vistas
comounaopciónmásposible.Sinem-
bargo,sianalizamosquésistemacum-
plemejorlamisión,nosdecantaríamos
siempreporlosmediosdecadenas,ci-
tando al teniente general Jerónimo de
Gregorio y Monmeneu: «Renunciar a
los medios de cadenas es renunciar a
la capacidad ofensiva»11
.
NOTAS
1. Concedida por RO de 30 de abril
de 1925 (DO núm. 96 de 1 de
mayo), que dice:
Conforme a lo propuesto por el ge-
neral en jefe del Ejército de España
en África, en 7 de marzo próximo
pasado, de acuerdo con el Direc-
torio Militar y por resolución fecha
27 del actual, se concede la Me-
dalla Militar a la unidad Carros de
Asalto de Artillería, por su distin-
guida actuación en Melilla, y muy
especialmente por su interven-
ción en los combates que tuvieron
lugar en la región de Tafersit, del
28 de mayo al 7 de junio de 1923,
en los que se comportaron brillan-
temente luchando contra el enemi-
go a corta distancia, conteniéndolo
y rechazándolo con gran benefi-
cio para las columnas. 30 de abril
de 1925.
2. Revista Ejército. (1992). Artillería
Autopropulsada: Nuevos desarro-
llos.
3. Memorial de Artillería. (2022). Ten-
dencias Artillería 2020-2021. Nú-
mero 178/1.
4. Frías Sánchez, C.J. (2021). General
de brigada. El campo de batalla fu-
turo… que quizá es presente.
5. GACA XII. (2022). Informe de la vi-
sita al 40e Régiment d´Artillerie.
6. CODE 67/03. Fuegos en red. Se
puede definir el concepto fuegos
en red como el conjunto formado
porsensores,elementosproducto-
res de efectos y aquellos elemen-
tos de mando y control que permi-
ten tratar los objetivos marcados
por el jefe en el tiempo oportuno.
7. Field Artillery Journal. Marzo-abril
de 2001.
8. Ponencia del Congreso Internacio-
nal Cien años de fuerzas y medios
acorazados en España, 7 y 8 de ju-
nio en el IHCM, Madrid.
9. PD0-000. Glosario de términos
militares. Movilidad táctica: capa-
cidad de moverse por toda clase de
terreno en cualquier condición me-
teorológica.
10. Según la clasificación OTAN, cla-
se I entre 5 y 50 km.
11. Congreso Internacional Cien años
de fuerzas y medios acorazados en
España. 7 y 8 de junio en el IHCM,
Madrid.
BIBLIOGRAFÍA
- AcademiadeArtillería.(2015). Libro
Blanco de la Artillería 2025.
- Apoyos de Fuego. (2015). PD3-315.
- Frías Sánchez, C.J. General de bri-
gada. Artillería y doctrina en Espa-
ña. Premio Hernán Pérez del Pulgar
2011.
- Fuegos en red. (2005). Concepto
derivado 67/03.
- GonzálezDuarte,R.(2017).ElGACA
delfuturo:sustituciónM-109A-5Ey
estudio de futuro. TFG CUD-AGM.
- MADOC (2022). Tendencias 2020-
2021. Volumen II. Artillería. DI-
DOM-IV-31-03.
- Memorial de Artillería. (2022). Nú-
mero 178/1.■
CUARTO
¿Necesitamos una reserva militar en España?
Don Roberto José García Ortega
Capitán de Infantería
36 / Revista Ejército n.º 981 � diciembre 2022
Roberto José García Ortega | Capitán de Infantería
¿NECESITAMOS
UNA RESERVA MILITAR
EN ESPAÑA?
Como consecuencia del conflicto ruso-ucraniano leemos noticias que aluden a la
movilización de miles de reservistas para atender las necesidades militares. Esto podría
llevarnos a hacer una reflexión y replantearnos su necesidad en España.
El reservista es un elemento esencial en toda organización militar, pues actúa como
elemento generador de fuerzas y proporciona capacidades adicionales a las FAS, en
todo tipo de operaciones tanto en paz como en guerra.
Estamos ante una figura que no se puede ignorar, que ha tenido una extraordinaria
relevancia a lo largo de la historia militar y que, como observamos, no es cosa de las
guerras del pasado. El dar a conocer algo más de este personal es el objeto de este
breve artículo
Lo que defiende las plazas no son las murallas,sino la gente
DUQUE DE ALBA
¿NECESITAMOS
UNA RESERVA MILITAR
EN ESPAÑA?
37
INTRODUCCIÓN
Recientemente, en relación con la
guerra ruso-ucraniana, oímos noti-
cias como que la Federación Rusa ha
movilizado a trescientos mil reser-
vistas. En cambio, no sabemos con
exactitud a cuántos habrá tenido que
llamar a filas su contrincante ucrania-
no, pero sí podemos intuir que, con
toda probabilidad, los reservistas han
sido un factor decisivo en la supervi-
vencia de esta valiente nación frente al
agresor ruso.
La Constitución española, en su ar-
tículo 30, establece que «los espa-
ñoles tienen el derecho y el deber
de defender a España». Se trata de
la proposición más amplia de estas
características en nuestro consti-
tucionalismo, ya que se reconoce la
participación de los ciudadanos en
la defensa nacional no solo como
un deber, sino también como un
derecho1
.
Conforme a nuestra legislación, la
participación en la defensa de Espa-
ña conlleva la vinculación a las FAS,
es decir, la adquisición de la condición
de militar, y se ejercita de dos mane-
ras, como profesional y como reser-
vista2
, medida que garantiza que unos
y otros estén sujetos a las mismas
normas militares3
.
Desde una perspectiva histórica, fue
con la Revolución francesa cuando
los ejércitos en Europa pasaron a
estar constituidos por «ciudada-
nos-soldados» movidos por el pa-
triotismo. No obstante, a lo que real-
mente acudieron los Estados fue al
alistamiento a través de métodos
legales de reclutamiento obligato-
rio4
y de articulación de reservas de
masas, siendo el modelo militar pru-
siano el más perfeccionado. Dicho
modelo se imitó y alcanzó su madu-
rez durante las dos guerras mundia-
les, en las que centenares de miles
de reservistas fueron movilizados.
Sin embargo, con el fin de la Guerra
Fría, se experimentaron importan-
tes cambios estratégicos y tecnoló-
gicos que, unidos a la consolidación
de las organizaciones multilaterales
de seguridad y defensa5
, supusieron
la tendencia a la formación de Ejér-
citos profesionales de reclutamien-
to voluntario. Esta reconfiguración
podría hacer pensar que unas FAS
profesionales son suficientes para
garantizar la seguridad y la defensa
nacional, pero cabe preguntarse si
esto realmente es así.
CONTEXTO HISTÓRICO Y
COMPARATIVO
Tras la caída del Muro de Berlín, asis-
timos a un debate relativo al tamaño
y composición de las FAS. En par-
ticular, en el marco de la Organiza-
ción del Tratado del Atlántico Norte
(OTAN), casi todos los países empe-
zaron a cuestionarse la necesidad de
mantenerunafuerzamilitarnumerosa
y optaron por una mejora cualitativa,
reduciendo los efectivos de las FAS
a cambio de su profesionalización, lo
que mejoraría su preparación, flexi-
bilidad, operatividad y capacidad de
proyección.
Además, no se abandona la posibili-
dad de incrementar el tamaño de las
FAS para atender a las necesidades
de la defensa nacional. Históricamen-
te, este aumento de recursos huma-
nos de las FAS en caso de necesidad
se ha venido ejecutando preferente-
mente mediante la movilización de
reservas6
. En este sentido, en Espa-
ña esta contingencia estaba prevista
mediante la existencia de una fuerza
de reserva militar7
, pero, debido al
cambio de panorama estratégico que
vivimos desde finales del siglo XX,
este sistema de reservistas se revisó
y reformuló8
.
Podemos definir como reservista a
aquella persona que forma parte de
la reserva de las FAS propias de cada
Estado9
. En tiempo de paz, son civi-
les que desempeñan sus trabajos y
carreras con normalidad al margen
de su adscripción militar, pero que
pasan a ser activados o movilizables
en caso de conflicto armado, ca-
tástrofe o emergencia de cualquier
tipo, momento en que se convier-
ten en militares a todos los efectos.
Con carácter regular, los reservis-
tas pasan periodos de entrenamien-
to para mantener su instrucción y
adiestramiento militar. Dependien-
do del país, pueden integrarse en
unidades de combate o de apoyo al
combate. Independientemente de
las continuas transformaciones que
los reservistas han experimentado
para adaptarse a las circunstancias
de cada época, estos presentan dos
características comunes para todas
las naciones: primero, no son miem-
bros permanentes del ejército cons-
tituido, sino que son llamados según
las necesidades de las FAS; segun-
do, se incorporan a una determinada
área o puesto para complementar o
suplementar una capacidad militar.
Desde un punto de vista comparativo,
en el presente las reservas militares
del mundo se pueden clasificar en los
siguientes modelos: voluntarios, obli-
gatorios y mixtos.
Dentro de las reservas basadas en
voluntarios, distinguimos dos mo-
delos: el anglosajón y el continental.
El primero se basa en una reserva
muy numerosa que está plenamente
integrada en los Ejércitos y prepara-
da para cumplir idénticos cometidos
que el resto de las FAS de acuerdo
con su formación, constituyendo
incluso unidades completas10
; sus
principales exponentes son Estados
Unidos y el Reino Unido. El segundo
paradigma aprovecha la formación
y experiencia civiles de los reservis-
tas, por lo que su empleo es para cu-
brir puestos dentro de las FAS. Este
modelo tiene una amplia implanta-
ción en la Europa continental —en
Francia, Italia, Alemania y la pro-
pia España—, donde los reservistas
Escudo de la Reserva Voluntaria
en España
38 / Revista Ejército n.º 981 • diciembre 2022
proporcionan individualmente una
capacidad suplementaria a las uni-
dades regulares de las FAS, que no
ven alterada su plantilla ni su orgá-
nica.
Respecto a las reservas de perte-
nencia obligada, también podemos
hablar de dos categorías: una de
inspiración prusiana, basada en la
reserva de masas mediante perso-
nal —de reemplazo o profesional—
movilizable tras su paso por las FAS,
actualmente representada por Chi-
na y Rusia; otra basada en un Ejérci-
to-milicia donde se invierten los pa-
peles y las fuerzas de reserva militar
son las que asumen la defensa na-
cional, mientras que el Ejército regu-
lar queda reducido a la mínima ex-
presión. Es propia de países con una
alta implicación ciudadana, donde la
instrucción militar se inicia al entrar
en la edad adulta y se fomenta una
formación continua tanto de comba-
te como de apoyo al combate. Este
es el modelo propio de Suiza e Israel.
Pero antes de ver cuál es el sistema
de reservistas vigente en España,
que podríamos aventurarnos a cali-
ficar de mixto, vamos a ahondar en
los modelos de carácter voluntario
por ser los que más han influido en
nuestra actual concepción sobre el
reservismo.
En el presente
las reservas
militares del
mundo se pueden
clasificar en
los siguientes
modelos:
voluntarios,
obligatorios y
mixtos
En la reserva anglosajona, los reser-
vistascuentanconunidadesindepen-
dientes,conunalargatradiciónmilitar
y una impronta territorial11
, que dispo-
nen de un plan de formación continuo
para poder tomar las armas en un pla-
zo muy corto. Estas unidades suelen
desplegarse en operaciones en el ex-
terior. Es preciso significar que la vin-
culación al mundo civil propicia que
estos reservistas sean especialmen-
te indicados para asumir misiones
sanitarias, logísticas, de policía mili-
tar, telecomunicaciones, ciberdefen-
sa, asuntos cívico-militares (CIMIC)
y NBQ-R.
En la reserva continental no se pre-
tende incrementar las unidades en
caso de crisis, sino contar con es-
pecialistas de determinadas pro-
fesiones civiles que puedan tener
aplicación en el ámbito militar me-
diante plazas individuales dentro de
las unidades12
. La demanda es más
intensa en lo que respecta a las es-
pecialidades en las que las FAS son
deficitarias, tales como las de infor-
máticos, ingenieros, intérpretes, sa-
nitarios, conductores y mecánicos
Movilización de reservistas belgas durante la Primera Guerra Mundial
39
de vehículos pesados, etc. A dife-
rencia de los países anglosajones,
este tipo de reserva suele ser redu-
cida y se le encomiendan misiones
de apoyo a la fuerza y de seguridad,
por lo que normalmente se encuen-
tra constituida por ciudadanos ma-
duros, consolidados profesional-
mente y sin problemas económicos.
Independientemente del país, la re-
serva ideal será la que tenga un ta-
maño adecuado a las necesidades
de la defensa, esté bien equipada,
preparada y especializada, y cuya
movilización facilite su rápida inte-
gración en las FAS, reforzando efi-
cazmente a los efectivos y las plan-
tillas profesionales.
MARCO CONCEPTUAL Y
LEGAL EN ESPAÑA
A finales del siglo pasado, cuan-
do el Gobierno de España decidió
profesionalizar las FAS, reducir su
entidad y suspender la prestación
del servicio militar obligatorio13
, se
generó un nuevo escenario, de tal
manera que disponer de una reser-
va pasó a considerarse una cues-
tión de primer orden14
. Para ello,
España siguió la doctrina de la
Alianza Atlántica e implantó una re-
serva militar basada esencialmente
en voluntarios para, de esta mane-
ra, reforzar las capacidades de las
FAS a través del aprovechamiento
de los conocimientos y la experien-
cia de este colectivo procedente del
ámbito civil.
El reservismo español responde al
modelo continental y está inspirado
específicamente en el modelo fran-
cés. De esta manera, el núcleo prin-
cipal de la reserva militar española
está constituido por personal volun-
tario que permanece en situación
de disponibilidad para integrarse, si
fuera necesario, en las unidades ya
existentes.
Conforme al ordenamiento jurídico
español, los reservistas son los espa-
ñoles que, en aplicación del derecho
y el deber constitucionales de defen-
der a España, pueden ser llamados a
incorporarse a las FAS para participar
en las misiones definidas en la Ley Or-
gánica 5/2005, de 17 de noviembre,
de la Defensa Nacional15
.
Por su parte, la Ley Orgánica de la
Defensa Nacional, aparte de deter-
minar las misiones en que puede in-
tervenir todo reservista, establece
que su incorporación será confor-
me al principio de contribución gra-
dual y proporcionada a la situación
de amenaza que sea preciso afron-
tar, en la forma que establezca la ley,
mediante la incorporación a las FAS
de los reservistas que se consideren
necesarios16
.
En concreto, la legislación española
establece la siguiente clasificación:
reservistas voluntarios, de especial
disponibilidad y obligatorios.
Los reservistas voluntarios (RV)17
son los españoles que se vinculan
de forma temporal y voluntaria con
las FAS por medio de un compromi-
so de disponibilidad. Este sistema,
que se amolda a las necesidades
del reservista, es flexible, compren-
de toda edad laboral y se dirige a
Movilización de reservistas franceses para la Guerra Franco-Prusiana
40 / Revista Ejército n.º 981 • diciembre 2022
los españoles que opten a las pla-
zas convocadas y sean selecciona-
dos. Su utilización está íntimamente
relacionada con su profesión y sus
capacidades civiles. Su finalidad es
cubrir activaciones en situaciones
de normalidad.
La legislación
española
establece
la siguiente
clasificación:
reservistas
voluntarios,
de especial
disponibilidad y
obligatorios
Losreservistasdeespecial disponibi-
lidad (RED)18
son los militares de tro-
pa y marinería y los militares de com-
plemento de la Ley 17/1999, de 18 de
Primera página del Decreto de movilización parcial en la Federación Rusa
Reservistas rusos
41
mayo, que adquieran dicha condición
al finalizar sus compromisos de lar-
ga duración —es decir, a los cuaren-
ta y cinco años—. Este sistema bus-
ca el aprovechamiento de personal
veterano con una especialidad fun-
damentalmente militar, vinculándolo
por unos años más a las FAS hasta la
edad de jubilación de sesenta y cinco
años. Su fin es atender, si se precisa,
situaciones de crisis.
Los reservistas obligatorios (RO)19
sonlosespañoles,conunaedadcom-
prendida entre los diecinueve y los
veinticinco años, que sean declarados
como tales por el Gobierno de acuer-
do con la ley, a los que se reconocerá
su derecho a la objeción de concien-
cia20
. Son civiles sin formación militar
que se incorporarían a las FAS para
instruirse como combatientes e inte-
grarse en unidades de nueva creación
siguiendo un proceso de «generación
de fuerzas». En este caso, hablaría-
mos de una movilización extraordi-
naria, ya que el reservista es obligado
por ley al servicio de armas, y se efec-
tuará cuando, tras la incorporación de
RED y RV —movilización ordinaria—,
no queden satisfechas las necesida-
des de la defensa nacional, esto es, en
situaciones de graves crisis que afec-
ten a la supervivencia nacional.
Como podemos comprobar, las mo-
dalidades de reservistas descritas
satisfacen diferentes supuestos y
finalidades21
, para lo que se ten-
drán en cuenta tanto su utilidad y
su grupo de edad como su gradual
intensidad de utilización para afron-
tar determinadas necesidades de la
defensa nacional cuando no pue-
dan ser atendidas por los efectivos
de militares profesionales. En con-
secuencia, el procedimiento de ac-
tivación diferirá según los sujetos y
las situaciones, siempre conforme a
los principios de gradualidad y pro-
porcionalidad22
. Se pretende la par-
ticipación de todos los ciudadanos,
pero imponiendo solo las obligacio-
nes militares imprescindibles.
RAZONES PARA EL
RESERVISMO MILITAR ACTUAL
EN ESPAÑA
Está claro que la razón principal y
esencial es tener una reserva militar,
preferentemente voluntaria, adiestra-
da, equipada y rápidamente moviliza-
ble para contribuir a la seguridad y la
defensa de España en cualquier esce-
nario y así atender todo tipo de crisis
futuras.
A esto añadiremos otras razones que
refuerzan esta idea:
— Primero. Hacer efectivo el dere-
cho-deber constitucional de la de-
fensa de España. Con la suspen-
sióndelserviciomilitarobligatorio,
el reservismo se postula como la
alternativa para que la ciudadanía
pueda ejercer su derecho-deber a
participar en la defensa.
— Segundo. Cambios estratégi-
cos e influjo de la OTAN. Con el
final de la Guerra Fría, la Alian-
za Atlántica fue consciente de
la necesidad de transformarse y
adaptar las estructuras militares
al nuevo panorama geoestratégi-
co. Sin lugar a dudas, en el diseño
de las actuales FAS españolas,
en las que podemos encontrar
una «fuerza permanente» y una
«fuerza de reserva» —ambas de
corte preferentemente volunta-
rio—, ha tenido un gran peso la
OTAN, organización de la que
España forma parte, cuyos or-
ganismos y decisiones influyen
en nuestras políticas de defen-
sa. España, con particularidades
propias, presenta diferentes ti-
pos de reservistas, pero homolo-
gables a los de nuestros aliados.
Adicionalmente, al tener las FAS
españolas una estructura similar
a las de otros Estados miembros,
se benefician de la existencia de
órganos comunes y específicos
que se dedican al reservismo23
.
— Tercero. Especialización, adiestra-
miento y economía. El reservista,
concretamenteelRV,porsupericia
técnica y experiencia contrastada,
complementa a las FAS en áreas
en las que ya ejerce en la vida civil
y que son deficitarias en el ámbito
militar. Igualmente, el RV es un mi-
litar a tiempo parcial, es decir, vo-
luntario, disponible, con formación
militar, conocedor de las normas
militares y que periódicamente ha
sido instruido para ser activado in-
mediatamente en caso de necesi-
dad. En general, constituye un per-
sonal que resulta rentable para el
Estado en relación coste-eficacia.
— Cuarto. Motivación e integración
del reservista. El RV es la opción
más ventajosa en cuanto que se
trata de personal altruista, voca-
cional y muy motivado. Dada su
formación, entrenamiento y acti-
tud, su integración en las FAS no
debería ser problemática.
— Quinto. Necesidad de conciencia
de defensa nacional. En España,
hay una escasa disposición de
los ciudadanos españoles a la de-
fensa nacional24
. Hace falta más
cultura de defensa, hacer ver que
la seguridad es cosa de todos, y
el reservista y sus asociaciones25
son un excelente nexo entre las
FAS y la sociedad civil.
CONCLUSIONES Y
PROPUESTAS
Analizado el contexto histórico y po-
lítico, se demuestra que el reservis-
ta ha existido, con uno u otro nom-
bre, desde antes de la creación de los
Ejércitos como sustituto de ellos. Un
Ejército profesional no se entiende sin
una reserva y viceversa. En el caso del
presente modelo de reserva español,
decortevoluntario,podemosconcluir
que responde a una decisión políti-
ca motivada por causas internas —la
presión de la sociedad española— y
externas —la influencia de la OTAN—,
pero también satisface una necesidad
eminentemente militar.
El Gobierno español ha impulsado le-
gislativamente una reserva militar y ha
optado por un modelo propio, con sus
particularidades y señas de identidad,
que pretende un equilibrio entre la po-
lítica de seguridad y defensa, nuestra
economía y presupuestos de defensa,
la idiosincrasia de la sociedad espa-
ñola26
y nuestra tradición militar.
En el caso de un conflicto generaliza-
do de larga duración, España nece-
sitaría de reservistas, principalmen-
te por la insuficiencia cuantitativa de
los recursos humanos del Ejército
profesional y por el inevitable des-
gaste físico, psicológico y material
que termina por agotarlo. Concre-
tamente, la reserva proporcionaría
reemplazos, generaría nuevas uni-
dades que aumentarían el tamaño
del Ejército regular o podría ser em-
pleada en funciones de retaguardia
42 / Revista Ejército n.º 981 • diciembre 2022
—misiones de seguridad y vigilan-
cia— que permitiesen liberar a otras
tropas para el frente. En consecuen-
cia, la importancia estratégica de la
reserva pasa a ser muy alta, dado
que unas fuerzas profesionales re-
ducidas tienen una capacidad limita-
da para sostener un esfuerzo bélico
persistente. Esto justifica el mante-
nimiento de una reserva militar como
refuerzo de las FAS, sostenida en úl-
tima instancia por reservistas obli-
gatorios.
En España, el reservismo militar tie-
ne un amplio desarrollo normativo,
pero en la práctica, en comparación
con otros países del entorno, va con
un poco de retraso. De nada vale
una reserva voluntaria sobre el papel
para atender situaciones de crisis,
pero poco preparada para asumir
una situación real llegado el caso.
España cuenta con una reserva re-
ducida, basada en el RV y el RED.
La utilización de los RV es escasa e
improvisada, además de inexisten-
te en misiones en el exterior, salvo
excepciones en el ramo sanitario27
.
Más llamativo es el caso de los RED,
ya que para estos veteranos de las
FAS no existe un plan de activación
y reentrenamiento. Su número irá en
aumento en los próximos años, por
lo que requieren más atención y ha-
cer efectiva su función.
En suma, aunque el actual sistema es-
pañoldereservamilitaresperfectible,
lo positivo es que no partimos de cero
y, con un mayor impulso político, so-
cial y económico, resultaría óptimo. A
continuación, se hacen algunas suge-
rencias de lege ferenda sobre un futu-
ro reservismo:
— Adaptación de las mentalidades
política y castrense. La reserva
militar española debe ser equi-
parable a la del resto de países
más modernos. De nada nos sir-
ve tener un sistema más virtual
que real por poco utilizado. El
RV no deberá nunca sentirse in-
fravalorado ni desaprovechado,
para lo que habrá que posibilitar
su empleo sin restricciones para
que desempeñe los mismos co-
metidos que los militares profe-
sionales, ofreciéndole confianza
y evitando los recelos que pu-
dieran suscitarse entre políticos
y militares, de manera que se
sienta plenamente integrado en
Reservistas suizos
43
lo militar y pueda así colmar sus
expectativas.
— Concienciación sobre el valor del
reservismo militar. Se requiere
más información institucional y
comunicación social respecto
del RV para darle la importancia
que merece. También convendría
mejorar su estatus, por lo que se
podría fomentar una promoción
profesional y proporcionar una
verdadera carrera militar, como
en otros Ejércitos europeos o el
estadounidense. Para prestigiar
al RV, se debería permitir su par-
ticipación en situaciones de crisis
con ocasión de emergencias en
territorio nacional y en misiones
internacionales en zona de ope-
raciones, integrado con el perso-
nal profesional. El miedo a perder
un reservista no puede justificar
que no se les utilice. Recordemos
que son tan militares como los
profesionales y estos muestran
su libre disposición para parti-
cipar en misiones en el exterior.
Esto significaría un verdadero es-
paldarazo a la figura del RV.
— Hacer más atractivo y perdurable
el modelo de reservismo volun-
tario para los potenciales aspi-
rantes, ya que, aunque a la gran
mayoría les atrae su vocación y su
interés por la defensa de España,
hacen falta otros alicientes. El
sistema debería descansar fun-
damentalmente en los RV, apo-
yarse en los RED y evitar acudir
a los RO. Esto nos lleva a aumen-
tar los efectivos, los medios y los
incentivos. Se deben buscar so-
luciones imaginativas; así, para
generar un «espíritu de cuerpo»,
se podrían crear unidades de re-
serva de carácter territorial, a ni-
vel SUIGE o provincial28
, cerca del
domicilio del RV, completando su
entrenamiento con ejercicios de
fin de semana. Este tipo de uni-
dades probablemente ganarían
en cohesión y resultarían más
económicas para el Estado.
Los argumentos expuestos en este
artículo nos permiten dar una res-
puesta positiva a la necesidad de
una reserva militar en España. El
contexto internacional es comple-
jo: Europa no es ajena a la crisis en-
tre Rusia y Ucrania ni España a su
flanco sur. Todo esto debería llevar
a preguntarnos si nuestro país ten-
drá que enfrentarse a una grave cri-
sis que pudiera afectar a la super-
vivencia nacional y, llegado el caso,
si estaríamos preparados, contando
con una reserva eficaz.
Los argumentos
expuestos en
este artículo nos
permiten dar una
respuesta positiva
a la necesidad
de una reserva
militar en España
NOTAS
1. Antecedente de nuestro actual
texto constitucional es el artículo
361 de la Constitución de 1812,
que establecía que «ningún espa-
ñol podrá excusarse del servicio
militar cuando y en la forma que
fuere llamado por la ley». Por su
parte, las Constituciones de 1837
(art. 6), 1845 (art. 6), 1856 (art.
7), 1869 (art. 26), 1873 (art. 30)
y 1876 (art. 3) determinaban con
idéntica redacción que «todo es-
pañol está obligado a defender la
patria con las armas, cuando sea
llamado por la ley». Por último, la
Constitución de 1931 (art. 37) fi-
jaba que «el Estado podrá exigir
de todo ciudadano su prestación
personal para servicios civiles
o militares, con arreglo a las le-
yes». Datos extraídos de: https://
app.congreso.es/consti/consti-
tucion/indice/sinopsis/sinopsis.
jsp?art=30&tipo=2.
2. Véase el art. 3 de la Ley 39/2007,
de 19 de noviembre, de la Carrera
Militar. Según este mismo artículo,
la vinculación con las FAS puede
ser de servicios profesionales, bien
como permanente (de carrera),
bien como temporal (militares de
complemento y de tropa y marine-
ría),ydeserviciosnoprofesionales,
propia de alumnos de centros do-
centes y reservistas.
3. Véase la Ley Orgánica 9/2011,
de 27 de julio, de Derechos y Debe-
res de los Miembros de las Fuerzas
Armadas. Los artículos 2.2 y 52 de-
terminan que los reservistas tie-
nen unas peculiaridades específi-
cas y solo tendrán condición militar
cuando se encuentren activados e
incorporados a las FAS.
4. En España, el servicio militar obli-
gatoriouniversal selogrófinalmen-
teconlaLeydeReclutamientoyRe-
emplazo de 19 de enero de 1912.
5. Actualmente España está integra-
da en los siguientes organismos
internacionales de seguridad y de-
fensa: ONU, OSCE, OTAN y UE,
así como otras fuerzas (Eurocuer-
po, EUROMARFOR, Fuerza Anfibia
Hispano-Italiana, Iniciativa Anfibia
Europea, Iniciativa 5+5, Fuerza de
Gendarmería Europea, Mando de
Transporte Aéreo Europeo, etc.).
Datos extraídos de: https://www.
defensa.gob.es/defensa/segurida-
ddefensa/.
6. CESEDEN (2008). De la milicia
concejil al reservista: una historia
de generosidad. Monografía 106.
Madrid: Ministerio de Defensa. En
España, podemos ver un antece-
dente del reservismo en las milicias
concejiles de tiempos de los Reyes
Católicos, pues eran fuerzas no
permanentes, movilizadas ante al-
guna agresión armada en apoyo de
los reales Ejércitos (p. 30), aunque
habrá que llegar al reinado de Car-
los III para que las milicias provin-
ciales se puedan considerar un au-
téntico ejército de reserva (p. 38).
7. Ley Orgánica 50/69 Básica de la
Movilización Nacional y Ley Orgá-
nica 13/91, de 20 de diciembre, so-
bre el Servicio Militar (Reserva del
Servicio Militar).
8. VéaseeltítuloXIIIdelaLey17/1999,
de 18 de mayo, de Régimen del Per-
sonal de las Fuerzas Armadas, rela-
tivo a la aportación suplementaria
de recursos humanos, que estable-
cía tres tipos de reservistas: tempo-
rales, voluntarios y obligatorios.
9. Como dice José Miguel Quesa-
da González, «la frontera entre re-
servistas y civiles —armados que
podían ser llamados paramilitares
hoy en día— es muy delgada y pue-
de ser rebasada en cualquier mo-
mento, tanto desde la perspectiva
44 / Revista Ejército n.º 981 • diciembre 2022
militar como desde la civil». Que-
sada González, J.M. (2014). El yun-
que y la espada. De la reserva de
masas a los reservistas volunta-
rios. Madrid: IUGM, p. 23.
10. Hay quien considera este modelo
de reserva como un «ejército pa-
ralelo». García Robles, R. (2013).
La figura del reservista voluntario
como potenciador de la cultura de
defensa. Madrid: Ministerio de De-
fensa, p. 66.
11. Es el caso del Ejército Territorial del
Reino Unido y de la Guardia Nacio-
nal de Estados Unidos. García Ro-
bles, R., op. cit., p. 67.
12. Este modelo se basa en el concep-
to de «especialista funcional». Gar-
cía Robles, R., op. cit., p. 67.
13. Disposición adicional decimoter-
cera de la Ley 17/1999, de 18 de
mayo, de Régimen del Personal de
las Fuerzas Armadas, por la que se
suspende la prestación del servicio
militar.
14. Según el vicealmirante Cayeta-
no, el germen lo localizamos en el
Dictamen de la Comisión Mixta No
Permanente del Congreso de los
Diputados y el Senado, de 28 de
mayo de1998, que promovía «unas
nuevas FAS totalmente profesio-
nales, con un sistema de reserva
y movilización, para conseguir, de
forma progresiva y selectiva, com-
pletar las unidades de los Ejérci-
tos y de la Armada o llevar a cabo
una eventual generación de fuer-
zas para hacer frente a las necesi-
dades en el ámbito de la seguridad
y la defensa». Cayetano, L. (2011).
«Los reservistas voluntarios: retos
y consolidación del modelo», en
Boletín de Información del CESE-
DEN, 321, p. 16.
15. Art. 122.1 de la Ley 39/2007,
de 19 de noviembre, de la Carre-
ra Militar. El art. 15 de la Ley Or-
gánica 5/2005 determina estas
misiones: garantizar la soberanía
e independencia de España; de-
fender su integridad territorial y
el ordenamiento constitucional;
contribuir a la seguridad y defen-
sa de España y de sus aliados en
el marco de las organizaciones in-
ternacionales de las que España
forma parte, así como al mante-
nimiento de la paz, la estabilidad
y la ayuda humanitaria; preservar
la seguridad y el bienestar de los
ciudadanos en los supuestos de
grave riesgo, catástrofe, calami-
dad u otras necesidades públi-
cas, y participar en la evacuación
de los residentes españoles en el
extranjero cuando circunstancias
de inestabilidad en un país pon-
gan en grave riesgo su vida o sus
intereses.
16. Art. 29.a del Real Decreto
383/2011, de 18 de marzo, por el
que se aprueba el Reglamento de
Reservistas de las Fuerzas Arma-
das.
17. Art. 2.a y arts. 7-45 del Real Decre-
to 383/2011, de 18 de marzo, por
el que se aprueba el Reglamento
de Reservistas de las Fuerzas Ar-
madas.
18. Art. 2.b y arts. 46-49 del Real De-
creto 383/2011, de 18 de marzo,
por el que se aprueba el Reglamen-
to de Reservistas de las Fuerzas Ar-
madas. Figura de nuevo cuño que
aparece en el capítulo V de la Ley
8/2006, de 24 de abril, de Tropa y
Marinería.
19. Art. 2.c y arts. 50-59 del Real De-
creto 383/2011, de 18 de marzo,
por el que se aprueba el Reglamen-
to de Reservistas de las Fuerzas Ar-
madas.
20. Su regulación legal se encuentra
en la Ley 22/1998, de 6 de julio,
reguladora de la Objeción de Con-
ciencia y de la Prestación Social
Sustitutoria, y en el Real Decreto
266/1995, de 24 de febrero, por el
que se aprueba el Reglamento de la
objecióndeconcienciaydelapres-
tación social sustitutoria.
21. Incluso existe un cuarto tipo de
reservista, de inspiración fran-
cesa, el denominado «reservis-
ta honorífico»: «Este reservista lo
es como un reconocimiento a los
servicios prestados con anteriori-
dad, sin que se le solicite expresa-
mente nada, ni siquiera que con-
tribuya a la difusión de la cultura
de defensa». Véase el art. 27 y la
disposición única del Real Decreto
383/2011, de 18 de marzo, por el
que se aprueba el Reglamento de
Reservistas de las Fuerzas Arma-
das. Quesada González, J.M., op.
cit., p. 354.
22. El general Echepare —exjefe de
la Oficina General de Reservistas
(OGRE)— diferenciaba tres situa-
ciones: normalidad, inicio de crisis
y crisis severa. Echepare, B. (2006).
«Aspectos relevantes del modelo
español de reserva voluntaria», en
Revista Ejército, 788, pp. 75-76.
23. «España, como miembro de ple-
no derecho de la OTAN, participa
en el Comité de Fuerzas Naciona-
les de Reserva (NRFC), de gran
influencia en el Comité Militar. El
NRFC, periódicamente y en coor-
dinación con la Confederación In-
teraliada de Oficiales de Reserva
(CIOR), presenta informes y pro-
porciona asesoramiento de re-
serva a dicho Comité Militar. El
NRFC cuenta entre sus compo-
nentes, además de con represen-
tantes de los Estados miembros,
con oficiales de enlace de cada
mando estratégico y del Estado
Mayor internacional». Magán Pe-
rales, J.M. (2006). «El reservista
voluntario. Una nueva (y oportuna)
figura jurídica para permitir la ós-
mosis entre el Ejército y la socie-
dad civil», en Revista Española de
Derecho Militar, 87, pp. 181-182.
24. Según Díez Nicolás, «la neutrali-
dad de España en las dos grandes
guerras mundiales, la tremenda
huella que dejó en todos los espa-
ñoles la Guerra Civil de 1936-39 y,
sobre todo, la dificultad de imagi-
nar una situación mínimamente
plausible de que España se pue-
da ver atacada en un futuro más o
menos próximo por fuerzas inva-
soras». Quesada González, J.M.,
op. cit., p. 161.
25. Artículo 124 de la Ley 39/2007,
de 19 de noviembre, de la Carrera
Militar.
26. Lamovilizacióndereservistasnoes
cosa sencilla, a veces va aparejada
a episodios violentos. Valga como
ejemplo el caso de la «semana trá-
gica» de julio de 1909, cuyo deto-
nante fue el decreto del Gobierno
de Antonio Maura para enviar tro-
pas de reserva a Melilla. Quesada
González, J.M., op. cit., p. 44.
27. La primera activación de RV se rea-
lizó en el marco de la misión de ayu-
da humanitaria Respuesta Solida-
ria con motivo del tsunami que el
26 de diciembre de 2004 arrasó las
costas de Indonesia. En ella parti-
ciparon dos médicos y tres enfer-
merosRV.QuesadaGonzález,J.M.,
op. cit., p. 374.
28. Salvando las distancias, se aseme-
jarían a las milicias provinciales.
Quesada González, J.M., op. cit.,
p. 19.■
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  • 2.
  • 3. En la presente Separata se recogen los artículos que a lo largo de 2022 se han incluido en diferentes publicaciones militares y que por su calidad e interés podemos considerar sobresalientes.
  • 4.
  • 5. ARTÍCULOS SOBRESALIENTES Modernización de los carros de combate ante los últimos conflictos Don Jesús Ángel Garrido Robres Coronel de Infantería DEM Evolución y futuro de los misiles contracarro Don Álvaro Ojeda Soler Capitán de Infantería La artillería autopropulsada, una mirada al futuro Don Fernando Saiz Quevedo Teniente coronel de Artillería DEM ¿Necesitamos una reserva militar en España? Don Roberto José García Ortega Capitán de Infantería 1.º 2.º 3.º 4.º
  • 6.
  • 7. PRIMERO Modernización de los carros de combate ante los últimos conflictos Don Jesús Ángel Garrido Robres Coronel de Infantería DEM
  • 8. 24 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022 Jesús Ángel Garrido Robres Coronel de Infantería DEM Los avances tecnológicos y las lec- ciones aprendidas de los recien- tes conflictos tienen su reflejo en las fuerzas acorazadas de los dis- tintos países. Las fuerzas acora- zadas españolas no permanecen ajenas a este proceso de moder- nización, intentando asegurar así su supremacía en las operaciones, fundamentalmente en el combate de alta intensidad. Este artículo presenta las mejoras o elementos que se han ido desarro- llando últimamente para perseguir la finalidad anteriormente mencionada, los cuales incrementan notablemente las cualidades de estos sistemas de combate. El documento no expone moderni- zaciones realizadas a plataformas similares al Vehículo de Explora- ción de Caballería (VEC), que jun- to al Leopardo 2E son las dos prin- cipales plataformas de combate de los regimientos acorazados, ya que a corto plazo será reemplazado por el VCR «Dragón». La evolución tecnológica ya propor- ciona, de por sí, notables progresos a los carros de combate. Las cámaras de combate, y en menor medida, las de conducción, poseen un alto com- ponente eléctrico-óptico y electróni- co. La tecnología actual es muy su- perior a la existente a finales de los años 90 o principios del s. XXI, y eso se ha plasmado en unos elementos que ofrecen unas prestaciones muy superiores a los que hace veinte años podríamos imaginarnos. Red multiespectral Barracuda en Leopard 2A7 DE LOS CARROS DE COMBATE MODERNIZACIÓN ANTE LOS ÚLTIMOS CONFLICTOS
  • 9. 25 Para realizar una descripción de di- chos elementos que aumentan las capacidades de los medios acoraza- dos, vamos a centrarnos en las tres cualidades emblemáticas del carro de combate: movilidad, protección y potencia de fuego. También aborda- remos la función de mando y control. MOVILIDAD Los elementos que potencian la movi- lidad del carro son de carácter estruc- tural,queriendosignificarconelloque mejoran sustancialmente la operativi- dad del carro, con independencia del tipo de operación o actividad que el vehículo esté realizando. En primer lugar, y dado el salto tec- nológico en las dos últimas décadas, la unidad de potencia auxiliar (UPA) y la unidad de potencia hidráulica (UPH), junto con las baterías, han sufrido una modernización, redu- ciéndose su volumen y mejorando sus prestaciones, de tal forma que se consigue una mayor eficiencia, ahorro de combustible y permite operar con el carro con una mayor autonomía eléctrica, sin necesidad de arrancar frecuentemente el carro. Análogamente, la electrónica de la torre de los modernos carros de combate presenta asimismo una re- novación en sus componentes. Este elemento, verdadero corazón del funcionamiento de la torre en los modos de estabilización y de obser- vación, proporciona energía a todos los elementos electroópticos, ser- vos, giróscopos y electrónicos de la torre, aumentando así la fiabilidad de sus componentes y la simplici- dad en su mantenimiento. PROTECCIÓN Las medidas de protección de los ca- rros de combate han sido quizá las más notorias, y donde ha habido un mayor campo de avance, con motivo de las nuevas y variadas amenazas a las que el carro de combate debe en- frentarse (municiones merodeadoras, UAV de distinto tipo, misiles contraca- rro de última generación…). En este aspecto, los carros de combate están desarrollando medidas, tanto pasivas como activas, encaminadas a la su- pervivencia del vehículo y, por consi- guiente, de la tripulación. Ente las primeras, podemos destacar las redes multiespectrales destina- das a reducir que el carro de combate sea detectado por el enemigo, tanto en canal diurno (visión normal) o bien con cámara térmica, infrarroja o sim- plemente, mediante un intensificador de luz estelar. A tal respecto, la adop- ción de redes multiespectrales y el uso de difusores de escape reducen notablemente la detección del medio acorazado. También debemos citar la incor- poración de medidas «soft kill», no destructivas, tendentes a interfe- rir la acción enemiga mediante la incorporación de alertadores lá- ser integrados con otros elemen- tos del carro, como son el sistema lanzaingenios, la dirección de tiro y la telemetría láser. Hoy en día, exis- ten sistemas de carácter «dual», que pueden ser también empleados Leopard 2A7 alemán dotado con APS Trophy
  • 10. 26 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022 como sistemas de entrenamiento de combate de duelo en actividades de instrucción LFX. Sin embargo, cuando pensamos en la protección de estos sistemas de com- bate, quizá la primera imagen que se nos venga a la cabeza sea la de los sistemas de protección activa (APS), capaces de utilizar medidas «hard kill» de destrucción del misil o dispa- ro enemigo, e incluso de localizar e informar sobre el origen del mismo. De los APS existentes, el «Trophy» ha demostrado su eficacia en combate, protegiendo satisfactoriamente a los Merkava IV contra las armas contra- carro de Hezbollah en el año 2011. Recientemente, la empresa germa- na Rheinmetall ha presentado el sis- tema «Strikeshield», con una muy interesante configuración híbrida de medidas «soft-hard kill» y de compo- sición modular. En el primer conflicto del Donbass (2014-2015), los siste- mas de protección activa de los T-90 rusos jugaron un buen papel contra las armas contracarro ucranianas. También, como consecuencia de la guerra del Líbano de 2006 y de las guerras de Afganistán e Irak, se de- riva la necesidad de disponer de una protección incrementada en los bajos de los vehículos, orientada a enfren- tarse a los IED, a lo que cabría aña- dir la incorporación de inhibidores multifrecuencia. La proliferación de escenarios urbanos exige rejas de protección, alargamiento de los fal- dones y diversos acoples de naturale- zamodular,paraquelaprotecciónsea escalable a la amenaza planteada. En 2016, los Leopard 2A4 turcos en Si- ria se vieron obligados por el DAESH a luchar en escenarios urbanos, su- friendo graves daños al principio, es- pecialmente en sus partes laterales traseras. Y, por supuesto, no podemos olvidar la amenaza de los drones, lo cual ha obligado a aumentar el blindaje de la parte superior de la torre, entre otras medidas. Aunque empleados con asi- duidadenelconflictoenUcrania,yaen elconflictodeNagornoKarabaj(2020) las fuerzas de Azerbaiyán empleaban drones armados contra el escaso blin- dajedelastorresdelosT-72armenios. El escaso blindaje en la parte supe- rior de la torre fue aprovechado tam- bién por los rebeldes en el conflicto Leopard 2A7 del ejército de Qatar dotado de estación de armas remota FLW200
  • 11. 27 de Chechenia (1999), disparando sus RPG desde los tejados de los edificios contra los blindados rusos. POTENCIA DE FUEGO Actualmente, los modernos carros de combate integran cámaras de tercera y cuarta generación que superan con creces las prestaciones de cámaras diseñadas hace veinte o treinta años. Gracias a ella, se consigue ampliar el rango de detección, identificación y adquisición de objetivos, que en este momento es el principal limitador a la hora de aumentar la distancia de en- frentamiento con el carro. También se está produciendo una variación en el armamento de los carros de combate, integrando una ametralladora de calibre interme- dio entre el del cañón principal (nor- malmente de 120 mm cañones oc- cidentales y de 125 mm en los de origen soviético/ruso) y las ame- tralladoras coaxiales o de defensa inmediata (que, por ejemplo, en el carro de combate Leopardo 2E es de 7,62 mm). Los conflictos en am- bientes urbanos, la destrucción de objetivos ligeramente protegidos sin necesidad de recurrir al empleo del cañón principal, la reducción de da- ños colaterales y la posibilidad de hacer frente a dos amenazas al mis- mo tiempo son razones que aconse- jan esta medida, cubriendo de ese modo el espacio existente y tan pro- nunciado entre los calibres señala- dos anteriormente. Algunas de estas ametralladoras se operan desde el interior de la cáma- ra de combate, evitando la exposición del soldado al fuego directo enemi- go. Ejemplos de carros dotados de RCWS ellos son el Leopardo 2 A7+, el M1 Abrahms A2 dotado de su kit de supervivencia urbana TUSK (Tactical Urban Survival Kit), o alguna versión del T-90 ruso, con su ametralladora KORD. Existe un debate a este respecto y es si tal RCWS debería ser operada por el jefe de carro o por el cargador. Qui- zá este artículo se desviaría de su pro- pósito si abordáramos en profundidad esta cuestión, pero no es menos cierto que el jefe de carro es el que de mejor manera puede influir en el transcurso del combate. Por ello, tradicionalmen- te los carros de combate de origen norteamericano ya incorporaban una ametralladora de 12,70 mm en la es- cotilla del jefe de carro (M-48, M-60,..). Los jefes de vehículo que no dispo- nen de una RCWS normalmente in- tervienen en el campo de batalla efectuando la vigilancia apoyándose en su periscopio, tanto en canal diur- no como nocturno. Este periscopio puede incluso elevarse mediante un mástil telescópico (el T-62 ó el T-90 ruso lo incorporan), consiguiendo una efectiva observación del frente (la tradicional «desenfilada de to- rre»), permitiendo al mismo tiempo que el carro no se vea expuesto a la observación directa enemiga. Volviendo al cañón, existen ya pro- totipos de carros de combate que adoptan un cañón de 130 mm. Este hecho puede tener importantes re- percusiones en la estructura inter- na del carro de combate: un menor número de disparos disponibles, un mayor peso de cada disparo… lo cual podría llevar a extender la adopción de un cargador automático (como ya lo hacen desde años los carros ru- sos con su munición de 125 mm). Considero que el actual catálo- go existente de municiones de 120 mm., permite adoptar una solución adecuada a los efectos deseados. Entre otras, munición con una alta velocidad inicial, disparos «canis- ter» contra personal de infantería a pie desprotegido o munición frag- mentada en el aire, con múltiples submuniciones guiadas (munición «airburst»). Los modernos carros de combate integran cámaras de tercera y cuarta generación que superan con creces las prestaciones de cámaras diseñadas hace veinte o treinta años MANDO Y CONTROL La mayor parte de los carros de combate actuales adoptan un sis- tema de mando y control integrado que facilitan el mando táctico hasta el escalón batallón.
  • 12. 28 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022 El siguiente reto es el de la integra- ción de equipos radio de alta capa- cidad definidas por software (SDR), que mejorará sustancialmente el in- tercambio de información y voz entre unidades y vehículos, y marcará el rumbo para realizar la transición des- de el concepto C2I al de C4 ISTAR, donde el «dato» en tiempo y forma oportunos, y la integración de siste- mas y otras plataformas serán clave para adelantar el ciclo de decisión propio al del enemigo. EL LEOPARDO 2ER Dentro de este artículo, no quisiera olvidar a los carros de recuperación, encuadrados normalmente en las unidades de apoyo logístico de los batallones acorazados y que realizan, entre otras importantes labores, la evacuación de combate de los carros averiados o dañados por el enemigo. Actualmente,elsistemaadoptadopor países como Alemania y Suiza entre otros, consiste en llevar plegada con carácter permanente la «V» de remol- que en la parte trasera del carro de recuperación, regulándola en altura mediante un cabestrante accionado por el conductor y valiéndose de la cá- mara trasera del vehículo para realizar el enganche. Con ello, la tripulación del vehícu- lo no se expone en la zona próxima al vehículo a recuperar. Una vez en- ganchado el carro averiado, la eva- cuación se realiza con el CREC mar- chando hacia adelante, con lo que su visibilidad, maniobrabilidad y veloci- dad es mucho mayor que realizándo- la marcha atrás. CONCLUSIONES Como resultado de las lecciones aprendidas en conflictos anteriores y también como consecuencia de las innovaciones tecnológicas que se han ido produciendo en estos úl- timos años, se han diseñado nuevos elementos que incrementan la super- vivencia y la potencia de fuego del ca- rro de combate. Pero, ¿tienen todos ellos la misma importancia? A mi juicio, son funda- mentales aquellos que garantizan la operatividad del carro, y que hemos descrito como «estructurales», inclu- yendo el referido al carro de recupe- ración. En segundo lugar, requieren una es- pecial importancia aquellas medidas queaumentanlasupervivenciadelca- rro en el campo de batalla. Inicialmen- te, mediante elementos que eviten o, al menos dificulten, ser detectados. Ello se está consiguiendo mediante la dotación de sistemas de enmascara- miento,tantoencanal diurnocomoen térmico. Posteriormente, en caso de ser detectados, deben emplearse los sistemas de protección, con medidas tanto «soft» como «hard kill». Tambiénhayquedestacarlaintroduc- ción de una ametralladora o cañón de calibre intermedio (12,70 mm, o inclu- so 20-30 mm), que evite así el vacío existente entre las ametralladoras de pequeño calibre y el arma principal. Esta ametralladora debe combatir en cualquier ambiente y ser operada desdeelinteriordelcarrodecombate. En un conflicto convencional de alta intensidad, la maniobra seguirá pre- cisando de las fuerzas acorazadas, las cuales deberán enfrentarse a T-62 M con mástil de observación
  • 13. 29 múltiples y variadas amenazas que intentarán impedir su actividad. Por un lado, los carros deben protegerse adecuadamente sin que ello suponga un excesivo aumento de su tonelaje, de tal forma que no perjudique su mo- vilidad. Una vez mejorada su protec- ción, las unidades acorazadas esta- rán en condiciones de liderar la acción ofensiva mediante sistemas de armas variados y multipropósito. En un conflicto convencional de alta intensidad, la maniobra seguirá precisando de las fuerzas acorazadas Las nuevas municiones y drones han puesto en duda el papel resolutivo de los carros de combate en el con- flicto de Ucrania. Este debate ya se ha producido en anteriores con- flictos a lo largo del s. XX con otras amenazas, pero el carro se ha sobre- puesto a ella y ha seguido siendo un elemento resolutivo. Por tanto, este debate no es más que una exten- sión o un episodio más de la eterna disputa entre coraza-proyectil, am- pliada ahora al campo electromag- nético, o a una mayor variedad de municiones, pero el carro seguirá sin duda sobreponiéndose a ellas y actuando contra el enemigo de for- ma poderosa. ÍNDICE DE ABREVIATURAS — APS: Active Protection System. — C2I: Command, Control and Inte- lligence. — C4 ISTAR: Command, Control, Communications, Computers, In- telligence, Surveillance, Targeting Acquisition and Reconnaissance. — CREC: Carro de Recuperación. — eFP: enhanced Forward Presence. — IED: Improvised Explosive Device. — LFX: Live Fire Exercise. — RCWS: Remote Controlled Wea- pon Station. — RPG: Lanzagranadas contracarro portátil en ruso. — UAV: Unmanned Aerial Vehicle. — VCR: Vehículo de Combate sobre Ruedas. BIBLIOGRAFÍA - FERNÁNDEZ, J.J. (2021) La nueva vida de los carros de combate: por qué pasan de trastos viejos a armas clave. - FERNÁNDEZ, J.J. (2021) De blinda- do puntero a un carro del montón: el Leopardo español se queda ob- soleto. - JORDÁN, J. (2019) Algunas leccio- nesdelcombateterrestreenelDon- bass (2014-2015): artillería, fuerzas acorazadas y mecanizadas. - RAMÍREZ PERETE, J.L. y TAMAYO RODRÍGUEZ. L.M. (2022) ¿Cómo podemos mejorar las prestaciones del Leopardo 2E? - SÁNCHEZ SÁNCHEZ, C. (2022). Lecciones aprendidas de los con- flictos actuales y tendencias en ve- hículos de combate de los países de nuestro entorno. - TRAPERO, V. (2019). Sistema de protección pasiva para carros de combate.■ Carro Leopard de recuperación del ejército suizo
  • 14.
  • 15. SEGUNDO Evolución y futuro de los misiles contracarro Don Álvaro Ojeda Soler Capitán de Infantería
  • 16. 66 / Revista Ejército n.º 980 � Extraordinario noviembre 2022 E VOLUCI ÓN Y FU T URO DE LOS MISILES CONTRACARRO El presente artículo realiza un análisis de cómo la evolución tecnológica, tanto de los misiles contracarro como la previsible mejora en los sistemas de defensa activa de los vehículos o su empleo en masa, pueden llevar a la necesidad de tener que combinar diferentes generaciones de misiles en el campo de batalla. Asimismo, se valoran también las restricciones económicas y logísticas inherentes a los misiles de última generación y así, se aboga por ampliar el empleo táctico que se hace de los misiles para, no solo utilizarlos como fuegos directos defensivos, sino también como fuegos directos ofensivos y fuegos indirectos. Antes de introducir la tesis se realiza una explicación de la evolución histórica de los misiles, haciendo hincapié en los aspectos más relevantes de cada generación El siguiente texto pretende reflexio- nar sobre el hecho de que la reciente evolución tecnológica en el ámbito de los misiles contracarro y la previsible mejora en las medidas de protección activa de los vehículos acorazados pueden llevar a tener que plantear el desarrollo de tres conceptos o em- pleos tácticos diferentes para cada una de las ya existentes o incipientes generaciones de misiles. Así, de ma- nera deliberada, convivirían algunas de estas generaciones en el campo de batalla. Esta tesis de coexistencia tra- ta, por un lado, de ofrecer nuevas op- ciones de empleo ventajoso a mode- los ya maduros (que presumiblemente podrían ser fabricados en masa), y por otro lado, de preservar en el futu- ro la ventaja coste-beneficio que han alcanzado actualmente los misiles frente a los vehículos. Esta preemi- nencia podría estar en entredicho si, dadosloselevadoscostesylalimitada capacidad de fabricación de los mo- delos más recientes, toda la defensa contracarro recayera sobre uno de es- tos novísimos sistemas enfrentados a plataformas terrestres dotadas de de- fensa activa o empleadas en masa. Álvaro Ojeda Soler | Capitán de Infantería
  • 17. 67 Así, se plantea el distinguir misiles contracarro según el concepto doc- trinal original, es decir, fuegos direc- tos defensivos, de otros empleados como fuegos indirectos (contra obje- tivos puntuales de alto rendimiento) y unos terceros a modo de fuegos di- rectos ofensivos. Sobre estos últimos recaerá el peso del presente texto. Para lograr esto, primeramente se realizará un breve repaso de la evo- lución histórica de los misiles con- tracarro, haciendo hincapié en las cualidades más importantes de cada generación. Posteriormente se desa- rrollará la triple disociación planteada anteriormente, con el apoyo de algu- nos ejemplos históricos y de actuali- dad. HISTORIA Y EVOLUCIÓN Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, los países occiden- tales se lanzaron al desarrollo de sis- temas de armas y conceptos para ser capaces de detener las masas acora- zadas soviéticas en caso de confron- tación bélica. Las potencias occiden- tales continuaron así la senda que ya habían abierto los alemanes. No solo resultófundamentallatecnologíager- mana de la carga hueca, que permitía penetrar el blindaje, sino también los sorprendentes (y menos conocidos) avances que ya habían realizado en el campo de las armas teledirigidas, como los misiles antibuque HS-293, aire-aire Ruhrstahl X-4 o contracarro Ruhrstahl X-7. Existe controversia so- bre si este último sistema llegó a tener uso operacional. Independientemente de esto, esta proto-generación permitió que en 1955 los franceses comenzaran a fabricar en grandes cantidades el SS- 10, cuyo concepto y tecnología fue rápidamente replicado por aliados y adversarios. Estos misiles no eran otra cosa que un vector filodirigido (aunque hubo modelos por radiocon- trol) cuyo vuelo era conducido prácti- camente a simple vista por el tirador hacia el objetivo; una suerte de aero- modelismo kamikaze sin asistencia de cámaras ni sensores. Este guiado llamado MACLOS (manual command to line of sight) permitía producir mo- delos baratos, pero de relativo corto alcance dadas las limitaciones del ojo humano. Además, requerían de gran pericia por parte del tirador. Sin em- bargo, empleados en masa resulta- ban efectivos, tal y como demostró el Sagger soviético en 1973 durante la Guerra del Yom Kipur. La segunda generación supuso un gran salto en la efectividad y el alcance efectivo de los misiles, no solo por incorporar sistemas de vigi- lancia y adquisición de objetivos, sino también porque suponían el interfaz mediante el cual el tirador dirigía el misil hacia el objetivo. En esta genera- ción convivieron grosso modo dos so- luciones técnicas, el guiado láser y el guiado por medio de candela, ambos enmarcados en la categoría SACLOS (Semi-automatic command to line of sight). A esta generación pertenecen los archiconocidos TOW, MILAN o el Kornet, profusamente utilizados en los conflictos sirio e iraquí de la última década y evidentemente en el vigente conflicto Rusia-Ucrania. La tercera generación incorpora bus- cadores al morro del misil (el más co- mún es el de tipo electro-óptico del Javelin, aunque hay sistemas como el Springer, que emplean autoguia- do por radar), quedando así abierta la posibilidad de emplearlo en modo «dispara y olvida». Esta modalidad tiene notables aplicaciones tácticas, ya que permite reducir el intervalo de tiempo entre dos disparos sucesivos desde un mismo puesto de tiro o bien abandonar la posición mientras la munición está aún en el aire. A la cuarta generación se adscribe nuestro Spike LR, que a las ventajas de la generación anterior incorpora la Los misiles Sagger resultaron claves en el éxito egipcio en la guerra del Yom Kippur
  • 18. 68 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022 posibilidad de actualizar el punto de enganche en vuelo (modo «dispara y actualiza»). Esto se logra porque, al efectuarse el disparo, el tirador pasa a ver por la cámara que tiene el misil en su morro. Esto aumenta no solo las probabilidades de impacto y la efec- tividad del mismo, sino que además facilita la evaluación de daños, permi- te obtener información sobre poten- ciales objetivos posteriores, al mis- mo tiempo que posibilita disparar a objetivos ocultos tras algún obstácu- lo o terreno pero sobre el cual se tie- ne línea de visión. Sin embargo, sus capacidades para disparar contra ob- jetivos localizados por un observador son muy limitadas; no es su empleo táctico natural. La quinta generación de misiles a la que pertenecen el Spike 2 o el Akeron francés trata de resolver este desafío técnico: hacer blanco sobre un objetivo cuyas coordenadas son conocidas, pero sobre el cual no se tiene visión directa ni referencia al- guna. Llegados a este punto, la línea entre misil contracarro y munición merodeadora (loitering munition) comienza a difuminarse. LOS MISILES CONTRACARRO COMO FUEGOS DIRECTOS DEFENSIVOS Resulta evidente que en la actuali- dad y en el futuro cercano los misiles contracarro siguen teniendo vigencia para el rol táctico para el que fueron concebidos, esto es, un papel defen- sivo o reactivo incluso en el marco de operaciones ofensivas. Así lo recoge nuestra doctrina al decir que las Uni- dadesdeDefensaContracarroson«la base de la defensa contracarro próxima del batallón, tanto en defen- siva como en ofensiva». En situaciones defensivas (fijas o móviles) son de gran rendimiento no solo por su alcance y efectivi- dad, sino también por la potencia de sus elementos ópticos. Esto per- mite detectar e identificar al enemi- go, aportando información que ayu- da a confirmar una línea de acción u otra.Permite asimismo concentrar fuegos potentes y precisos sobre penetraciones locales siempre que se tenga visión directa. Vuelo de un misil TOW en el asalto contra los hijos de Sadam. Mosul, julio de 2003 operaciones ofensivas. Así lo recoge nuestra doctrina al decir que las Uni- dadesdeDefensaContracarroson«la base de la defensa contracarro u otra.Permite asimismo concentrar fuegos potentes y precisos sobre penetraciones locales siempre que se tenga visión directa. Lanzamiento de un misil TOW
  • 19. 69 Las primeras semanas de la guerra de Ucrania han mostrado la letalidad de las armas contracarro frente a ele- mentos acorazados. Si bien es cierto quesepodríaargumentarque,eneste caso concreto, los elementos acora- zados no desplegaban con el debido apoyo de infantería ni aprovechaban su movilidad, parece razonable de- cir que en estos momentos los misi- les contracarro parecen haber cogi- do cierta ventaja. Es por ello que en la próxima década es muy probable que veamos cómo los sistemas de protec- ción activa de los vehículos terminan por desarrollarse e implantarse para cerrar esa ventana de vulnerabilidad. Noesdescabelladopensarqueende- sarrollos ulteriores llegaran estos sis- temasde protecciónnosoloadestruir el misil en vuelo, sino a calcular y batir el punto de origen de fuego con algún tipo de munición inteligente. Las primeras semanas de la guerra de Ucrania han mostrado la letalidad de las armas contracarro frente a elementos acorazados Dejando soluciones técnicas de lado, los misiles contracarro solo podrían seguir siendo capaces de derrotar a estos sistemas de protección acti- va si se emplearan en masa con el fin de saturar el sistema de defensa ac- tiva. Este tipo de tácticas han sido ya empleadas de manera efectiva contra el sistema Trophy israelí en Gaza en el 20061 . Evidentemente, para lograr esto es necesaria una excelsa coordi- nación del fuego, que podría requerir adaptaciones en el empleo y configu- ración de las unidades. Sin embargo, el verdadero factor limitante sería la disponibilidad de la munición, hecho que tiene una relación directa con su coste de fabricación y por ende con su grado de desarrollo tecnológico. Los previsiblemente escasos misiles de 5.ª generación pueden no ser la mejor solución para enfrentarse a ca- rros de combate dotados de protec- ción activa, siendo quizás preferible el empleo combinado de misiles de 2.ª y 3.ª/4.ª generación. Un ejemplo de este empleo combinado se encuen- tra en las secciones contracarro de los marines en las que conviven (o al menos han convivido) el TOW (2.ª ge- neración) y el Javelin (3.ª generación). Una munición merodeadora (loite- ring munition) a una altura suficien- te como para quedar fuera del radio de acción del radar del vehículo ene- migo podría ser una solución válida, aunque también podría ser vulne- rable a contramedidas electromag- néticas. Construir toda la defensa contracarro sobre estos sistemas relegaría estas armas a labores de- fensivas (reactivas) de las pequeñas unidades, desperdiciando quizás las posibilidades que brindan de batir objetivos de mayor rendimiento en profundidad. LOS MISILES CONTRACARRO COMO FUEGOS OFENSIVOS DIRECTOS Dado nuestro encuadramiento de medios actual, lo «normal» es que, en situaciones ofensivas, los medios contracarro queden alejados del es- fuerzo principal, relegados a cubrir flancos e intervalos, en un segundo escalón (pero constreñidos bajo dis- ciplinas de fuego muy restrictivas) o como reserva frente a una amenaza acorazada que puede no llegar nunca a concretarse. Tanto es así que un es- tudio de Rand Corporation publicado en 1990 concluyó que la mayoría de los jefes de unidad tipo batallón asig- naban cometidos banales a sus uni- dades TOW en el transcurso de ope- raciones ofensivas. Fuerzas rusas empleando un misil de 2.ª generación contra un punto fuerte ucraniano Uso del visor térmico del Spike LR para observar tiro de mortero de 81 mm
  • 20. 70 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022 Supongamos que una unidad motori- zada emprende una acción ofensiva. Si en su sector existen medios acora- zados enemigos, sería necesario lo- calizarlos y destruirlos por medio de fuegos indirectos (aviación, ACA o misiles de 5.ª generación, tal y como se explicará posteriormente) antes de empeñar a las unidades. Si en su zona de acción no existen medios acoraza- dos, ¿tiene sentido alejar un medio con tantas capacidades como un mi- sil del esfuerzo principal o de los pun- tos de resistencia enemiga? Evidentemente no. Durante la guerra de las Malvinas (1982), librada en un terreno donde no tenían cabida los vehículos acorazados, los ingleses comenzaron a emplear sus misiles MILAN contra las posiciones fuertes argentinas tales como bunkers, edi- ficaciones o nidos de ametralladora. Así, el libro No Picnic recoge al me- nos tres situaciones tácticas diferen- tes en las que los británicos se sirvie- ron oportunamente de los misiles. En el glosario de términos de este libro (obra del general jefe de la 3.ª Briga- da de comandos), se define el misil MILAN como «misil contracarro guia- do muy útil contra búnkeres». Este ejemplo se da en condiciones ideales: certeza de la inexistencia de medios acorazados y un stock de mu- niciones garantizado por el limitado alcance de la campaña (participaron «solo» dos brigadas terrestres y duró dos meses). EE. UU. también ha em- pleado sus misiles Javelin en Afganis- tán de esta manera. Se define el misil MILAN como «misil contracarro guiado muy útil contra búnkeres» Evidentemente, dado nuestro encua- dramiento actual en el que todas las unidades de DCC están dotadas del misil Spike LR (4.ª generación), em- plearlo de manera sistemática para batir puntos fuertes podría estar fue- ra de lugar. Primeramente, porque asumir que se van a dar condiciones tácticas en las que se tiene informa- ción perfecta sobre la inexistencia o neutralización de medios acorazados omecanizadosenlazonadeacciónes una idealización peligrosa. E incluso bajo estas condiciones, hacerlo sería un suicidio logístico-económico en el medio plazo. Tanto es así que algunos analistas han valorado que Occiden- te no puede sostener el aprovisiona- miento de Javelin a los ucranianos y menos si los emplean como fuegos directos (que lo hacen). El paradigma de doctrina codificada que recoge el empleo de misiles con- tracarro como unidades de fuego di- rectoloencontramosenladelosmari- nes estadounidenses. Anteriormente se ha comentado el encuadramiento orgánico mixto de sus misiles. Pero, además, contemplan generar unida- des tácticas ad hoc2 , combinando, en diferentes proporciones según la mi- sión, misiles, ametralladoras pesadas MILAN (misil de 2.ª generación)
  • 21. 71 ylanzagranadasautomáticos,paraasí aprovechar su «movilidad, maniobra- bilidad y potencia de fuego». Esto no es otra cosa que tener la posibilidad de llevar potencia de fuego allá donde se necesita. En el 2003, la 101.ª Divi- siónAerotransportadaestadouniden- se se sirvió de misiles TOW para asal- tar la edificación de Mosul donde se refugiaban dos de los hijos de Sadam. Así,eldisponerdeunidadescontraca- rro de generaciones mixtas a nivel GT y S/GT permitiría emplear los menos avanzados tecnológicamente (2.ª ge- neración) como unidades de fuego di- recto, mientras que los más avanza- dos mantendrían el papel táctico de defensa contracarro «puro» frente a eventuales contrataques. Estos misi- les de segunda generación tendrían que sufrir algunas adaptaciones téc- nicas para aumentar su rendimiento. Primeramente, habría que mejorar su óptica poniéndola al nivel de las ac- tuales, así como adaptar sus muni- ciones para emplearlas no ya contra coraza, sino contra personal o fortifi- caciones. En este último aspecto, los fabricantes ya anuncian un abanico de posibilidades que va más allá de la tradicional carga hueca en tándem. Además, «acercar» estos visores tér- micos a la primera línea y dotarlos asimismo de un telémetro láser abre la posibilidad de facilitar la corrección de las acciones de fuego de la artille- ría o de los morteros en condiciones nocturnas. El poner a disposición de acciones de asalto medios con una precisión tan elevada permite ade- más disponer de fuegos hasta el úl- timo momento o incluso durante el mismo asalto. El danger close de las municiones convencionales de mor- tero o artillería impiden esto. Tampocodebedespreciarseelimpac- to sobre la moral enemiga que puede tener el hecho de recibir ataques pre- cisos de misil sobre posiciones críti- cas, especialmente en situaciones es- táticas o guerras de posiciones. MISIL CONTRACARRO COMO FUEGO INDIRECTO Los avanzadísimos misiles de 5.ª ge- neración prometen ser capaces de, dadas unas coordenadas, dirigirse a la zona para que una vez sobre ella el tirador enganche sobre el objetivo. Con alcances rondando los cinco ki- lómetros, esta prometedora tecno- logía abre la posibilidad de batir ob- jetivos levantados por observadores orgánicos de la unidad de DCC, otras unidades o cualquier otro medio de adquisición como pudiera ser un RPAS (remotely piloted aircraft sys- tem); se aumenta así el área de in- fluencia de los lanzadores más allá del concepto lineal actual de «su sector». Sin embargo, el elevado coste de esta tecnología, así como la elevada can- tidad de componentes electrónicos (cuyo abastecimiento puede quedar en entredicho en determinadas cir- cunstancias), sumado a la lentitud en su fabricación, lo convierten en un bien preciado y escaso. Así, la dispo- nibilidad de una masa crítica suficien- te en un conflicto de duración exten- dida o tras un periodo con polvorines infradotados podría no estar asegura- da. Además, las reducidas existencias de estas municiones para el adiestra- miento, así como el elevado precio de sus componentes, podrían arrastrar a las unidades de defensa contracarro a un entrenamiento en seco crónico. No solo la previsible escasez de mu- niciones de alta tecnología supone un reto. También las futuribles répli- cas técnicas de las plataformas te- rrestres a las mismas, como las ya comentadas medidas de protección activa. Pero a esta se debe sumar el eventual empleo en masa de ve- hículos. Un adversario que hiciera la consciente elección estratégica de Lanzamiento de un misil Javelin
  • 22. 72 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022 Lanzador AKERON (misil de 5.ª generación) Simulación de vuelo AKERON (misil de 5.ª generación)
  • 23. 73 mantener operativa una gran flota de vehículos obsoletos y al mismo tiempo pequeñas unidades de élite podría emplear a las primeras (local o globalmente) para forzar un pun- to culminante logístico en materia de misiles, para después explotar el éxito. Este escenario sería particu- larmente preocupante en el caso de que España encontrara severamen- te limitada su capacidad de proyec- ción de carros de combate al teatro de operaciones, por tener, por ejem- plo, que cruzar el mar, mientras que el adversario gozase de una mayor libertad de acción. Es por ello que debería valorarse que los misiles de 5.ª generación queda- ran encuadrados exclusivamente en las compañías de defensa contraca- rro, con el fin de permitir su empleo especializado como fuegos indirec- tos al mismo tiempo que pudieran mantener su rol contracarro tradicio- nal hasta la eventual revolución que supondrán de los sistemas de pro- tección activa. Esto permitiría batir con oportunidad y precisión objeti- vos de elevado rendimiento localiza- dos por medios ISTAR (intelligence, surveillance, target acquisition, re- connaissance). El encuadrar estos medios a nivel brigada mantendría ágil el flujo de información entre la unidad productora de fuegos y loca- lizadora (caballería y compañías de inteligencia), al ser reducido el nú- mero de niveles entre ellos. Si bien es cierto que el alcance de los misi- les es limitado (5-6 km), podría te- ner ventajas frente a las municiones inteligentes de artillería, ya que su movilidad y su capacidad de disper- sión los hacen menos vulnerables a los fuegos de contrabatería. Este rol como fuego indirecto po- dría optimizarse mucho más inclu- so integrando los misiles en el sis- tema de mando y control de fuegos TALOS. Sobre esta posibilidad se ha conjeturado en la Compañía de Defensa Contracarro de la Brigada Almogávares VI de Paracaidistas. Abrir la senda de la dualidad fuegos contracarro-fuegos indirectos a las compañías de defensa contracarro podría crear también un nicho de especialización en el cual recaerían las municiones merodeadoras cuan- do nuestro ejército las adquiriese. Los avanzadísimos misiles de 5.ª generación prometen ser capaces de, dadas unas coordenadas, dirigirse a la zona para que una vez sobre ella el tirador enganche sobre el objetivo El encuadramiento exclusivo a nivel brigada sería discutible bajo la óptica de que el GT fuera considerado el ele- mento de combate. Dejando de lado el hecho de que el conflicto de Ru- sia-Ucrania ha mostrado las limitacio- nes en lo que a capacidades del nivel GT se refiere y que quizás fuera ne- cesario «escalar» de nuevo los agru- pamientos tácticos a nivel de gran unidad, el motivo que justifica este encuadramiento a nivel brigada es de eficienciaenesteprocesodedesarro- llo de capacidades y en la instrucción necesariaparasostenerlayafianzarla. Disgregar los sistemas y sobre todo la munición disponible entre todos los pelotones de DCC, sin valorar la ma- yor rotación de personal que se da en las unidades de DCC de nivel batallón y compañía, podría retrasar o com- prometer esta nueva capacidad. CONCLUSIONES El conflicto entre Rusia y Ucrania vuel- ve a poner el foco de «el combate para el que se preparan los ejércitos» so- bre uno de alta intensidad. La venta- ja que parecen haber cogido los mi- siles contracarro en la interminable carrera flecha contra coraza augura el desarrollo de medidas de protección activa para proteger las plataformas acorazadas. Sin embargo, la contien- da también ha sacado a la luz los peli- gros de las balas de plata, tecnológi- camente muy avanzadas y efectivas, pero cuyo efecto se diluye en un con- flicto de duración extendida al dar- se problemas de aprovisionamiento. Esta vulnerabilidad estratégico-eco- nómica ha quedado evidenciada con misiles Javelin de tercera generación. Sindudaalguna,el problemasemani- festaría con mayor celeridad y grave- dad en el caso de misiles de 4.ª y 5.ª generación. Es por ello por lo que este texto ha planteado la necesaria convivencia de misiles de diferentes generacio- nes. Se debería quizás aprovechar la capacidad de fabricación en masa de los misiles de 2.ª generación para apoyar las acciones ofensivas me- diante fuegos directos, así como, en combinación con misiles de 3.ª y 4.ª generación, para tratar de saturar los sistemas de protección activa con los que pudieran dotarse las plataformas terrestres. Esta mayor disposición de municiones también sería una protec- ción frente al empleo en masa de ve- hículos; el conflicto de Yom Kippur ya evidenció la importancia de disponer de una masa crítica de misiles. Esto no implica que no debamos do- tarnos de medios tecnológicamen- te avanzados como los misiles de 5.ª generación, sino que este aprovi- sionamiento debe ser selectivo. Así, encuadrados exclusivamente en las Compañías de DCC, se generaría un nicho de especialidad (adecuada- mente dotado) donde poder comen- zar a desarrollar el capital intangible que abriría la posibilidad a emplearlos en conjunción con municiones mero- deadoras, no solo como medios con- tracarro convencionales, sino tam- bién como fuegos indirectos. NOTAS 1. Army and marine corps active pro- tection systems effort. Congres- sional research service. Agosto 2016. 2. Conocidos como CAAT (combined anti-armor team) y MAP (mobile assault platoon).■
  • 24.
  • 25. TERCERO La artillería autopropulsada, una mirada al futuro Don Fernando Saiz Quevedo Teniente coronel de Artillería DEM
  • 26. 40 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022 LA ARTILLERÍA AUTOPROPULSADA, UNA MIRADA AL FUTURO Fernando Saiz Quevedo | Teniente coronel de Artillería DEM Obús autopropulsado M-109 Sahara 1974
  • 27. 41
  • 28. 42 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022 En la magnífica Sala Histórica del Regimiento Mixto de Artillería 32, en Melilla, se encuentra el guion de una unidad denominada Batería de Carros de Asalto de Artillería, que recibió, en 1925, la Medalla Militar Colectiva1 . Esta unidad, que fue la pionera en el empleo de medios acorazados en España, demuestra que el vínculo de la artillería con los sistemas de cade- nas es tan antiguo como el empleo de estos medios. De hecho, la Batería de Carros de Asalto de Artillería, creada el 4 de enero de 1922, fue la primera uni- dad acorazada del Ejército español y la primera que entró en combate el 14 de marzo de 1922, fecha en la que recibió su bautismo de fuego. Sirva esta efeméride para destacar el papel tan relevante que la artille- ría ha desempeñado en el origen y en la posterior evolución de los medios acorazados y mecanizados en nues- tro Ejército hasta constituir lo que hoy conocemos como artillería autopro- pulsada (ATP). La idea de disponer de cañones sobre un vehículo de cadenas es práctica- mente contemporánea con respecto al nacimiento del carro de combate. Después de la Primera Guerra Mun- dial, los estudios teóricos de John F.C. Fuller y Liddell Hart mostraron que los tanques debían usarse en grandes unidades completamente mecaniza- das, en cooperación con otras armas. En particular, estaba claro que artille- ría e infantería, para operar en conjun- to, tendrían que disponer de vehículos de cadenas. Durante la Segunda Gue- rra Mundial, se empezó a aumentar el calibre de la artillería autopropulsa- da y a disminuir su blindaje, ya que no debían operar en primera línea. De hecho, durante el último año de la guerra, el ejército de los Estados Uni- dos comenzó a desarrollar una serie de obuses autopropulsados práctica- mente sin blindaje, pero con mayores calibres (M40 de 155 y M43 de 203), dando origen al actual concepto de artillería autopropulsada, que des- pués de la Segunda Guerra Mundial se extendió a todas las fuerzas arma- das del mundo. Batería de Carros Medalla Militar de la Batería de Carros
  • 29. 43 SITUACIÓN ACTUAL El Ejército español ha tenido en do- tación varias piezas autopropulsa- das como el obús M-37 de calibre 105/19, el M-44 de calibre 155/23, el M-107 de calibre 175/60 o el últi- mo que fue retirado, el obús M-110 203/40,5. Actualmente el único ma- terial autopropulsado que se encuen- tra en servicio es el obús M-109 A-5E. El obús M-109 pasó a formar parte de la artillería autopropulsada espa- ñola en 1970. Posteriormente se ad- quirieron versiones mejoradas de este obús como el M-109 A-1, con calibre 155/39, o el M-109 A-1B. Hasta que en el año 1999 se implantó una nue- va versión en las piezas actuales (M- 109 A-5E), que incorporaba varias mejoras, como la introducción del cañón M-204 manteniendo el calibre 155/39, y una necesaria actualización de los sistemas de motor, de suspen- sión y de transmisión. Sin embargo, estas mejoras no fueron suficientes. En primer lugar, los siete pares de ba- rras de torsión en este modelo no es- tán adaptados al incremento de peso del calibre 155/39, por lo que son frecuentes las roturas; por el mismo motivo, las cadenas sufren de pro- blemas de holgura de los eslabones y perdida de tensión que pueden impe- dir el movimiento. La renovación del M-109 A-5E lleva siendo una prioridad para el Ejérci- to desde hace varias décadas. En un artículo de la revista Ejército de mayo de 19922 ya se estudiaban los nuevos materiales que en el campo de la ar- tillería de campaña estaban desarro- llando los países de nuestro entorno. Algunos llegaron a convertirse en una realidad, como el PzH 2000, mientras que otros, como el programa AFAS del Ejército de los EE. UU., nunca lle- garon a concretarse. La realidad es que, en los últimos 30 años, como consecuencia prime- ro del fin de la Guerra Fría y posterior- mente con los atentados del 11S y la intervenciónenAfganistán,laartillería ha quedado totalmente descuidada. Los acontecimientos recientes han demostrado que hemos estado si- guiendo una línea de acción equivo- cada y que tenemos un retraso de al menos dos décadas en relación con otros actores internacionales. Durante las últimas décadas, se prio- rizó la preparación para enfrentarse a un enemigo muy inferior, en escena- rios donde la superioridad en fuegos era tan abrumadora que resultaba in- necesario invertir en medios produc- tores de fuegos. El resultado es un ejército muy enfo- cadoenel combatedebajaintensidad contra enemigos que ni siquiera me- recen ese nombre, que ha perdido la capacidad de conducir operaciones contra adversarios simétricos. El cambio de orientación se pone de manifiesto con la creación de las Multi-Domain Task Forces (MDTF) en base a Brigadas de Artillería por parte del Ejército de los EE. UU. y el refuerzo de los fuegos de División. ELEMENTOS DE VALORACIÓN Salvando las distancias con otras na- ciones y centrándonos en el realismo de lo necesario y a la vez posible, la M-109 A5E
  • 30. 44 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022 necesidad de actualizar las capacida- des de fuegos por parte de nuestras Fuerzas Armadas es evidente. Analizando los conflictos más re- cientes vemos que hay tres factores de disrupción en el ámbito militar: el empleo de sistemas UAV, la inteligen- cia artificial y el empleo de los fuegos como elemento principal en el com- bate de alta intensidad. En el campo de los fuegos de preci- sión en profundidad, el Ejército de los EE. UU. está desarrollando el pro- grama LRPF (Long Range Precision Fires), que incluye una gran variedad de materiales, desde la mejora de los clásicos obuses ATP hasta el desarro- llo de misiles hipersónicos con alcan- ces cercanos a 3000 kilómetros3 . En cualquier caso, resulta evidente que la iniciativa norteamericana está más allá de las posibilidades presen- tes o futuras de otras naciones, pero sí define cual será el futuro, «la combi- nación de sensores avanzados y fue- gos de precisión dominarán el cam- po de batalla»4 , minimizando el papel de la maniobra. Todo ello sin perder de vista el actual conflicto en Ucrania, donde es habitual el empleo en canti- dades elevadas de munición conven- cional ante la escasez de munición de precisión. Dentro del mismo programa, también está previsto que en 2023 el Ejército de EE. UU. disponga del primer GACA con obuses ATP ERCA (Extended Range Cannon Artillery) de 155/58, con alcances de hasta 70 kilómetros. No es necesario recalcar que, tenien- do en cuenta los alcances buscados en los desarrollos descritos, el cam- po de la adquisición de objetivos debe desarrollarse en paralelo. El enlace entre los medios de adquisi- ción y los medios productores de fue- go debe ser inmediato, de tal modo que estén integrados en el mismo sis- tema. Tal y como indica nuestra doc- trina: El sistema de fuego indirec- to (IFS) es un sistema de sis- temas (…) que incluye los si- guientes sistemas: un sistema de información para mando y control (…); una familia de sis- temas de vigilancia y adquisi- ción de objetivos (…); sistemas de armas (…); municiones (…); sistema de reposición de la munición. Tomando el ejemplo de otros ejérci- tos, el Ejército francés tiene en sus unidades de artillería, como medios orgánicos, radares de vigilancia del campo de batalla y de adquisición de objetivos, así como sistemas UAV mi- cro y mini5 . La necesidad de integrar todos los medios de adquisición de objetivos y vigilancia del campo de batalla dentro del mismo sistema permiti- rá materializar el concepto fuegos en red6 . El objetivo último es que se eviten di- laciones en la aplicación de los fue- gos sobre los objetivos previstos. En palabras del jefe de Artillería de Cam- paña retirado y general de División To- ney Stricklin: Nuestros sistemas automa- tizados de planeamiento de apoyos de fuego de nivel su- perior a inferior han dificul- tado nuestra capacidad para proporcionar fuegos oportu- nos y precisos (...); los pun- tos de intervención del usua- rio, cuando están permitidos, añaden latencia al proceso de dirección del fuego, al requerir la acción del usuario en cada punto, ralentizando nuestra capacidad para proporcionar fuegos7 . Según estimaciones del Ejército de los EE. UU., cada nivel de toma de de- cisiones impuesto al sistema de fuego indirecto añade ocho minutos al tiem- po necesario para el disparo. Podemos afirmar que, independien- temente de la tecnología empleada, el factor determinante para propor- cionar apoyo de fuego sincronizado con la maniobra es la integración de los medios de adquisición de objeti- vos en el sistema de fuegos indirectos y la reducción de los niveles interme- dios de toma de decisiones, mediante la delegación y el planeamiento pre- vio. En resumen, la tecnología no ha alterado de manera fundamental la evidencia histórica de que, cuantos más niveles o intervinientes afectan al proceso de toma de decisiones, ma- yor es el tiempo que se necesita para entrar en acción. Sistema de Fuego Indirecto ATP
  • 31. 45 Por último, habrá que definir qué me- dio es el más adecuado para el siste- ma de fuego indirecto, ruedas o ca- denas. Las ruedas proporcionan grandes ventajas por su mayor velocidad so- bre ciertas superficies. Disfrutan de mayor movilidad, pero sobre todo de menores costes de producción, man- tenimiento y consumo de combusti- ble. Del mismo modo, su carga logís- tica puede ser menor. Por otro lado, donde las ruedas no lle- gan, las cadenas se mueven sin pro- blemas; los vehículos de cadenas han mostrado mayor protección balística para la tripulación debido a su mayor capacidad para soportar blindaje. En cualquier caso, la decisión entre ruedas o cadenas deberá venir deter- minada por la movilidad de la unidad de combate apoyada. Pero también hay que tener en cuenta la movilidad de la cadena logística asociada a los medios de cadenas. En este aspec- to, recalcar que los medios ATP se componen de dos vehículos, la pieza de artillería y el vehículo de municio- namiento, que, en el caso del M-109 A-5E, también transporta a parte de la tripulación. Por ello, a la hora de decidir entre cadenas o ruedas, hay que tener en cuenta la movilidad de la unidad apo- yada, el entorno en el que se va a ope- rar y la capacidad logística para abas- tecer a estos medios. Como resultado del análisis anterior, podemos concluir que las necesida- des de la artillería de campaña del futuro pasan por considerar las ca- racterísticas que se necesitan en los combates presentes y futuros. En pa- labras del teniente general D. José Carrasco Gabaldón: Las unidades de artillería tie- nenquecumplirtrescondicio- nes: en primer lugar, movili- dad para asegurar el apoyo de fuego; en segundo lugar, cam- bios de asentamiento para evitar los fuegos de contraba- tería enemigos; y, por último, mantener el alcance para po- der apoyar la maniobra8 . OPCIONES DE FUTURO El futuro de la Artillería de Campaña y el empleo de medios ATP pasa por considerar el sistema de fuego indi- recto en su conjunto, no pudiendo separar un elemento del sistema de los otros y siendo conscientes de que todos los elementos del sistema no tienen por qué tener las mismas ca- racterísticas. Si hablamos de fuegos en profundi- dad de nivel división o superior, la ar- tillería maniobrará mediante los fue- gos de gran alcance y puede que los vehículos de rueda sean la platafor- ma óptima. Siempre hay que valorar el binomio alcance–obtención. No tiene sentido disponer de medios con alcances de 70 km si los medios de obtención orgánicos no acompañan estas capacidades. Enestecaso,elenlaceesdeterminan- te y la rapidez en la transmisión de la información es la garantía de un apo- yo de fuego eficaz. Sin embargo, las grandes unidades que maniobran en primera línea, para el combate rápido y decisivo que van a conducir, necesitan fuegos que res- pondan con rapidez a sus necesida- des y para ello están los grupos con misión de apoyo directo. Estos gru- pos deben reunir determinadas ca- racterísticas: — Deben tener un alcance suficiente para desplegar dentro de la zona M-109 A5E en tiro
  • 32. 46 / Revista Ejército n.º 980 • Extraordinario noviembre 2022 de acción de la Brigada y alcanzar la retaguardia de la gran unidad enemiga; esto nos exige alcances superiores a los 40 kilómetros. — Gran potencia de fuego, con ca- dencias superiores a los seis dis- paros por minuto. — Elevada movilidad táctica9 de los medios productores de fuego, para ofrecer una capacidad de respuesta menor a un minuto y una puesta en posición de marcha en el mismo tiempo para evitar la contrabatería enemiga. — El sistema de adquisición de obje- tivos debe tener un alcance similar al de los medios productores de fuego, incluyendo los vehículos de observador avanzado, que deben tener la misma movilidad táctica que las unidades que apoyan. — El sistema de mando y control debe tener capacidad para trans- mitir datos y fonía en toda la zona de acción de la brigada. Desde la posición más avanzada de los observadores avanzados hasta el puesto de mando retrasado. Analizando estas exigencias vemos quelasplataformasidóneasparaapo- yar a las brigadas deben ser las mis- mas que las unidades apoyadas para todo el sistema de fuegos indirectos. Los medios productores de fuego para apoyar a unidades mecaniza- das o acorazadas deben ser preferi- blemente sobre cadenas. Si bien es cierto que la artillería maniobra con los fuegos supliendo la limitación de la movilidad táctica, hay que tener en cuenta que la supervivencia de los medios implica rápidos cambios de asentamiento. Indistintamente de la plataforma, deben tener los alcances ya descritos, ser capaces de emplear munición de precisión y tener una gran cadencia de fuego. Por otro lado, los grupos de apoyo di- recto a unidades mecanizadas o aco- razadas deben dotarse de medios de obtención capaces de acompañar la maniobra rápida, profunda y decisiva para la que están diseñadas estas uni- dades.ParaellodebencontarconUAV clase I10 , tipo Mini y Micro, con al me- nos 50 km de alcance y vehículos es- pecíficos de observación y vigilancia del campo de batalla. En este momen- to la Artillería de Campaña no dispone de vehículos específicos de observa- ción avanzada, con la excepción del prototipo Pizarro VCOAV Fase II, que dispone de sistemas optrónicos con alcances de 20 km complementados con otros sistemas, pero solo existe una única unidad en el GACA XII. CONCLUSIONES Como conclusión, el futuro de la ar- tillería ATP pasa por considerar en su conjuntoel sistemadefuegosindirec- tos y dotar de medios similares a las organizaciones operativas apoyadas, basándonos en dos premisas: — Los sistemas de adquisición de objetivos y vigilancia del campo de batalla deben tener exactamente la misma movilidad táctica que la unidad apoyada. — Para el acompañamiento de uni- dades mecanizadas o acorazadas, son necesarios medios producto- res de fuego sobre plataformas cadena y en su defecto se deberá contar con alcances mayores para suplir la falta de movilidad. La disyuntiva entre cadenas y ruedas se prolongará en el tiempo y probable- mente nunca tendrá fin. Es evidente que el factor económico hace que en este momento las ruedas sean vistas comounaopciónmásposible.Sinem- bargo,sianalizamosquésistemacum- plemejorlamisión,nosdecantaríamos siempreporlosmediosdecadenas,ci- tando al teniente general Jerónimo de Gregorio y Monmeneu: «Renunciar a los medios de cadenas es renunciar a la capacidad ofensiva»11 . NOTAS 1. Concedida por RO de 30 de abril de 1925 (DO núm. 96 de 1 de mayo), que dice: Conforme a lo propuesto por el ge- neral en jefe del Ejército de España en África, en 7 de marzo próximo pasado, de acuerdo con el Direc- torio Militar y por resolución fecha 27 del actual, se concede la Me- dalla Militar a la unidad Carros de Asalto de Artillería, por su distin- guida actuación en Melilla, y muy especialmente por su interven- ción en los combates que tuvieron lugar en la región de Tafersit, del 28 de mayo al 7 de junio de 1923, en los que se comportaron brillan- temente luchando contra el enemi- go a corta distancia, conteniéndolo y rechazándolo con gran benefi- cio para las columnas. 30 de abril de 1925. 2. Revista Ejército. (1992). Artillería Autopropulsada: Nuevos desarro- llos. 3. Memorial de Artillería. (2022). Ten- dencias Artillería 2020-2021. Nú- mero 178/1. 4. Frías Sánchez, C.J. (2021). General de brigada. El campo de batalla fu- turo… que quizá es presente. 5. GACA XII. (2022). Informe de la vi- sita al 40e Régiment d´Artillerie. 6. CODE 67/03. Fuegos en red. Se puede definir el concepto fuegos en red como el conjunto formado porsensores,elementosproducto- res de efectos y aquellos elemen- tos de mando y control que permi- ten tratar los objetivos marcados por el jefe en el tiempo oportuno. 7. Field Artillery Journal. Marzo-abril de 2001. 8. Ponencia del Congreso Internacio- nal Cien años de fuerzas y medios acorazados en España, 7 y 8 de ju- nio en el IHCM, Madrid. 9. PD0-000. Glosario de términos militares. Movilidad táctica: capa- cidad de moverse por toda clase de terreno en cualquier condición me- teorológica. 10. Según la clasificación OTAN, cla- se I entre 5 y 50 km. 11. Congreso Internacional Cien años de fuerzas y medios acorazados en España. 7 y 8 de junio en el IHCM, Madrid. BIBLIOGRAFÍA - AcademiadeArtillería.(2015). Libro Blanco de la Artillería 2025. - Apoyos de Fuego. (2015). PD3-315. - Frías Sánchez, C.J. General de bri- gada. Artillería y doctrina en Espa- ña. Premio Hernán Pérez del Pulgar 2011. - Fuegos en red. (2005). Concepto derivado 67/03. - GonzálezDuarte,R.(2017).ElGACA delfuturo:sustituciónM-109A-5Ey estudio de futuro. TFG CUD-AGM. - MADOC (2022). Tendencias 2020- 2021. Volumen II. Artillería. DI- DOM-IV-31-03. - Memorial de Artillería. (2022). Nú- mero 178/1.■
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  • 35. CUARTO ¿Necesitamos una reserva militar en España? Don Roberto José García Ortega Capitán de Infantería
  • 36. 36 / Revista Ejército n.º 981 � diciembre 2022 Roberto José García Ortega | Capitán de Infantería ¿NECESITAMOS UNA RESERVA MILITAR EN ESPAÑA? Como consecuencia del conflicto ruso-ucraniano leemos noticias que aluden a la movilización de miles de reservistas para atender las necesidades militares. Esto podría llevarnos a hacer una reflexión y replantearnos su necesidad en España. El reservista es un elemento esencial en toda organización militar, pues actúa como elemento generador de fuerzas y proporciona capacidades adicionales a las FAS, en todo tipo de operaciones tanto en paz como en guerra. Estamos ante una figura que no se puede ignorar, que ha tenido una extraordinaria relevancia a lo largo de la historia militar y que, como observamos, no es cosa de las guerras del pasado. El dar a conocer algo más de este personal es el objeto de este breve artículo Lo que defiende las plazas no son las murallas,sino la gente DUQUE DE ALBA ¿NECESITAMOS UNA RESERVA MILITAR EN ESPAÑA?
  • 37. 37 INTRODUCCIÓN Recientemente, en relación con la guerra ruso-ucraniana, oímos noti- cias como que la Federación Rusa ha movilizado a trescientos mil reser- vistas. En cambio, no sabemos con exactitud a cuántos habrá tenido que llamar a filas su contrincante ucrania- no, pero sí podemos intuir que, con toda probabilidad, los reservistas han sido un factor decisivo en la supervi- vencia de esta valiente nación frente al agresor ruso. La Constitución española, en su ar- tículo 30, establece que «los espa- ñoles tienen el derecho y el deber de defender a España». Se trata de la proposición más amplia de estas características en nuestro consti- tucionalismo, ya que se reconoce la participación de los ciudadanos en la defensa nacional no solo como un deber, sino también como un derecho1 . Conforme a nuestra legislación, la participación en la defensa de Espa- ña conlleva la vinculación a las FAS, es decir, la adquisición de la condición de militar, y se ejercita de dos mane- ras, como profesional y como reser- vista2 , medida que garantiza que unos y otros estén sujetos a las mismas normas militares3 . Desde una perspectiva histórica, fue con la Revolución francesa cuando los ejércitos en Europa pasaron a estar constituidos por «ciudada- nos-soldados» movidos por el pa- triotismo. No obstante, a lo que real- mente acudieron los Estados fue al alistamiento a través de métodos legales de reclutamiento obligato- rio4 y de articulación de reservas de masas, siendo el modelo militar pru- siano el más perfeccionado. Dicho modelo se imitó y alcanzó su madu- rez durante las dos guerras mundia- les, en las que centenares de miles de reservistas fueron movilizados. Sin embargo, con el fin de la Guerra Fría, se experimentaron importan- tes cambios estratégicos y tecnoló- gicos que, unidos a la consolidación de las organizaciones multilaterales de seguridad y defensa5 , supusieron la tendencia a la formación de Ejér- citos profesionales de reclutamien- to voluntario. Esta reconfiguración podría hacer pensar que unas FAS profesionales son suficientes para garantizar la seguridad y la defensa nacional, pero cabe preguntarse si esto realmente es así. CONTEXTO HISTÓRICO Y COMPARATIVO Tras la caída del Muro de Berlín, asis- timos a un debate relativo al tamaño y composición de las FAS. En par- ticular, en el marco de la Organiza- ción del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), casi todos los países empe- zaron a cuestionarse la necesidad de mantenerunafuerzamilitarnumerosa y optaron por una mejora cualitativa, reduciendo los efectivos de las FAS a cambio de su profesionalización, lo que mejoraría su preparación, flexi- bilidad, operatividad y capacidad de proyección. Además, no se abandona la posibili- dad de incrementar el tamaño de las FAS para atender a las necesidades de la defensa nacional. Históricamen- te, este aumento de recursos huma- nos de las FAS en caso de necesidad se ha venido ejecutando preferente- mente mediante la movilización de reservas6 . En este sentido, en Espa- ña esta contingencia estaba prevista mediante la existencia de una fuerza de reserva militar7 , pero, debido al cambio de panorama estratégico que vivimos desde finales del siglo XX, este sistema de reservistas se revisó y reformuló8 . Podemos definir como reservista a aquella persona que forma parte de la reserva de las FAS propias de cada Estado9 . En tiempo de paz, son civi- les que desempeñan sus trabajos y carreras con normalidad al margen de su adscripción militar, pero que pasan a ser activados o movilizables en caso de conflicto armado, ca- tástrofe o emergencia de cualquier tipo, momento en que se convier- ten en militares a todos los efectos. Con carácter regular, los reservis- tas pasan periodos de entrenamien- to para mantener su instrucción y adiestramiento militar. Dependien- do del país, pueden integrarse en unidades de combate o de apoyo al combate. Independientemente de las continuas transformaciones que los reservistas han experimentado para adaptarse a las circunstancias de cada época, estos presentan dos características comunes para todas las naciones: primero, no son miem- bros permanentes del ejército cons- tituido, sino que son llamados según las necesidades de las FAS; segun- do, se incorporan a una determinada área o puesto para complementar o suplementar una capacidad militar. Desde un punto de vista comparativo, en el presente las reservas militares del mundo se pueden clasificar en los siguientes modelos: voluntarios, obli- gatorios y mixtos. Dentro de las reservas basadas en voluntarios, distinguimos dos mo- delos: el anglosajón y el continental. El primero se basa en una reserva muy numerosa que está plenamente integrada en los Ejércitos y prepara- da para cumplir idénticos cometidos que el resto de las FAS de acuerdo con su formación, constituyendo incluso unidades completas10 ; sus principales exponentes son Estados Unidos y el Reino Unido. El segundo paradigma aprovecha la formación y experiencia civiles de los reservis- tas, por lo que su empleo es para cu- brir puestos dentro de las FAS. Este modelo tiene una amplia implanta- ción en la Europa continental —en Francia, Italia, Alemania y la pro- pia España—, donde los reservistas Escudo de la Reserva Voluntaria en España
  • 38. 38 / Revista Ejército n.º 981 • diciembre 2022 proporcionan individualmente una capacidad suplementaria a las uni- dades regulares de las FAS, que no ven alterada su plantilla ni su orgá- nica. Respecto a las reservas de perte- nencia obligada, también podemos hablar de dos categorías: una de inspiración prusiana, basada en la reserva de masas mediante perso- nal —de reemplazo o profesional— movilizable tras su paso por las FAS, actualmente representada por Chi- na y Rusia; otra basada en un Ejérci- to-milicia donde se invierten los pa- peles y las fuerzas de reserva militar son las que asumen la defensa na- cional, mientras que el Ejército regu- lar queda reducido a la mínima ex- presión. Es propia de países con una alta implicación ciudadana, donde la instrucción militar se inicia al entrar en la edad adulta y se fomenta una formación continua tanto de comba- te como de apoyo al combate. Este es el modelo propio de Suiza e Israel. Pero antes de ver cuál es el sistema de reservistas vigente en España, que podríamos aventurarnos a cali- ficar de mixto, vamos a ahondar en los modelos de carácter voluntario por ser los que más han influido en nuestra actual concepción sobre el reservismo. En el presente las reservas militares del mundo se pueden clasificar en los siguientes modelos: voluntarios, obligatorios y mixtos En la reserva anglosajona, los reser- vistascuentanconunidadesindepen- dientes,conunalargatradiciónmilitar y una impronta territorial11 , que dispo- nen de un plan de formación continuo para poder tomar las armas en un pla- zo muy corto. Estas unidades suelen desplegarse en operaciones en el ex- terior. Es preciso significar que la vin- culación al mundo civil propicia que estos reservistas sean especialmen- te indicados para asumir misiones sanitarias, logísticas, de policía mili- tar, telecomunicaciones, ciberdefen- sa, asuntos cívico-militares (CIMIC) y NBQ-R. En la reserva continental no se pre- tende incrementar las unidades en caso de crisis, sino contar con es- pecialistas de determinadas pro- fesiones civiles que puedan tener aplicación en el ámbito militar me- diante plazas individuales dentro de las unidades12 . La demanda es más intensa en lo que respecta a las es- pecialidades en las que las FAS son deficitarias, tales como las de infor- máticos, ingenieros, intérpretes, sa- nitarios, conductores y mecánicos Movilización de reservistas belgas durante la Primera Guerra Mundial
  • 39. 39 de vehículos pesados, etc. A dife- rencia de los países anglosajones, este tipo de reserva suele ser redu- cida y se le encomiendan misiones de apoyo a la fuerza y de seguridad, por lo que normalmente se encuen- tra constituida por ciudadanos ma- duros, consolidados profesional- mente y sin problemas económicos. Independientemente del país, la re- serva ideal será la que tenga un ta- maño adecuado a las necesidades de la defensa, esté bien equipada, preparada y especializada, y cuya movilización facilite su rápida inte- gración en las FAS, reforzando efi- cazmente a los efectivos y las plan- tillas profesionales. MARCO CONCEPTUAL Y LEGAL EN ESPAÑA A finales del siglo pasado, cuan- do el Gobierno de España decidió profesionalizar las FAS, reducir su entidad y suspender la prestación del servicio militar obligatorio13 , se generó un nuevo escenario, de tal manera que disponer de una reser- va pasó a considerarse una cues- tión de primer orden14 . Para ello, España siguió la doctrina de la Alianza Atlántica e implantó una re- serva militar basada esencialmente en voluntarios para, de esta mane- ra, reforzar las capacidades de las FAS a través del aprovechamiento de los conocimientos y la experien- cia de este colectivo procedente del ámbito civil. El reservismo español responde al modelo continental y está inspirado específicamente en el modelo fran- cés. De esta manera, el núcleo prin- cipal de la reserva militar española está constituido por personal volun- tario que permanece en situación de disponibilidad para integrarse, si fuera necesario, en las unidades ya existentes. Conforme al ordenamiento jurídico español, los reservistas son los espa- ñoles que, en aplicación del derecho y el deber constitucionales de defen- der a España, pueden ser llamados a incorporarse a las FAS para participar en las misiones definidas en la Ley Or- gánica 5/2005, de 17 de noviembre, de la Defensa Nacional15 . Por su parte, la Ley Orgánica de la Defensa Nacional, aparte de deter- minar las misiones en que puede in- tervenir todo reservista, establece que su incorporación será confor- me al principio de contribución gra- dual y proporcionada a la situación de amenaza que sea preciso afron- tar, en la forma que establezca la ley, mediante la incorporación a las FAS de los reservistas que se consideren necesarios16 . En concreto, la legislación española establece la siguiente clasificación: reservistas voluntarios, de especial disponibilidad y obligatorios. Los reservistas voluntarios (RV)17 son los españoles que se vinculan de forma temporal y voluntaria con las FAS por medio de un compromi- so de disponibilidad. Este sistema, que se amolda a las necesidades del reservista, es flexible, compren- de toda edad laboral y se dirige a Movilización de reservistas franceses para la Guerra Franco-Prusiana
  • 40. 40 / Revista Ejército n.º 981 • diciembre 2022 los españoles que opten a las pla- zas convocadas y sean selecciona- dos. Su utilización está íntimamente relacionada con su profesión y sus capacidades civiles. Su finalidad es cubrir activaciones en situaciones de normalidad. La legislación española establece la siguiente clasificación: reservistas voluntarios, de especial disponibilidad y obligatorios Losreservistasdeespecial disponibi- lidad (RED)18 son los militares de tro- pa y marinería y los militares de com- plemento de la Ley 17/1999, de 18 de Primera página del Decreto de movilización parcial en la Federación Rusa Reservistas rusos
  • 41. 41 mayo, que adquieran dicha condición al finalizar sus compromisos de lar- ga duración —es decir, a los cuaren- ta y cinco años—. Este sistema bus- ca el aprovechamiento de personal veterano con una especialidad fun- damentalmente militar, vinculándolo por unos años más a las FAS hasta la edad de jubilación de sesenta y cinco años. Su fin es atender, si se precisa, situaciones de crisis. Los reservistas obligatorios (RO)19 sonlosespañoles,conunaedadcom- prendida entre los diecinueve y los veinticinco años, que sean declarados como tales por el Gobierno de acuer- do con la ley, a los que se reconocerá su derecho a la objeción de concien- cia20 . Son civiles sin formación militar que se incorporarían a las FAS para instruirse como combatientes e inte- grarse en unidades de nueva creación siguiendo un proceso de «generación de fuerzas». En este caso, hablaría- mos de una movilización extraordi- naria, ya que el reservista es obligado por ley al servicio de armas, y se efec- tuará cuando, tras la incorporación de RED y RV —movilización ordinaria—, no queden satisfechas las necesida- des de la defensa nacional, esto es, en situaciones de graves crisis que afec- ten a la supervivencia nacional. Como podemos comprobar, las mo- dalidades de reservistas descritas satisfacen diferentes supuestos y finalidades21 , para lo que se ten- drán en cuenta tanto su utilidad y su grupo de edad como su gradual intensidad de utilización para afron- tar determinadas necesidades de la defensa nacional cuando no pue- dan ser atendidas por los efectivos de militares profesionales. En con- secuencia, el procedimiento de ac- tivación diferirá según los sujetos y las situaciones, siempre conforme a los principios de gradualidad y pro- porcionalidad22 . Se pretende la par- ticipación de todos los ciudadanos, pero imponiendo solo las obligacio- nes militares imprescindibles. RAZONES PARA EL RESERVISMO MILITAR ACTUAL EN ESPAÑA Está claro que la razón principal y esencial es tener una reserva militar, preferentemente voluntaria, adiestra- da, equipada y rápidamente moviliza- ble para contribuir a la seguridad y la defensa de España en cualquier esce- nario y así atender todo tipo de crisis futuras. A esto añadiremos otras razones que refuerzan esta idea: — Primero. Hacer efectivo el dere- cho-deber constitucional de la de- fensa de España. Con la suspen- sióndelserviciomilitarobligatorio, el reservismo se postula como la alternativa para que la ciudadanía pueda ejercer su derecho-deber a participar en la defensa. — Segundo. Cambios estratégi- cos e influjo de la OTAN. Con el final de la Guerra Fría, la Alian- za Atlántica fue consciente de la necesidad de transformarse y adaptar las estructuras militares al nuevo panorama geoestratégi- co. Sin lugar a dudas, en el diseño de las actuales FAS españolas, en las que podemos encontrar una «fuerza permanente» y una «fuerza de reserva» —ambas de corte preferentemente volunta- rio—, ha tenido un gran peso la OTAN, organización de la que España forma parte, cuyos or- ganismos y decisiones influyen en nuestras políticas de defen- sa. España, con particularidades propias, presenta diferentes ti- pos de reservistas, pero homolo- gables a los de nuestros aliados. Adicionalmente, al tener las FAS españolas una estructura similar a las de otros Estados miembros, se benefician de la existencia de órganos comunes y específicos que se dedican al reservismo23 . — Tercero. Especialización, adiestra- miento y economía. El reservista, concretamenteelRV,porsupericia técnica y experiencia contrastada, complementa a las FAS en áreas en las que ya ejerce en la vida civil y que son deficitarias en el ámbito militar. Igualmente, el RV es un mi- litar a tiempo parcial, es decir, vo- luntario, disponible, con formación militar, conocedor de las normas militares y que periódicamente ha sido instruido para ser activado in- mediatamente en caso de necesi- dad. En general, constituye un per- sonal que resulta rentable para el Estado en relación coste-eficacia. — Cuarto. Motivación e integración del reservista. El RV es la opción más ventajosa en cuanto que se trata de personal altruista, voca- cional y muy motivado. Dada su formación, entrenamiento y acti- tud, su integración en las FAS no debería ser problemática. — Quinto. Necesidad de conciencia de defensa nacional. En España, hay una escasa disposición de los ciudadanos españoles a la de- fensa nacional24 . Hace falta más cultura de defensa, hacer ver que la seguridad es cosa de todos, y el reservista y sus asociaciones25 son un excelente nexo entre las FAS y la sociedad civil. CONCLUSIONES Y PROPUESTAS Analizado el contexto histórico y po- lítico, se demuestra que el reservis- ta ha existido, con uno u otro nom- bre, desde antes de la creación de los Ejércitos como sustituto de ellos. Un Ejército profesional no se entiende sin una reserva y viceversa. En el caso del presente modelo de reserva español, decortevoluntario,podemosconcluir que responde a una decisión políti- ca motivada por causas internas —la presión de la sociedad española— y externas —la influencia de la OTAN—, pero también satisface una necesidad eminentemente militar. El Gobierno español ha impulsado le- gislativamente una reserva militar y ha optado por un modelo propio, con sus particularidades y señas de identidad, que pretende un equilibrio entre la po- lítica de seguridad y defensa, nuestra economía y presupuestos de defensa, la idiosincrasia de la sociedad espa- ñola26 y nuestra tradición militar. En el caso de un conflicto generaliza- do de larga duración, España nece- sitaría de reservistas, principalmen- te por la insuficiencia cuantitativa de los recursos humanos del Ejército profesional y por el inevitable des- gaste físico, psicológico y material que termina por agotarlo. Concre- tamente, la reserva proporcionaría reemplazos, generaría nuevas uni- dades que aumentarían el tamaño del Ejército regular o podría ser em- pleada en funciones de retaguardia
  • 42. 42 / Revista Ejército n.º 981 • diciembre 2022 —misiones de seguridad y vigilan- cia— que permitiesen liberar a otras tropas para el frente. En consecuen- cia, la importancia estratégica de la reserva pasa a ser muy alta, dado que unas fuerzas profesionales re- ducidas tienen una capacidad limita- da para sostener un esfuerzo bélico persistente. Esto justifica el mante- nimiento de una reserva militar como refuerzo de las FAS, sostenida en úl- tima instancia por reservistas obli- gatorios. En España, el reservismo militar tie- ne un amplio desarrollo normativo, pero en la práctica, en comparación con otros países del entorno, va con un poco de retraso. De nada vale una reserva voluntaria sobre el papel para atender situaciones de crisis, pero poco preparada para asumir una situación real llegado el caso. España cuenta con una reserva re- ducida, basada en el RV y el RED. La utilización de los RV es escasa e improvisada, además de inexisten- te en misiones en el exterior, salvo excepciones en el ramo sanitario27 . Más llamativo es el caso de los RED, ya que para estos veteranos de las FAS no existe un plan de activación y reentrenamiento. Su número irá en aumento en los próximos años, por lo que requieren más atención y ha- cer efectiva su función. En suma, aunque el actual sistema es- pañoldereservamilitaresperfectible, lo positivo es que no partimos de cero y, con un mayor impulso político, so- cial y económico, resultaría óptimo. A continuación, se hacen algunas suge- rencias de lege ferenda sobre un futu- ro reservismo: — Adaptación de las mentalidades política y castrense. La reserva militar española debe ser equi- parable a la del resto de países más modernos. De nada nos sir- ve tener un sistema más virtual que real por poco utilizado. El RV no deberá nunca sentirse in- fravalorado ni desaprovechado, para lo que habrá que posibilitar su empleo sin restricciones para que desempeñe los mismos co- metidos que los militares profe- sionales, ofreciéndole confianza y evitando los recelos que pu- dieran suscitarse entre políticos y militares, de manera que se sienta plenamente integrado en Reservistas suizos
  • 43. 43 lo militar y pueda así colmar sus expectativas. — Concienciación sobre el valor del reservismo militar. Se requiere más información institucional y comunicación social respecto del RV para darle la importancia que merece. También convendría mejorar su estatus, por lo que se podría fomentar una promoción profesional y proporcionar una verdadera carrera militar, como en otros Ejércitos europeos o el estadounidense. Para prestigiar al RV, se debería permitir su par- ticipación en situaciones de crisis con ocasión de emergencias en territorio nacional y en misiones internacionales en zona de ope- raciones, integrado con el perso- nal profesional. El miedo a perder un reservista no puede justificar que no se les utilice. Recordemos que son tan militares como los profesionales y estos muestran su libre disposición para parti- cipar en misiones en el exterior. Esto significaría un verdadero es- paldarazo a la figura del RV. — Hacer más atractivo y perdurable el modelo de reservismo volun- tario para los potenciales aspi- rantes, ya que, aunque a la gran mayoría les atrae su vocación y su interés por la defensa de España, hacen falta otros alicientes. El sistema debería descansar fun- damentalmente en los RV, apo- yarse en los RED y evitar acudir a los RO. Esto nos lleva a aumen- tar los efectivos, los medios y los incentivos. Se deben buscar so- luciones imaginativas; así, para generar un «espíritu de cuerpo», se podrían crear unidades de re- serva de carácter territorial, a ni- vel SUIGE o provincial28 , cerca del domicilio del RV, completando su entrenamiento con ejercicios de fin de semana. Este tipo de uni- dades probablemente ganarían en cohesión y resultarían más económicas para el Estado. Los argumentos expuestos en este artículo nos permiten dar una res- puesta positiva a la necesidad de una reserva militar en España. El contexto internacional es comple- jo: Europa no es ajena a la crisis en- tre Rusia y Ucrania ni España a su flanco sur. Todo esto debería llevar a preguntarnos si nuestro país ten- drá que enfrentarse a una grave cri- sis que pudiera afectar a la super- vivencia nacional y, llegado el caso, si estaríamos preparados, contando con una reserva eficaz. Los argumentos expuestos en este artículo nos permiten dar una respuesta positiva a la necesidad de una reserva militar en España NOTAS 1. Antecedente de nuestro actual texto constitucional es el artículo 361 de la Constitución de 1812, que establecía que «ningún espa- ñol podrá excusarse del servicio militar cuando y en la forma que fuere llamado por la ley». Por su parte, las Constituciones de 1837 (art. 6), 1845 (art. 6), 1856 (art. 7), 1869 (art. 26), 1873 (art. 30) y 1876 (art. 3) determinaban con idéntica redacción que «todo es- pañol está obligado a defender la patria con las armas, cuando sea llamado por la ley». Por último, la Constitución de 1931 (art. 37) fi- jaba que «el Estado podrá exigir de todo ciudadano su prestación personal para servicios civiles o militares, con arreglo a las le- yes». Datos extraídos de: https:// app.congreso.es/consti/consti- tucion/indice/sinopsis/sinopsis. jsp?art=30&tipo=2. 2. Véase el art. 3 de la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la Carrera Militar. Según este mismo artículo, la vinculación con las FAS puede ser de servicios profesionales, bien como permanente (de carrera), bien como temporal (militares de complemento y de tropa y marine- ría),ydeserviciosnoprofesionales, propia de alumnos de centros do- centes y reservistas. 3. Véase la Ley Orgánica 9/2011, de 27 de julio, de Derechos y Debe- res de los Miembros de las Fuerzas Armadas. Los artículos 2.2 y 52 de- terminan que los reservistas tie- nen unas peculiaridades específi- cas y solo tendrán condición militar cuando se encuentren activados e incorporados a las FAS. 4. En España, el servicio militar obli- gatoriouniversal selogrófinalmen- teconlaLeydeReclutamientoyRe- emplazo de 19 de enero de 1912. 5. Actualmente España está integra- da en los siguientes organismos internacionales de seguridad y de- fensa: ONU, OSCE, OTAN y UE, así como otras fuerzas (Eurocuer- po, EUROMARFOR, Fuerza Anfibia Hispano-Italiana, Iniciativa Anfibia Europea, Iniciativa 5+5, Fuerza de Gendarmería Europea, Mando de Transporte Aéreo Europeo, etc.). Datos extraídos de: https://www. defensa.gob.es/defensa/segurida- ddefensa/. 6. CESEDEN (2008). De la milicia concejil al reservista: una historia de generosidad. Monografía 106. Madrid: Ministerio de Defensa. En España, podemos ver un antece- dente del reservismo en las milicias concejiles de tiempos de los Reyes Católicos, pues eran fuerzas no permanentes, movilizadas ante al- guna agresión armada en apoyo de los reales Ejércitos (p. 30), aunque habrá que llegar al reinado de Car- los III para que las milicias provin- ciales se puedan considerar un au- téntico ejército de reserva (p. 38). 7. Ley Orgánica 50/69 Básica de la Movilización Nacional y Ley Orgá- nica 13/91, de 20 de diciembre, so- bre el Servicio Militar (Reserva del Servicio Militar). 8. VéaseeltítuloXIIIdelaLey17/1999, de 18 de mayo, de Régimen del Per- sonal de las Fuerzas Armadas, rela- tivo a la aportación suplementaria de recursos humanos, que estable- cía tres tipos de reservistas: tempo- rales, voluntarios y obligatorios. 9. Como dice José Miguel Quesa- da González, «la frontera entre re- servistas y civiles —armados que podían ser llamados paramilitares hoy en día— es muy delgada y pue- de ser rebasada en cualquier mo- mento, tanto desde la perspectiva
  • 44. 44 / Revista Ejército n.º 981 • diciembre 2022 militar como desde la civil». Que- sada González, J.M. (2014). El yun- que y la espada. De la reserva de masas a los reservistas volunta- rios. Madrid: IUGM, p. 23. 10. Hay quien considera este modelo de reserva como un «ejército pa- ralelo». García Robles, R. (2013). La figura del reservista voluntario como potenciador de la cultura de defensa. Madrid: Ministerio de De- fensa, p. 66. 11. Es el caso del Ejército Territorial del Reino Unido y de la Guardia Nacio- nal de Estados Unidos. García Ro- bles, R., op. cit., p. 67. 12. Este modelo se basa en el concep- to de «especialista funcional». Gar- cía Robles, R., op. cit., p. 67. 13. Disposición adicional decimoter- cera de la Ley 17/1999, de 18 de mayo, de Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas, por la que se suspende la prestación del servicio militar. 14. Según el vicealmirante Cayeta- no, el germen lo localizamos en el Dictamen de la Comisión Mixta No Permanente del Congreso de los Diputados y el Senado, de 28 de mayo de1998, que promovía «unas nuevas FAS totalmente profesio- nales, con un sistema de reserva y movilización, para conseguir, de forma progresiva y selectiva, com- pletar las unidades de los Ejérci- tos y de la Armada o llevar a cabo una eventual generación de fuer- zas para hacer frente a las necesi- dades en el ámbito de la seguridad y la defensa». Cayetano, L. (2011). «Los reservistas voluntarios: retos y consolidación del modelo», en Boletín de Información del CESE- DEN, 321, p. 16. 15. Art. 122.1 de la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la Carre- ra Militar. El art. 15 de la Ley Or- gánica 5/2005 determina estas misiones: garantizar la soberanía e independencia de España; de- fender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional; contribuir a la seguridad y defen- sa de España y de sus aliados en el marco de las organizaciones in- ternacionales de las que España forma parte, así como al mante- nimiento de la paz, la estabilidad y la ayuda humanitaria; preservar la seguridad y el bienestar de los ciudadanos en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calami- dad u otras necesidades públi- cas, y participar en la evacuación de los residentes españoles en el extranjero cuando circunstancias de inestabilidad en un país pon- gan en grave riesgo su vida o sus intereses. 16. Art. 29.a del Real Decreto 383/2011, de 18 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento de Reservistas de las Fuerzas Arma- das. 17. Art. 2.a y arts. 7-45 del Real Decre- to 383/2011, de 18 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento de Reservistas de las Fuerzas Ar- madas. 18. Art. 2.b y arts. 46-49 del Real De- creto 383/2011, de 18 de marzo, por el que se aprueba el Reglamen- to de Reservistas de las Fuerzas Ar- madas. Figura de nuevo cuño que aparece en el capítulo V de la Ley 8/2006, de 24 de abril, de Tropa y Marinería. 19. Art. 2.c y arts. 50-59 del Real De- creto 383/2011, de 18 de marzo, por el que se aprueba el Reglamen- to de Reservistas de las Fuerzas Ar- madas. 20. Su regulación legal se encuentra en la Ley 22/1998, de 6 de julio, reguladora de la Objeción de Con- ciencia y de la Prestación Social Sustitutoria, y en el Real Decreto 266/1995, de 24 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de la objecióndeconcienciaydelapres- tación social sustitutoria. 21. Incluso existe un cuarto tipo de reservista, de inspiración fran- cesa, el denominado «reservis- ta honorífico»: «Este reservista lo es como un reconocimiento a los servicios prestados con anteriori- dad, sin que se le solicite expresa- mente nada, ni siquiera que con- tribuya a la difusión de la cultura de defensa». Véase el art. 27 y la disposición única del Real Decreto 383/2011, de 18 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento de Reservistas de las Fuerzas Arma- das. Quesada González, J.M., op. cit., p. 354. 22. El general Echepare —exjefe de la Oficina General de Reservistas (OGRE)— diferenciaba tres situa- ciones: normalidad, inicio de crisis y crisis severa. Echepare, B. (2006). «Aspectos relevantes del modelo español de reserva voluntaria», en Revista Ejército, 788, pp. 75-76. 23. «España, como miembro de ple- no derecho de la OTAN, participa en el Comité de Fuerzas Naciona- les de Reserva (NRFC), de gran influencia en el Comité Militar. El NRFC, periódicamente y en coor- dinación con la Confederación In- teraliada de Oficiales de Reserva (CIOR), presenta informes y pro- porciona asesoramiento de re- serva a dicho Comité Militar. El NRFC cuenta entre sus compo- nentes, además de con represen- tantes de los Estados miembros, con oficiales de enlace de cada mando estratégico y del Estado Mayor internacional». Magán Pe- rales, J.M. (2006). «El reservista voluntario. Una nueva (y oportuna) figura jurídica para permitir la ós- mosis entre el Ejército y la socie- dad civil», en Revista Española de Derecho Militar, 87, pp. 181-182. 24. Según Díez Nicolás, «la neutrali- dad de España en las dos grandes guerras mundiales, la tremenda huella que dejó en todos los espa- ñoles la Guerra Civil de 1936-39 y, sobre todo, la dificultad de imagi- nar una situación mínimamente plausible de que España se pue- da ver atacada en un futuro más o menos próximo por fuerzas inva- soras». Quesada González, J.M., op. cit., p. 161. 25. Artículo 124 de la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la Carrera Militar. 26. Lamovilizacióndereservistasnoes cosa sencilla, a veces va aparejada a episodios violentos. Valga como ejemplo el caso de la «semana trá- gica» de julio de 1909, cuyo deto- nante fue el decreto del Gobierno de Antonio Maura para enviar tro- pas de reserva a Melilla. Quesada González, J.M., op. cit., p. 44. 27. La primera activación de RV se rea- lizó en el marco de la misión de ayu- da humanitaria Respuesta Solida- ria con motivo del tsunami que el 26 de diciembre de 2004 arrasó las costas de Indonesia. En ella parti- ciparon dos médicos y tres enfer- merosRV.QuesadaGonzález,J.M., op. cit., p. 374. 28. Salvando las distancias, se aseme- jarían a las milicias provinciales. Quesada González, J.M., op. cit., p. 19.■