El documento clasifica los establecimientos de alimentos y bebidas en 5 categorías según su nivel de servicio y características. Los restaurantes de lujo ofrecen un servicio personalizado con múltiples detalles para complacer al cliente, mientras que los de cuarta clase priorizan la higiene y simplicidad con hasta 3 opciones en el menú. La clasificación considera factores como el menú, equipamiento, personal y servicios disponibles.