El documento argumenta que las mujeres no son el "sexo débil" como a menudo se las describe. A pesar de hacer todo el trabajo doméstico y de cuidado de los hijos, también trabajan fuera del hogar tanto como los hombres o más. Ellas son más fuertes que los hombres emocional y físicamente, ya que pueden soportar más en el sexo y van más allá del sexo puro por amor y sentimientos. El autor concluye admirado de que las mujeres no son débiles en absoluto.