El documento describe a Yahvé como el Dios Todopoderoso (Shaddai) que se reveló a Abraham. Señala que Yahvé es la fuente de toda bendición y que sus milagros y prodigios demuestran su poder eterno desde el principio de los tiempos. También cita pasajes bíblicos en los que Yahvé promete a Abraham multiplicar su descendencia y hacerlo padre de muchas naciones.