Los sistemas operativos del futuro serán más rápidos, estables y orientados a objetos. Se basarán en la nube y aligerarán el hardware requerido. Seguirán principios como la abstracción, la robustez, la estandarización y un diseño enfocado a la facilidad de uso y desarrollo. Un ejemplo es Rhapsody, diseñado para ser un sistema moderno con multitarea y protección de memoria.