Los derechos humanos son inherentes a todas las personas desde el nacimiento hasta la muerte, y garantizan que puedan vivir con dignidad y libertad. Estos derechos incluyen no ser detenido sin orden judicial, no ser incomunicado cuando se es detenido, y no ser maltratado física o moralmente por las autoridades. Las autoridades tienen la obligación de respetar, proteger y defender los derechos humanos de todas las personas.