Este documento discute la moralidad y el placer. Argumenta que el placer no es inherentemente inmoral y que los puritanos tienen miedo al placer y juzgan la moralidad de los demás. Concluye que cada persona debe buscar su propia felicidad sin interferir con la de los demás y vivir de acuerdo a sus propios valores en lugar de juzgar a los demás.