Las leyes mexicanas sobre agua buscan regular la contaminación de este recurso. Se presentan ejemplos de cómo ciertas actividades como la falta de tratamiento de aguas residuales, la minería o el vertido de desechos en cuerpos de agua infringen estas leyes y contaminan el agua. También se exponen casos exitosos de aprovechamiento sostenible de este recurso que evitan el impacto ambiental negativo.