El documento describe las condiciones de vida en las ciudades del Antiguo Régimen, caracterizadas por la pobreza, la falta de higiene y los malos olores. Explica que las calles, casas y personas apestaban debido a la acumulación de basura y desechos. Señala que París era especialmente maloliente, en particular el cementerio de Los Inocentes, donde durante siglos se habían amontonado cadáveres sin enterrar, hasta que los vecinos se quejaron y se cerró el cementerio.