España ocupa una posición intermedia en el contexto mundial. Tiene una presencia moderada en organizaciones internacionales como la ONU y la UE. Mantiene fuertes lazos económicos, culturales y políticos con Europa, el Mediterráneo, Iberoamérica y Marruecos. Sin embargo, su influencia global es limitada por su modesto tamaño económico y baja internacionalización empresarial.