Los ciudadanos de la Unión Europea gozan de importantes ventajas como gobiernos democráticos, alto nivel de desarrollo, moneda común y ausencia de fronteras. Aunque cada país tiene su propio gobierno, comparten instituciones como el Consejo Europeo, el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE, que proponen y aprueban leyes, y el Tribunal de Justicia Europeo y el Tribunal de Cuentas Europeo, que resuelven conflictos y vigilan el gasto público.