La expresión corporal contribuye al desarrollo integral del ser humano exteriorizando emociones, sentimientos y deseos. Está determinada por tres componentes esenciales: gestos, mirada y movimientos. Tiene como objetivos la expresión, comunicación y búsqueda. Se originó en las prácticas corporales europeas en la década de 1960 y sirve para exteriorizar un estado interior de manera creativa a través de gestos y movimientos.