Dios se da a conocer al hombre a través de la Revelación natural y sobrenatural. La Revelación describe las primeras etapas donde Dios habla al ser humano, mostrándose como único, santo, fiel y amoroso. Tras crear al hombre a su imagen, Dios prometió la salvación después del pecado original, revelándose de forma progresiva a través de figuras como Noé, Abraham y los profetas. La Revelación divina culmina en Cristo.