El documento resume la formación y composición de los libros de la Biblia. Explica que los libros del Antiguo Testamento se formaron a partir de tradiciones orales transmitidas en diferentes etapas históricas de Israel, y que los libros del Nuevo Testamento se escribieron en un período corto de unos 50 años en griego koiné. También destaca los desafíos de la transmisión de los textos bíblicos debido a la pérdida de los originales y el uso de soportes frágiles como el papiro y pergamino.