Un terremoto masivo de magnitud 8.9 sacudió Japón, provocando un tsunami devastador. El terremoto y el tsunami causaron cientos de muertes y daños generalizados, dejando a millones sin electricidad. Las olas del tsunami, que alcanzaron hasta 10 metros de altura, inundaron las ciudades costeras y arrasaron viviendas y vehículos. El primer ministro japonés sobrevoló las áreas afectadas para evaluar los daños causados por el desastre.