Este documento critica el uso del "gotelé" o estuco en la política española para esconder las imperfecciones y vergüenzas debajo de una capa gruesa de pintura. Argumenta que debajo de esta capa se han dejado sin resolver las fisuras, las preguntas sin respuesta y el miedo a cuestionar el sistema. Finalmente, propone que lo que se necesita es quitar el "gotelé" de la vida política para poder empezar de cero sobre una superficie lisa y sin escondites deshonestos.