El público puede ser considerado un actante en el sentido de que participa en el desarrollo de la obra a través de sus reacciones colectivas como la risa, el silencio y las exclamaciones de sorpresa o miedo. El concepto de actante se refiere no solo a los personajes sino también a otros elementos como la utilería, los sonidos, las luces y el vestuario que intervienen en la representación de la obra. El público también puede ser considerado un actante debido a su participación e interacción con la obra desde su lugar en el teatro.