Una interpretación explicita de una obra de teatro incluye elementos más allá del texto escrito como vestuario, maquillaje, sonidos, luces, tono de voz y movimientos de los actores. Estos elementos comunican con los espectadores y permiten múltiples interpretaciones de un mismo texto. Además de las palabras, los actores interactúan sin palabras a través de gestos y movimientos. Al adaptar o modificar una obra, el director debe considerar el contexto para evitar salirse del mismo.