El ordeño de vacas tradicionalmente se realizaba de manera manual y representaba un riesgo para el granjero debido a que los animales podían volverse agresivos. Más adelante se desarrollaron sistemas más avanzados que amarraban a la vaca para evitar que pateara, y el ordeño más reciente es totalmente automático donde la vaca acude voluntariamente a un brazo robotizado que extrae la leche sin que ella lo note.