Un romano típico tendría un nombre de tres partes y pertenecería a una de las varias clases sociales de la antigua Roma, como patricio, plebeyo, esclavo o noble. Dependiendo de su clase, viviría en una domus, villa o insula, se dedicaría a actividades como el comercio, la agricultura o ser un oficial y vestiría ropas distintivas. Pasaría el día trabajando y en su tiempo libre podría visitar lugares como el Foro, el anfiteatro o los templos.