El ensayo describe cómo el autor desarrolló su amor por la lectura gracias a su padre, quien le transmitió que la lectura es un acto placentero y esencial. Explica que, aunque los medios masivos pueden satisfacer la sed de entretenimiento, la lectura va más allá al permitirnos explorar imaginaciones más sofisticadas. Recomienda iniciar la lectura de forma gradual y dedicarle tiempo para apreciar sus más profundos placeres. Concluye que la lectura nos hace sentir, pensar y explorar las pasiones humanas