La autora describe haber ilustrado varios personajes extraños en sus dibujos. Un día, al adentrarse en un bosque mientras dibujaba, descubrió que sus creaciones habían cobrado vida mágicamente. Pudo interactuar y conocer a cada uno de sus personajes, incluyendo a Yato, su primer dibujo y fuente de inspiración. Disfrutó explorando su mundo mágico junto a los personajes, aunque eventualmente tuvo que regresar a la realidad.