La tesis de Ana María Silva Tarres explora el cambio de estructuras mentales del hombre desde el paleolítico al neolítico, analizando cómo el arte y los ritos funerarios reflejan esta evolución. Se enfoca en la transición de la caza nómada a la agricultura sedentaria, evidenciando un crecimiento en la organización social y espiritual a través de la cultura material. La investigación concluye que estos cambios significativos en las creencias y prácticas del ser humano fueron fundamentales en su desarrollo hacia la civilización.