La Web 3.0 combina inteligencia artificial y capacidades humanas para realizar tareas complejas en un entorno de interactividad y movilidad. Utiliza la semántica para que las máquinas comprendan información a través de metadatos, mejorando la experiencia del usuario al personalizar la información según sus preferencias. Sus características incluyen inteligencia, sociabilidad, rapidez, apertura, distribución y tridimensionalidad, junto con ventajas como un desarrollo más sencillo, aunque también conlleva desventajas relacionadas con la seguridad de la información.