Lectio divina

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Lectio divina

  1. 1. Lectio Divina:Un itinerario para leerla Palabra en Pascua
  2. 2. ¿Cómo voy aentenderlo si nadieme lo explica?La respuesta del etíope a Felipe «¿Cómo voy a entenderlo si nadieme lo explica?» (Hch 8,31) es la misma que hoy dan muchoscristianos cuando se les pregunta si leen la Biblia y si comprendenlo que leen. Con frecuencia se sienten como aquel etíope, ynecesitan de hombres y mujeres que, como Felipe, les ayudena leer, y dejarse leer, por las Escrituras.Esta Pascua puede ser un buen momento para comenzar a leerla Biblia. Éste es el objetivo del presente folleto, quecontiene algunas ayudas para la reflexión personal y comunitaria:• Un itinerario para leer las Escrituras: la «lectio divina».• Orientaciones para leer la Biblia.• Dos pasajes escogidos de la obra de Lucas, en los que sepresenta el encuentro con Cristo resucitado a través de lasEscrituras: Lc 24,13-35 y Hch 8,26-40.
  3. 3. La «lectio divina» es una manera de entrar en diálogo con el Diosque nos habla a través de su Palabra.Podemos representar gráficamente el itinerario de la «lectio divina»de esta manera:LECTURA¿Qué dice el texto?• Leer el texto de manera atenta y respetuosa.• Detenerse (estar-reposar) sobre el texto.• Descubrir el mensaje de fe.COMPROMISO¿Qué camino de vida me invita a tomar?• Ver la realidad con la mirada de Dios.• Configuración con Cristo y vida en el Espíritu.• Anuncio, compromiso y caridad.MEDITACIÓN¿Qué me dice el texto?• Ponerse ante el espejo de la Palabra.• Interiorizar.• Ahondar en la propia vida.ORACIÓN¿Qué me hace decirle a Dios?• Orar la Palabra: pido, alabo, agradezco, suplico…CONTEMPLACIÓN• Dios se me da a conocer con la experienciadel corazón.• Serenidad ante el misterio de Cristo.12345
  4. 4. 3) Leer para entender la vidaDespués de esta primera lectura del texto es necesario exponer nuestra vidaa la interpelación del mensaje que hemos descubierto. Nosotros no leemosla Biblia para saber más cosas sobre ella o por mera curiosidad. Leemos laBiblia para entender nuestra vida. En sus páginas no hay recetas, sino pistasfundamentales para orientar nuestra existencia. Esto supone:• Tener una mirada penetrante sobre las cosas que pasan a nuestro alrededor:estar atentos a las cosas que nos pasan a nosotros y a la gente que nosrodea, a los signos de cada época.• Estar dispuestos a dejarnos interpelar por el texto y por el mensaje quese nos desvela.2) Leer el texto en su contextoLa primera pregunta que debe guiar nuestra lectura es: ¿Qué experiencia de feaparece recogida en este texto? Cuando leemos la Biblia buscamos precisamenteeso: una experiencia creyente que nos ayude a entender la nuestra y a ampliarel horizonte de nuestra vivencia de la fe en una situación nueva. Para ello podemosacudir a recursos muy sencillos:• Informarnos sobre aquella época: utilizar mapas, ambientar los textoshistóricamente con ayuda de introducciones, comentarios, etc.• Tener en cuenta que en la Biblia encontramos modos de hablar y de escribirdistintos a los nuestros (parábolas, relatos de milagros, etc.).• Recordar siempre que la Biblia es una palabra encarnada y que en ella hayque distinguir entre el mensaje perenne y lo que era propio sólo de aquellacultura (matanzas, violencia, discriminación de la mujer...). El mejor criteriopara saber esto es leer todos los textos desde el mensaje y la vida de Jesús,que es el centro y la clave para leer toda la Biblia.1) Ambientar la lecturaLa lectura del texto ha de ir precedida de un breve silencio o de una oración parapedir al Señor que nos abra el entendimiento y el corazón para acogerobedientemente su Palabra.Los textos deben leerse despacio y sin prisas. No es una novela, ni un periódico,sino un texto muy importante para nosotros. Necesita que le demos tiempo, quela leamos una y otra vez para estar seguros de captar su mensaje.ORIENTACIONES para leer la Biblia
  5. 5. 6) Lectura comprometidaLa lectura de la Biblia tiene como meta la vida. Cuando nos acercamos a leerla Biblia, llevamos nuestra vida y la vida de quienes nos rodean. Al descubrirsu mensaje y dejarnos interpelar por él, descubrimos que la Palabra de Diosnos ofrece un impulso para la vida, un camino de conversión. Normalmente,cuando nuestra lectura de la Biblia no desemboca en el compromiso, cada veznos resulta más difícil de entender lo que leemos.5) Lectura comunitariaEs muy importante que la lectura personal se complemente con la comunitaria.En la lectura comunitaria se ponen en juego los diversos carismas y sensibilidadespara descubrir con más plenitud el mensaje de la Palabra de Dios, porque lasdiversas aportaciones hechas desde diversas experiencias de vida desvelan lariqueza de la Escritura con mayor claridad que la lectura individual. La lecturalitúrgica es la mejor expresión de esta dimensión comunitaria.4) Lectura oranteLa Biblia debe ser leída en el espíritu con el que ha sido escrita. A través de ellaDios nos habla, y para escucharle tenemos que estar en la misma sintonía. Estosignifica que la lectura debe hacerse en un clima de oración, lo cual nos exige:• Abrir sinceramente el corazón para acoger lo que Dios nos dice a travésde su Palabra.• Responder a Dios a través de la súplica, la acción de gracias... completandoasí el diálogo que él mismo comienza. Porque escuchamos a Dios cuandoleemos su Palabra y le hablamos cuando le dirigimos nuestra oración.
  6. 6. Nos dejamos interpelar por la palabra (meditación)En este segundo momento buscamos descubrir el mensaje del texto paranuestra situación personal, comunitaria, social. Jesús resucitado sigue haciéndosepresente en el camino de la vida, en las Escrituras, en la fracción del pan y enla comunidad.• ¿Alguna vez la escucha o la lectura de la palabra de Dios te ha ayudadoa entender lo que te pasaba y a iluminar tu vida?• ¿Son para nosotros la Biblia, la eucaristía y la comunidad lugares deencuentro personal con Jesucristo? ¿Qué podríamos hacer en concretopara convertirnos en testigos entusiastas del Resucitado?Lectura atenta del texto (lectura)En este primer momento fijamos nuestra atención en el pasaje elegido paradescubrir el mensaje de fe que encierra. Observamos que es un pasaje de Lucas,un evangelista que escribió alrededor del año 80-90 para una comunidad cristianaque necesitaba ser afianzada en su fe. Con un hermoso relato, Lucas les dice queJesús ha resucitado y que la Escritura nos ayuda a descubrirlo.• Proclamación de Lc 24,13-35.• Reflexionamos en silencio: leemos de nuevo el pasaje personalmentey consultamos las notas de nuestra Biblia.• Entre todos tratamos de responder a estas preguntas:¿Cómo cambia la situación de los discípulos entre el inicio y el finaldel episodio?¿Qué hace posible esta transformación tan radical?¿Cuál es el mensaje de fe que recoge este relato?AmbientaciónNos disponemos para acoger el texto como Palabra de Dios. Puede ayudarnosuna breve oración inicial invocando al Espíritu Santo, un canto apropiado o unosinstantes de silencio.Finalmente, te animamos a que tú mismote adentres en dos textos concretossiguiendo los pasos de la lectio divina.Fichas de lectura para practicar la Lectio Divina«Les explicó lo que decían de él las Escrituras»(Lc 24,13-35)Ficha 1
  7. 7. Para comprender mejor el textoLucas escribe para unos cristianos que no habían visto ni escuchado a Jesúscon los ojos del cuerpo, pero les habían anunciado que había resucitado yestaba vivo. Estos cristianos se preguntaban en el camino de su vida: ¿Dóndeestá Jesús resucitado? ¿Dónde lo podemos encontrar? El evangelista respondea estas preguntas a través del relato de los dos discípulos que regresaban aEmaús.«Jesús se puso a caminar con ellos». Dos discípulos se alejan de Jerusaléndecepcionados, escandalizados y temerosos a causa de la crucifixión del Maestro.Jesús les sale al paso y, sin revelar su identidad, se interesa por el diálogo.«Les explicó lo que decían de él las Escrituras». Ahora es el viajero quien tomala palabra. Reprocha a los discípulos su falta de fe y echa mano de las Escrituraspara hacerles entender que la cruz hay que verla desde la lógica de Dios. A laluz de los acontecimientos del AT y echando una mirada a los profetas, sedescubre que no siempre los siervos de Dios tuvieron éxito desde una perspectivahumana. Ése ha sido el camino de Jesús, el Mesías.Los discípulos sienten que la palabra de Dios enciende un fuego en su corazón,pero no lo reconocen hasta después.«Tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio». Hasta ahora, Jesús siemprehabía tomado la iniciativa, pero cerca del lugar del destino deja que sean losdiscípulos quienes le pidan «quédate con nosotros». Jesús ocupa el lugar delanfitrión y repite los gestos de la última cena, que revelan el verdadero sentidode la pasión y de la cruz: su entrega por los demás. Entonces a los discípulosse les abren los ojos y lo reconocen.«Se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén». Los discípulos hanexperimentado una nueva forma de presencia de Jesús resucitado. Si hasta elmomento de la muerte tuvieron su presencia visible, ahora han sido introducidosen una nueva forma de comunión que da sentido a la vida. Después del encuentroen el camino, a través de las Escrituras y en la mesa, comprenden que debenvolver a la comunidad para compartir gozosamente el mensaje pascual.El Resucitado sigue haciéndose presente en el camino de cada persona. Locomprenderemos mejor si dejamos que él mismo, en las Escrituras y en lafracción del pan, nos abra los ojos.La Palabra nos pide una respuesta (oración)En este tercer momento respondemos a la Palabra de Dios, expresando enforma de oración aquello que el pasaje de la Escritura nos sugiere para decirlea Dios. Podemos pedirle, por ejemplo, que al escuchar su Palabra se abrannuestros ojos y arda nuestro corazón con el fuego de la fe.• Volvemos a leer pausadamente Lc 24,13-35• Compartimos en voz alta nuestra oración.• Podemos acabar cantando juntos «Quédate junto a nosotros».
  8. 8. Nos dejamos interpelar por la palabra (meditación)Al leer este episodio del libro de Hechos de los Apóstoles, nos habremossentido identificados con aquel etíope que necesitaba de alguien que le echarauna mano para comprender lo que leía. También nos habremos reconocidoen Felipe, un agente de pastoral de la primeras comunidades cristianas quenos ofrece una lección de acompañamiento y pedagogía de la fe.¿Cuál es mi experiencia de lectura de la Biblia?¿Quién y cómo nos podría ayudar a comprender mejor las Escrituras?¿Cómo podríamos nosotros ser Felipe, es decir, ayudar a otros a descubrirla gran riqueza que estamos encontrando en ellas?Lectura atenta del texto (lectura)Vamos a leer juntos un pasaje de Hechos de los Apóstoles, en el que hallamosa Felipe, un cristiano perteneciente al grupo de los Siete diáconos de la Iglesiade Jerusalén (Hch 6,5). En primer lugar, buscamos el testimonio de fe que estácontenido en este pasaje.• Proclamación de Hch 8,26-40.• Reflexionamos en silencio: leemos de nuevo el pasaje personalmente yconsultamos las notas de nuestra Biblia.• Entre todos tratamos de responder a estas preguntas:¿Qué dificultades tenía el etíope para comprender lo que iba leyendo?Observa lo que el texto dice de Felipe: ¿De qué manera Felipe ayuda al etíopea superar las dificultades?Mira ahora el entorno en el que se produce este cambio: ¿De qué manerase transforma la realidad entre el comienzo y el final del pasaje? (Date cuentade que se produce un paso de la esterilidad a la fecundidad).¿Qué experiencia de evangelización está reflejada en este relato?¿Qué lugar tiene la Escritura en este proceso?AmbientaciónComenzamos con una breve oración en la que pedimos al Señor que su Espíritunos abra el corazón para que podamos acoger y hacer vida la experiencia de fecon la que nos vamos a encontrar en su Palabra.Fichas de lectura para practicar la Lectio Divina«¿Entiendes lo que estás leyendo?»(Hch 8,26-40)Ficha 2
  9. 9. Para comprender mejor el textoTres son los personajes que aparecen en este relato. Para saber lo que hacen,lo mejor es fijarse en los verbos. Las actitudes, en cambio, se adivinan detrásde las acciones y son reveladas por ellas.El Etíope es un alto cargo en la administración de Candace, reina de los etíopes.Simpatizaba con el judaísmo y regresaba de Jerusalén de «cumplir sus deberesreligiosos», lo cual indica que tenía profundas inquietudes. Va leyendo la Escriturapero es incapaz de entender lo que lee. Sabe que no entiende y así se lomanifiesta a Felipe. Al final su búsqueda desemboca en el encuentro con Jesússellado por el bautismo.Felipe es uno de los Siete diáconos del grupo de los helenistas (Hch 6,1-7),un verdadero «evangelizador» que después de la muerte de Esteban se dedicaa predicar a Cristo en Samaría (Hch 8,4-8).El Espíritu Santo no aparece directamente en escena ni interviene del mismomodo que el resto de los personajes, pero su presencia es patente. Él es entodo momento quien lleva la iniciativa. Es el verdadero protagonista de la acción.La Palabra de Dios desempeña un papel fundamental en el episodio, pues esel medio por el cual se produce el encuentro del eunuco con Jesús resucitadoy la incorporación a la comunidad cristiana por medio del bautismo.Seguramente nosotros, al tener la Biblia en las manos, habremos pensadocomo el eunuco etíope: «¿Cómo voy a entenderlo, si nadie me lo explica?».Sabemos que es una suerte poder acercarnos con libertad a las Escrituras ysabemos que desconocerlas es privarnos del mejor medio para conocer aJesús. Pero nos encontramos con muchas dificultades a la hora de comprender,necesitamos alguien como Felipe que nos eche una mano. Si como el eunuco,somos capaces de reconocer nuestras dificultades y pedir ayuda a quien nosla puede proporcionar (grupos bíblicos, introducciones a la Biblia, personasentendidas...), llegaremos a entender más la Escritura, y de este modo a conocermás y mejor a Jesucristo.La Palabra nos pide una respuesta (oración)Expresamos en forma de oración todo aquello que hemos meditado y dialogadoa partir de la lectura de este pasaje. Podemos dar gracias por aquellos que,como Felipe, nos han ayudado y nos ayudan a comprender las Escrituras.También podemos ponernos nuevamente a disposición del Señor y pedirle queeste ministerio esté cada vez más presente en su Iglesia.• Volvemos a leer pausadamente Hch 8,26-40.• Compartimos en voz alta nuestra oración.• Podemos acabar recitando juntos una parte del salmo 119 (118) o cantando«Tu Palabra me da vida».

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